Las fotografías. Hace unos meses una amiga mía, que es una fotógrafa por naturaleza y con mucho futuro, decidió pasar un día y la noche sola en los bosques fuera de nuestra ciudad. Ella quiso conseguir las fotos de los bosques y la fauna tan naturalmente como ella podría para su portfolio. No tuvo miedo de estar sola, porque ya había acampado por su cuenta muchas veces antes. Estableció una tienda en medio de un pequeño claro y pasó el día tomando fotos. Se llenó cuatro rollos de la película por aquel viaje, pero algo era extraño sobre ellos. Lo que vio en aquellas fotografías se ha quedado con ella desde entonces, y todavía trata de reponerse del trauma le han causado. Casi todas las imágenes fueron normales, salvo una imagen en cada rollo de la película. Estas fotos eran de ella, dormida en su tienda en medio de la noche. En el espejo. Normalmente dormís profundamente. Pero la tormenta eléctrica que se está desatando afuera no permite que concilies el sueño. Cuando estás quedándote dormido otro trueno te despierta. Este ciclo se repite toda la noche. Entonces sigues así, con tus ojos abiertos y atentos, observando tu cuarto que se ilumina antes que nuevamente las sombras lo invadan. Tus ojos se mueven de objeto desconocido, a objeto, hasta que llegas a tu espejo, adyacente a través de la habitación. De repente un destello de luz, y el espejo se ilumina. Durante un escaso segundo el espejo te revela una docena de caras. Siluetas dentro de su marco, bocas abiertas y ojos ennegrecidos. Ellos miran fijamente hacia donde estás, sus pupilas negras fijas sobre tu cara. Luego se termina. ¿Estás seguro de lo que viste? Todavía en shock no lográs dormir por el resto de la noche. A la mañana siguiente quitás el espejo de la pared y lo tirás a la basura. No importa si la visión que tuviste es verdad o mentira, pero querés librarte de ese espejo. De hecho, te deshaces de cada espejo de la casa. Las semanas pasan y el acontecimiento de aquellas noche quedan en un rincón de tu memoria pasiva. Estás pasando el día en la casa de un amigo y es hora de usar el baño. Mientras estás ahí la canilla se abre y comienza a correr sin que la toques. Desconcertado por esto, aún no actuas, tratando de convencerte que es causa de una paranoia en tu mente. El agua comienza a echar vapor y una capa de humedad cubre el espejo. Mirás atentamente mientras se forman las palabras: "Por favor devuelve los espejos. Extrañamos verlo mientras duerme por la noche." El estudiante Mateo era un joven de escasos recursos económicos, por lo que sus padres le dijeron que no sería posible enviarlo a estudiar, que era un gasto muy fuerte, el cual no podrían solventar Pero Mateo era muy tenaz y deseaba con ahincó ser médico. Por lo que les dijo que no tenían por qué preocuparse, que el trabajaría y estudiaría para pagar sus gastos y además hasta les podría ayudar, para que vivieran mas holgadamente. A pesar de tener tantas dificultades, logro ser recibido en la Facultad en la capital y así llego el día en que se marcho, con muchas ilusiones de lograr la meta trazada. Creyó que sería fácil acomodarse en una casa de huéspedes, de esas que no fueran caras, no le importaría si estaba lejos o con cuarto compartido, lo único importante era su objetivo. Pero recorrió muchas sin encontrar una, que se educara al precio que él, por el momento podía pagar, además de que nadie quería apoyarlo cobrando una sola parte, hasta que el pudiera pagar más. Después de ese gran recorrido, se sentó en la banca de la plaza, totalmente desalentado, pero después de pensar y serenarse un rato, encontró una solución. Buscaría trabajo, así tal vez, le permitieran, ahorrándose la renta. Animado nuevamente empezó a recorrer varios lados, sin tener éxito. El desaliento volvió. Mateo se quedo meditando sobre encontrar otra solución y después decidió comer algo, para tener inspiración. Fue así como se le ocurrió que iría al hospital, ya que lo que quería el era