¿Quién agrandó el tamaño de la Argentina? ¿Mauricio Macri, que mandó a festejarlo desde mañana (por hoy lunes), o Cristina de Kirchner, que se fue, pero querrá anotarlo en el inventario de la herencia que dejó en diciembre? Daría para la chanza, si no fuera de lo más serio que ha pasado en muchos años en la Argentina: en un ejercicio digno de la imaginación de Borges, el gobierno anunciará mañana (por hoy) que la Argentina... es más grande que antes. La canciller Susana Malcorra ha citado a una rueda de prensa para contar que hace dos semanas la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU aprobó, por unanimidad y sin objeciones, la propuesta criolla de medición de la nueva frontera marítima del país, que redundará en un ensanchamiento de los límites internacionales. Según ese voto, la plataforma es más grande – y en consecuencia el mapa – y además el mar es más profundo.
La propuesta la presentó el país en 2009 y fue estudiado desde 2012 por una comisión de expertos que analizó los dictámenes de geólogos, hidrólogos y diplomáticos argentina sobre algo que parecía vago: cuánto mide la plataforma submarina, sede de inmensos recursos para su explotación.
La posición argentina, a su vez, se elaboró entre 1997 y 2009 en una comisión que integran delegados de la Cancillería, Economía y Defensa que recopilaron la tarea de decenas de expertos en cuestiones terrestres, marinas, submarinas. Ese trabajo se acumuló en decenas de documentos, mapas y demás testimonios que la Argentina llevó a la ONU para su análisis en 2009. El 11 de marzo pasado, la comisión aprobó las recomendaciones argentinas sin ningún reproche. Queda en suspenso, claro, la zona de disputa en las Malvinas y la Antártida, usurpadas por Gran Bretaña. Cuando la Argentina presentó las recomendaciones sobre la medición de los límites, Londres rechazó el estudio con el argumento de que no reconocen la soberanía argentina sobre esas zonas. La Argentina retrucó, y la comisión de límites, como ha hecho en otros casos conflictivos, dejó en suspenso el análisis de esa área hasta que, alguna vez, se resuelva el entuerto.
DOS ESCENAS DE LA VOTACIÓN DEL 11 DE MARZO PASADO EN LA ONU: LA COMISIÓN DE EXPERTOS, ENTRE ELLOS LOS DELEGADOS ARGENTINOS Y LA MESA EN LA QUE SESIONÓ COMISIÓN DE LÍMITES DE LA PLATAFORMA CONTINENTAL.
La Argentina celebra, a este respecto, dos cosas: 1) que la ONU admite otra vez que hay una disputa de soberanía en las islas irredentas. 2) no ordenó la formación de una subcomisión para analizar la queja británica, sino que resolvió la mera suspensión del debate. Estos dos gestos alimentan los antecedentes en favor de la Argentina en la pelea por las islas.
Para los expertos que siguen este tema desde hace años esta votación en la ONU sobre el límite del mar territorial es una victoria diplomática argentina que puede considerarse tan importante como la resolución 2065, aprobada en diciembre de 1965 y que reconoció que la disputa en las Malvinas es una cuestión colonial y de autodeterminación a resolver entre la Argentina y Gran Bretaña.
La comisión que aprobó esta extensión del mapa de la Argentina es una extensión de la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, y está integrada por una veintena de peritos internacionales en materia de límites de todo el mundo. La Comisión local (COPLA, Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental) la integran tres ramas del Ejecutivo: 1) La cancillería a través del vicecanciller.
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La propuesta la presentó el país en 2009 y fue estudiado desde 2012 por una comisión de expertos que analizó los dictámenes de geólogos, hidrólogos y diplomáticos argentina sobre algo que parecía vago: cuánto mide la plataforma submarina, sede de inmensos recursos para su explotación.
La posición argentina, a su vez, se elaboró entre 1997 y 2009 en una comisión que integran delegados de la Cancillería, Economía y Defensa que recopilaron la tarea de decenas de expertos en cuestiones terrestres, marinas, submarinas. Ese trabajo se acumuló en decenas de documentos, mapas y demás testimonios que la Argentina llevó a la ONU para su análisis en 2009. El 11 de marzo pasado, la comisión aprobó las recomendaciones argentinas sin ningún reproche. Queda en suspenso, claro, la zona de disputa en las Malvinas y la Antártida, usurpadas por Gran Bretaña. Cuando la Argentina presentó las recomendaciones sobre la medición de los límites, Londres rechazó el estudio con el argumento de que no reconocen la soberanía argentina sobre esas zonas. La Argentina retrucó, y la comisión de límites, como ha hecho en otros casos conflictivos, dejó en suspenso el análisis de esa área hasta que, alguna vez, se resuelva el entuerto.
DOS ESCENAS DE LA VOTACIÓN DEL 11 DE MARZO PASADO EN LA ONU: LA COMISIÓN DE EXPERTOS, ENTRE ELLOS LOS DELEGADOS ARGENTINOS Y LA MESA EN LA QUE SESIONÓ COMISIÓN DE LÍMITES DE LA PLATAFORMA CONTINENTAL.
La Argentina celebra, a este respecto, dos cosas: 1) que la ONU admite otra vez que hay una disputa de soberanía en las islas irredentas. 2) no ordenó la formación de una subcomisión para analizar la queja británica, sino que resolvió la mera suspensión del debate. Estos dos gestos alimentan los antecedentes en favor de la Argentina en la pelea por las islas.
Para los expertos que siguen este tema desde hace años esta votación en la ONU sobre el límite del mar territorial es una victoria diplomática argentina que puede considerarse tan importante como la resolución 2065, aprobada en diciembre de 1965 y que reconoció que la disputa en las Malvinas es una cuestión colonial y de autodeterminación a resolver entre la Argentina y Gran Bretaña.
La comisión que aprobó esta extensión del mapa de la Argentina es una extensión de la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, y está integrada por una veintena de peritos internacionales en materia de límites de todo el mundo. La Comisión local (COPLA, Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental) la integran tres ramas del Ejecutivo: 1) La cancillería a través del vicecanciller.
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