

Los Ratas de túnel eran un grupo de especialistas que se formó durante la guerra del Vietnam entre los soldados de EEUU, Australia y Nueva Zelanda cuya misión era introducirse en los túneles subterráneos usados por las fuerzas del Vietcong, eliminar a los enemigos, obtener información y posteriormente destruirlos mediante explosivos.

Durante la operación "Crimp", en enero de 1965, el sargento Stewart Green se sentó accidentalmente sobre lo que creyó que era un escorpión, pero que resultó ser un clavo de una trampilla de madera.
Bajo ella había un estrecho pozo que conducía a un túnel, pero la oscuridad y la claustrofobia le hicieron salir rápidamente.

Entonces, tras lanzar una granada de humo de color en el interior de la entrada del túnel, dicho humo reapareció a través de numerosas aberturas repartidas por la campiña colindante. Los soldados de infantería habían descubierto el secreto de la capacidad de los Vietcong para combatir como fantasmas: un vasto laberinto de túneles excavado bajo las junglas de Vietnam del Sur.

En un principio los estadounidenses usaron humo, agentes químicos, y explosivos para limpiar túneles, así como perros para localizar a los guerrilleros. Pero la dureza de la tierra, las rápidas reparaciones nocturnas del Vietcong y las trampas en que caían los animales, hacían que esas acciones fueran en vano. Así pues, viendo que los resultados no eran satisfactorios, se siguió la táctica de los australianos (que desde un primer momento introdujeron a sus hombres en los túneles).
En abril de 1975 llegaron a existir tres niveles de pasadizos subterráneos excavados en zigzag, situados a 6, 8 y 10 metros de profundidad, y con una longitud total de 220 kilómetros. Dentro de estos kilométricos laberintos existieron fábricas de ropa y de armas, puestos desde los cuales disparar, dormitorios, cocinas, cuartos de almacenaje, mercados, hospitales, comedores, salones, pozos y sistemas de ventilación. Existían numerosas salidas por si los soldados norteamericanos encontraban una entrada.

La tarea de estos especialistas era muy dura; aparte de tener que arrastrarse por las galerías del túnel debían luchar a oscuras contra enemigos, minas, trampas explosivas, agujeros camuflados con estacas punjis (trozos de bambú afilado, embadurnados con excrementos), etc. incluso trampas que podían liberar una serpiente, un escorpión o una araña venenosa. También el VietCong generalmente llevaba hasta los túneles los cuerpos de sus compañeros muertos, muchas veces «los ratas» tuvieron que reptar sobre cadáveres descompuestos o sobre cloacas.

A pesar de pertenecer al Ejército mejor equipado del mundo, sus técnicas eran simples. Todos lo que llevaban era una linterna, una pistola y un cuchillo. Operaban en pequeños equipos, transmitiendo información a la superficie por cable telefónico, aunque muchos rechazaban todo tipo de comunicaciones, prefiriendo mantener los oidos atentos al más leve sonido bajo tierra que pudiese anunciar peligro. Los "Exploradores de Kit Carson", antiguos guerrilleros del Vietcong, acompañaban a "los ratas" para confundir a los VC ocultos en los recodos de los túneles. Los "ratas" adoptaron sus propios códigos y procedimientos: nunca se disparaban más de tres balas seguidas sin recargar, pues el enemigo sabría cuando se le había agotado la munición.
A veces, los hombres se venían abajo durante el trabajo. Eran sacados a la superficie llorando y gritando que se les relevase de aquellas misiones bajo tierra.
Un gran número de ellos no volvieron a ver la luz del sol, y entre ellos fueron frecuentes los trastornos mentales y desequilibrios psíquicos debido al gran estrés producido en su difícil tarea.



Ratas de tunel, veteranos de Vietnam en un desfile en Colorado. EEUU.



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