estudiar medicina, aprendería más rápido Observando en el lugar. Quizá en la sala de espera lo dejaran acomodar en al menos por una noche. Entro al primer hospital que encontró y se sentó a observar, en eso llego una señorita para preguntarle el motivo, por el que se encontraba en el hospital. Y Mateo tras dudarlo un poco, dijo que le dolía el estomago, la señorita amablemente le pidió que pasara al consultorio 4, que el Doc. López lo atendería, pero que antes debería pagar la consulta. Mateo entro al consultorio, pero no había nadie y se sentó a esperarlo. En eso entro el Doc. Y le empezó a preguntar los síntomas que sentía a Mateo, pero este no pudo contestar y Doc. López lo miro extrañado. Y entonces Mateo tuvo que confesarle cuáles eran sus intenciones. Ocasionando la risa, el doctor movió la cabeza en tono de negación, pero luego se quedo pensativo, por un momento y le dijo que lo esperara afuera en un auto color verde, que cuando terminara lo llevaría a un lugar donde podría pasar la noche y continuar su proyecto para estudiar. Mateo feliz salió a esperar al doctor López, aunque era muchas horas Mateo no se desespero, ya que gozaba con la idea de que todo se había arreglado. El Doc. López salió y le dijo a Mateo que subiera al auto, y este obedeció. Después de un gran trayecto legaron al cementerio municipal, lo que sorprendió mucho a Mateo y fue entonces cuando el chico pregunto: -¿Qué hacemos aquí?-. El doctor bajo del auto, y solo le dijo a Mateo: “Baja, este es tu hogar”, Mateo no daba crédito a lo que escuchaba, se molesto y le pregunto al doctor que le explicara según Mateo, esa “Broma de mal gusto”. El doctor llego a la puerta, la abrió con una llave y entro diciéndole: -Sígueme-. Mateo dudaba, pero luego accedió, pues su curiosidad crecía ante esa actitud. Llegaron a un cuarto e igualmente lo abrió, y adentro de esta, había cadáveres en diversas posiciones, fue entonces ahí donde el Doctor, le dijo que ahí lo necesitaba para continuar su labor, para la cual requería cadáveres al por mayor, lo que quería que hiciera Mateo, era que sacara cadáveres y por cada cual, este le pagaría. Mateo asombrado nuevamente medito, no era lo que él esperaba y mucho menos lo que deseaba, pero su aspiración por ser medico lo animaba, lo cual accedió. Cuando el doctor se fue le dejo pico y pala, indicándole así mismo donde colocara los cadáveres que sacara, y pidiéndole que se fijara que fueran recientes o otros mas de cómo 10 años de sepultado, que no olvidara de dejar la tumba exactamente como la había encontrado, para que no se notara que la tumba había sido violada. Con lámpara, pico y pala a la mano, se encamino Mateo a buscar lo que apegara a lo solicitado por el doctor, al encontrar un sepulcro reciente empezó su labor, de pronto escucho un quejido, y varios ruidos de golpes que venían del interior de esa tumba, Mateo casi se desmaya de la impresión se quedo paralizado, y en ese instante escucho el grito de una persona que pedia por compasión que sacaran de la tumba. Armándose de valor, rompió el piso y encontró el ataúd, rápidamente salto para abrirlo y ahí encontró a una mujer que no había muerto, sino que tuvo un ataque y creyéndola muerta la sepultaron. De inmediato la ayudo a salir del panteón pidiéndole por favor, que no le contara a nadie quien la había sacado, sin embargo todo se descubrió, pues al llegar a su casa, gran susto del dio a sus familiares, al grado que uno murió de un infarto, esto provoco que se buscaran todos los hecho. Así a Mateo lo descubrieron por realizar saqueos de tumbas aunque había sido la primera, y para la salvación de una mujer. El doctor desapareció, y no pudieron comprobar que él era el que realizaba todos los experimentos y que Mateo apenas comenzaba, y además había abierto la tumba por que había escuchado gritos. Del doctor jamás se supo cual era su investigación, más bien parecía demoniaca su investigación. Pues ningún cadáver tenía su