Existen varias explicaciones de por qué nos estremecemos sin querer al quedarnos dormidos, pero esta es la más interesante y lógica.
A menudo a la hora de quedarnos dormidos, cuando caemos en un sueño profundo, nuestra respiración se ralentiza tanto que el organismo piensa que estamos muriendo y activa un mecanismo de defensa.
El cerebro a nivel de reflejos le envía una señal a todas las extremidades de contraerse para despertarnos. No ve la diferencia entre conciliar el sueño y la muerte, pero el instinto de autoconservación siempre se activa.
Es por eso que, al contraerse los músculos, nos despertamos para revisar si todo está bien. Y, tras asegurarnos de que efectivamente no pasa nada, nos volvemos a dormir.
Para que esto no suceda, hay que prepararnos más para dormir. Por ejemplo, tomar un baño de agua caliente o hacer un masaje relajante. No provoques tu cerebro, de lo contrario, te despertará enseguida.
Lo mismo sucede cuando tenemos frío y empezamos a temblar. El cerebro empieza a emplear mecanismos que nos ayudan a calentarnos. El temblor es uno de ellos, ya que se trata de contracciones musculares a baja frecuencia, y el trabajo muscular siempre produce la liberación de energía térmica.
Muchas veces nos estremecemos antes de dormir, pero ahora sabemos por qué. ¡Es sorprendente lo bien pensado que es nuestro organismo!