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La Campaña de Aníbal después de Cannas [Parte 2]

Info11/15/2016
Buenas linces! Aquí les traigo la segunda parte de la campaña de Aníbal después de Cannas. Espero que les guste PRIMERA PARTE Conquista romana de Arpi: En el 213 AC, los nuevos cónsules son el hijo de Fabio Máximo, Quinto Fabio como cónsul patricio y Tiberio Sempronio Graco como cónsul plebeyo. La campaña se inicia con el asalto del cónsul Quinto Fabio hijo, a la ciudad de Arpi, en el norte de Apulia. Arpi, importante ciudad de la región, contaba con unos 8.000 hombres de guarnición, 5.000 de ellos del ejercito de Aníbal. Fabio Máximo acampó frente a la ciudad y se acerco una noche lluviosa a sus murallas con una unidad comandada por los mejores centuriones del ejercito y unos 600 soldados también de reconocida valía. Gracias a la noche y a la lluvia (los guardias a causa de ella habían abandonado sus puestos y se habían puesto a cubierto), pudo subir con escalas por la muralla sin oposición, luego, como lo mas difícil ya estaba echo, el ejercito romano en pleno irrumpió en la ciudad. Comenzó un terrible combate por las calles, los cartagineses, que no se fiaban de las milicias locales, las mandaron por delante de sus fuerzas por lo que chocaron con los romanos los primeros. Después de combatir durante un tiempo entablaron los milicianos conversaciones con los romanos, poco después cambiaban estos de bando con la anuencia de las autoridades de Arpi y juntos cargaron contra los cartagineses. Esa una noche fue de pactos, pues ahora eran los cartagineses quienes entablaron negociaciones con los romanos. 1.000 hispanos de la guarnición decidieron pasarse a los romanos si estos permitían al resto de la guarnición retirarse sin daño. La propuesta fue aceptada por Fabio y de esta manera se hizo finalmente con esa importante ciudad de la región de Apulia. Todo ocurrio tan precipitadamente que Aníbal, que se encontraba en Salapia, no pudo reaccionar, acogiendo a las tropas que se retiraron de Arpi. Victoria de Hannón contra Veyentano: En Lucania la situación aparenta estar en calma lo que lleva a Graco a que ordene a uno de los prefectos aliados de su ejército, Tito Pomponio Veyentano, a comenzar campañas de saqueo en el vecino Brucio. Estas probablemente influyen notablemente en que dos localidades de la zona, Cosentia y Thurii, retornen a la disciplina romana, pese a estar bajo dominio cartaginés desde el 215 AC. Pero poco le van a durar las alegrías a los romanos en este frente, pues en el trascurso de las desmandadas salidas de saqueo de Veyentano en territorio brucio, fue sorprendido en una por el ejército de Hannón, el cual masacró a la mayoría de sus hombres haciéndole prisionero. Conquista de Tarrento: Un grupo de notables tarentinos ofreció la entrega de la ciudad a Aníbal, espoleados por una cruel venganza de los romanos que habían masacrado a los rehenes tarentinos que trataban de marcharse de Roma. El ejército cartaginés se acercó a la ciudad, quedando acampado a unos tres días de marcha de la misma. Designó que un cuerpo de unos 10.000 hombres, entre los que se contaban unos 2.000 jinetes, para llevar a cabo la acción, en combinación con un traidor local, que facilitaría la toma de las puertas de acceso a la ciudad. La noche elegida por Aníbal para el ataque, fue una en que había un banquete. En medio de la noche, el traidor abrió la puerta Tamenis (de Nápoles) y los soldados púnicos entraron sigilosamente y degollaron a los romanos, otro pequeño partido hizo lo mismo en otra puerta. Dejó 2.000 jinetes afuera, se dirigieron hacia la plaza del mercado, y dividió 2.000 galos de su fuerza en tres partes, cada una de ellas dirigidas por un tarantino amigo se dirigió a una parte diferente de la ciudad, con la orden de matar todos los soldados romanos, pero tratar a los ciudadanos con honor. Despertados por el ruido, la guarnición romana se reunió, y al comprobar que la ciudad había sido capturado, se retiraron a toda prisa a la ciudadela, Marco Livio