corazón, y por ahí no se encontraba ninguno para su colección, la gente dice que se dedicaba a ser rituales maléficos, cosa que no se puede comprobar. Los padres de Mateos tristes y desesperados no lo pudieron ayudar, por falta de dinero. link: http://www.youtube.com/watch?v=tJBfbUN1dvY La Pasajera. Quién sabe si sea cierto que los espectros, con tal de reinstalarse en el mundo de los vivos, tienden a usar transportes impropios de ellos; lo que sé es lo que sucedió a un padre y su hijo que, hace un par de años, fueron a presentar sus respetos a los deudos de un personaje recién enterrado, a quien ellos habían conocido. Al salir del cementerio, abordaron su auto (un compacto) y, al hacer un alto para que el de la entrada los dejara pasar, vieron por un instante a una mujer de edad, vestida con recato y llevando amplios lentes oscuros que le suprimían los ojos, de pie junto al vehículo, sonriendo. En cuanto salieron a la calle, el hijo (conductor) dio un respingo al oír a su padre gritarle que acelerara, porque “se había metido”. El hijo miró instintivamente por el retrovisor y, en efecto, halló a la vieja sentada en el centro del asiento trasero, absolutamente inmóvil pese a los tumbos que daba el auto. El padre estaba fuera de sí; pegaba de gritos, manoteaba, exclamaba oraciones e intentaba no mirar hacia atrás. Pero al final se sobrepuso al miedo, giró el cuerpo y, en vano, intentó quitarle los anteojos a la pasajera. Su testimonio es que parecía que tocaba una escultura de hielo, a la que, quizá, sólo podrían quitársele partes si se usaban martillo y cincel. Dado el fracaso, el señor ordenó al hijo que se detuviera junto a una patrulla que casualmente estaba orillada. Ambos salieron atropelladamente y, también atropelladamente, rogaron a los uniformados que revisaran el vehículo, porque “alguien se había subido”. Los hombres ojearon con desgano el pequeño auto, encogieron los hombros y anunciaron que no había “anomalías”. Mientras padre e hijo se tranquilizaban, los patrullaron se fueron entre risas. Había una parroquia a dos cuadras; el hijo corrió a ella, tomó agua bendita en un envase y volvió precipitadamente. El padre ya estaba sosegado, y se calmó aún más cuando salpicaron de agua bendita no sólo el asiento trasero, sino todo el interior del auto, cajuela y motor incluidos. Siguieron su camino en paz. Hasta la fecha no han vuelto a acercarse a cementerio alguno. El anciano Andrajoso En la carretera que lleva a San Francisco Chimalpa hay una cuesta que es preciso remontar, de preferencia en auto. No he sabido de quien, en días de lluvia, no vea a un anciano andrajoso, de bigote más poblado que la barba, ir bajando cansinamente la cuesta sin que parezca que se moja. Algo carga a sus espaldas, en un costal, y mira constantemente al suelo. Un testigo me contó haberlo visto tanto al subir la cuesta como al bajarla, con la particularidad de que el viejo siempre va en dirección contraria. Un osado conductor, acompañado (no sé si prudentemente) por su familia, divisó al viejo, bajó la velocidad y se atrevió a preguntarle si quería que lo llevaran a su destino. El viejo lo miró de refilón, hizo una mueca con la boca y agitó una mano, declinando la oferta. No ha faltado quien gire en U para seguir al viejo, pero siempre pasa lo mismo: como en algún momento hay que dejar de verlo para ocuparse de la maniobra, cuando uno cambia el sentido del trayecto descubre que el viejo va hacia la otra parte. Este ser fascinante también ha sido visto por la noche, cuando la luz de la luna le imprime una especie de fosforescencia leve. No se tiene memoria de cuándo comenzó a aparecer y a nadie le importa suponer hasta cuándo hará sus recorridos incomprensibles. Pagina de terror muy buena es: http://relatos.escalofrio.com/relato.php?ID=20712 Espero que les aya gustado Saludos y Comenten x favor!!
Historias de terror cortas y largas[si dan MIEDO].
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