Esta contagiante bebida, universalmente consumida, es para el venezolano el requisito indispensable para comenzar el día. ¿Las razones? Son múltiples. Somos verdaderos expertos, sin saberlo, de una tradición que nos acompaña desde siempre y nos ha hecho consumidores exigentes a la hora de pedir, saborear y disfrutar de lo mejor: un verdadero café venezolano.
Aquí las 5 razones que te harán enteder que lo que te motiva a consumir una taza de café no es adicción a la cafeína , es al placer de su sabor.
1) Tenemos memoria gustativa. Desde que llegó el café a Venezuela , en el siglo XVIII, se seleccionó el mejor grano, se cuidó el cultivo, se experimentó artesanalmente en el secado y tostado, se le dedicó tiempo. El resultado es que históricamente estuvimos acostumbrados a consumir lo mejor de la producción nacional, incluso, llegamos a exportar y vivir de ese rubro. Eso "educó" nuestro paladar y refinar gusto, ayudó a diferenciar los distintos sabores a boca, a exigir mejor bebida y a saberlo preparar en el punto perfecto para disfrutar de una buena taza de café.

Crédito: Isabel Guerrero
El arte latte es una tendencia para presentar el café. (Crédito: Isabel Guerrero)
2) Tenemos tierra fértil. La privilegiada posición geográfica de Venezuela , con condiciones climatológicas acordes para la producción agrícola, permitió a los cafecultores sembrar un grano con características únicas, de excelencia mundial: un dulzor que lo distingue, el sabor afrutado en algunos cultivos, un nivel de acidez que no resulta repulsivo, no tan amargo y, sobre todo, un aroma tan contagiante que impregna cada rincón así estemos a cuadras del lugar. Esta misma exclusividad tropical del país ha beneficiado el cultivo de un "primo" del café, se trata del cacao, que tiene denominación de origen y es codiciado en el mundo entero por su sabor. Ya sabemos hacia donde debemos apuntar con el café.
3) Hacemos cafés especiales. Son considerados en el mundo "cafés de calidad superior" y es para gustos exigentes por la suma de todas de sus características o la preponderancia de alguna de ellas. En el país, hasta hace poco menos de 10 años, el único tipo que se cultivaba era Coffea arabica, conocido como café arábico, el que tiene menor porcentaje de cafeína y mayor precio en el mercado. Nuestros granos han sido exportados para combinarlos con los de otros países y generar una bebida que potencia lo mejor en cuerpo, aroma y sabor. Las personas dedicadas a la siembra de este rubro deben tener mucha dedicación para que los cafetos (arbustos) alcancen la calidad que los distingue. Deben estar a una altura sobre los mil metros, por eso, en Venezuela son muy buscados los cafés de tierras andinas; requieren atención especial para cuidarlos de la plaga; esperar en promedio 4 meses para la maduración de la cereza y, la recolección, secado y tostado debe ser cuidadosamente tratado, es decir, deben estar en manos de especialistas.
4) El guayoyito es venezolano. Es parte de nuestras raíces, indudablemente, sorbo a sorbo sabe a Venezuela y a tradición. Tiene emoción. Está en las páginas de la literatura costumbrista, está en los documentales que describen al llanero, al andino y al oriental; está en las esquinas de cada pueblo, en las casas de nuestras abuelas, en el recuerdo que nos acompaña. Se trata de un café colado en manga de tela de algodón, comúnmente era servido en taza de peltre o gres y endulzado con papelón. Suele tener más cafeína , por eso era típicamente mañanero aunque engañe a algunos por ser "clarito". En las cafeterías de las ciudades tratan de hacer un esfuerzo por extraer un guayoyo a través de una máquina de espresso italiano, el resultado nunca es igual.

café peltre @GiovannyLeon
Café en taza de peltre (Crédito: @GiovannyLeon)
5) Detrás de una barra. Pedimos de todo y eso lo entiende quien trabaja en el servicio detrás de una máquina de café cuando le toca descifrar las órdenes: un negrito, corto, largo, marrón, muy oscuro, con leche, medio claro, teterito, cerrero, aguado, que queme la lengua, doble con todo y algunos han pedido hasta "un aguita de coleto". Realmente, somos originales para apodar nuestro estilo y pasamos trabajo cuando queremos pedirlo de esa misma manera en otro país. En resumidas cuentas, lo que la gente quiere es un café, sin importar la hora del día, solo un café para compartir con un amigo o disfrutarlo mientras se pueda. Eso lo han entendido las nuevas generaciones quienes han aprovechado una oleada mundial y, en el país, trabajan y se forman para rescatar lo mejor de nuestra tradición, ser "baristas", expertos en la preparación y servicio de esta bebida, reeducando nuestros sentidos.
Ya sabes porque somos auténticos consumidores de café. Nuestro trabajo es no perder las tradiciones, nuestra historia y nuestro ADN. Es importante conocer la calidad de lo que tenemos, para así defenderlo grano a grano y sorbo a sorbo. Venezuela necesita recuperar su producción nacional, que empresa privada y Estado contribuyan en fortalecer la industria, que los venezolanos sepamos vivir de algo más que del petróleo y que podamos seguir disfrutando de una buena taza de café.

Grano a grano debemos defender nuestro producto de calidad.
Aquí las 5 razones que te harán enteder que lo que te motiva a consumir una taza de café no es adicción a la cafeína , es al placer de su sabor.
1) Tenemos memoria gustativa. Desde que llegó el café a Venezuela , en el siglo XVIII, se seleccionó el mejor grano, se cuidó el cultivo, se experimentó artesanalmente en el secado y tostado, se le dedicó tiempo. El resultado es que históricamente estuvimos acostumbrados a consumir lo mejor de la producción nacional, incluso, llegamos a exportar y vivir de ese rubro. Eso "educó" nuestro paladar y refinar gusto, ayudó a diferenciar los distintos sabores a boca, a exigir mejor bebida y a saberlo preparar en el punto perfecto para disfrutar de una buena taza de café.

Crédito: Isabel Guerrero
El arte latte es una tendencia para presentar el café. (Crédito: Isabel Guerrero)
2) Tenemos tierra fértil. La privilegiada posición geográfica de Venezuela , con condiciones climatológicas acordes para la producción agrícola, permitió a los cafecultores sembrar un grano con características únicas, de excelencia mundial: un dulzor que lo distingue, el sabor afrutado en algunos cultivos, un nivel de acidez que no resulta repulsivo, no tan amargo y, sobre todo, un aroma tan contagiante que impregna cada rincón así estemos a cuadras del lugar. Esta misma exclusividad tropical del país ha beneficiado el cultivo de un "primo" del café, se trata del cacao, que tiene denominación de origen y es codiciado en el mundo entero por su sabor. Ya sabemos hacia donde debemos apuntar con el café.
3) Hacemos cafés especiales. Son considerados en el mundo "cafés de calidad superior" y es para gustos exigentes por la suma de todas de sus características o la preponderancia de alguna de ellas. En el país, hasta hace poco menos de 10 años, el único tipo que se cultivaba era Coffea arabica, conocido como café arábico, el que tiene menor porcentaje de cafeína y mayor precio en el mercado. Nuestros granos han sido exportados para combinarlos con los de otros países y generar una bebida que potencia lo mejor en cuerpo, aroma y sabor. Las personas dedicadas a la siembra de este rubro deben tener mucha dedicación para que los cafetos (arbustos) alcancen la calidad que los distingue. Deben estar a una altura sobre los mil metros, por eso, en Venezuela son muy buscados los cafés de tierras andinas; requieren atención especial para cuidarlos de la plaga; esperar en promedio 4 meses para la maduración de la cereza y, la recolección, secado y tostado debe ser cuidadosamente tratado, es decir, deben estar en manos de especialistas.
4) El guayoyito es venezolano. Es parte de nuestras raíces, indudablemente, sorbo a sorbo sabe a Venezuela y a tradición. Tiene emoción. Está en las páginas de la literatura costumbrista, está en los documentales que describen al llanero, al andino y al oriental; está en las esquinas de cada pueblo, en las casas de nuestras abuelas, en el recuerdo que nos acompaña. Se trata de un café colado en manga de tela de algodón, comúnmente era servido en taza de peltre o gres y endulzado con papelón. Suele tener más cafeína , por eso era típicamente mañanero aunque engañe a algunos por ser "clarito". En las cafeterías de las ciudades tratan de hacer un esfuerzo por extraer un guayoyo a través de una máquina de espresso italiano, el resultado nunca es igual.

café peltre @GiovannyLeon
Café en taza de peltre (Crédito: @GiovannyLeon)
5) Detrás de una barra. Pedimos de todo y eso lo entiende quien trabaja en el servicio detrás de una máquina de café cuando le toca descifrar las órdenes: un negrito, corto, largo, marrón, muy oscuro, con leche, medio claro, teterito, cerrero, aguado, que queme la lengua, doble con todo y algunos han pedido hasta "un aguita de coleto". Realmente, somos originales para apodar nuestro estilo y pasamos trabajo cuando queremos pedirlo de esa misma manera en otro país. En resumidas cuentas, lo que la gente quiere es un café, sin importar la hora del día, solo un café para compartir con un amigo o disfrutarlo mientras se pueda. Eso lo han entendido las nuevas generaciones quienes han aprovechado una oleada mundial y, en el país, trabajan y se forman para rescatar lo mejor de nuestra tradición, ser "baristas", expertos en la preparación y servicio de esta bebida, reeducando nuestros sentidos.
Ya sabes porque somos auténticos consumidores de café. Nuestro trabajo es no perder las tradiciones, nuestra historia y nuestro ADN. Es importante conocer la calidad de lo que tenemos, para así defenderlo grano a grano y sorbo a sorbo. Venezuela necesita recuperar su producción nacional, que empresa privada y Estado contribuyan en fortalecer la industria, que los venezolanos sepamos vivir de algo más que del petróleo y que podamos seguir disfrutando de una buena taza de café.

Grano a grano debemos defender nuestro producto de calidad.