logró sobrevivir, pero el repliegue le costó muchas bajas. Asedio púnico de Tarento 213 AC. Las tropas de Aníbal entran por la puerta Tamenis a la ciudad. Desde la ciudadela se enfrentó a los cartagineses, fueron reforzados esa noche desde Metaponto por la guarnición romana de esa ciudad. Desde allí se permitieron acosar a los nuevos dueños de la ciudad, lo que provocó que Aníbal levantase una empalizada y un foso para defenderse de estas incursiones. Logró resistir con éxito debido a que recibía alimentos y apoyo por su puerto. Aníbal mandó sacar todos los barcos tarentinos a tierra y transportarles con ruedas para depositarles en el puerto exterior y bloquear el puerto. Aníbal dejó al frente del bloqueo a Hannón, mientras él marchó a invernar a un lugar distante unos tres días de marcha de la zona, que probablemente se encuentra al sur-sureste de Canusio, en Apulia. La ciudadela se rindió posteriormente en el 211 AC. Todas las polis (ciudades griegas) del sur de Italia, con la excepción de Regio pasaron bajo el control de Aníbal. Segunda Batalla de Beneventum: Los romanos, decididos por fin a cargar todo el peso de las operaciones más que contra Aníbal, contra los campanos; mantuvieron a sus legiones operando, desde Bovianum, en el Samnio, y desde esta posición lanzaban ataques menores contra los territorios campanos, en donde por esta causa no se había podido hacer la siembra de las cosechas en los campos, razón por la cual el hambre hacia ya mella en los cuerpos de los ciudadanos de Capua y de las otras ciudades enemigas de los romanos. Despacharon entonces los campanos unos embajadores al campamento de Aníbal, cerca de Tarento cuando estaba a punto de tomar la ciudad, para pedirle que les auxiliase en este difícil trance enviando deprisa suministros antes de que las operaciones romanas se extendiesen y los caminos quedasen definitivamente cortados por sus destacamentos. Aníbal, siempre presto a atender a sus aliados, ordeno a Hannón, que controlaba el Brucio, que: recogiendo suministros propios y de los aliados lucanos y samnitas se dirigiese a entregarlos a los capuanos. Hannón, que no deseaba un enfrentamiento con los romanos, condujo a su ejercito entre el territorio aliado y enemigo hasta las cercanías de Beneventum, consiguiendo evitar ser interceptado por los ejércitos adversarios. Una vez allí mando llamar a los capuanos para que se llegasen a su campamento fortificado en donde les haría entrega del trigo. Los capuanos, acudieron, pero con tal desidia y falta de medios (no mas de cuarenta carruajes) que el general cartaginés se enojo y tras reprenderles les convocó para que otro día fijado se acercasen de nuevo y en serio, al campamento a recoger los suministros. Este cambio de planes fue letal para los intereses púnicos, pues los espías romanos consiguieron comunicar estas nuevas a los cónsules romanos que se encontraban en las cercanías de Bovianum, decidieron estos que uno de ellos, Fulvio, se haría cargo de las tropas y las conduciría rápidamente hasta Beneventum para atacarles. El ejercito romano llego ya de noche a las murallas de Beneventum en donde recibió las nuevas de la actual situación. Los campanos habían por fin acudido en masa al campamento de Hannón, esta vez contaban unos 2.000 carromatos y muchos miles de ciudadanos que se encontraban ahora en el campamento púnico, además, el general cartaginés se encontraba fuera, consiguiendo de los aliados mas suministros para remitir a los campanos. El ejercito romano, tras dejar en la ciudad sus pertrechos, y tan solo con las enseñas y las armas partieron de inmediato contra el desprevenido enemigo que acampaba no lejos de allí. Poco antes del amanecer llegaron al lugar, en donde su repentina llegada provocó tal pánico que de haber estado el campamento cartaginés situado en la misma llanura hubiese sido tomado sin duda a la primera embestida. Hannón había elegido el lugar apoyado por unas solidas defensas naturales, una escarpada colina que terminaba ante la empalizada del campamento púnico El primer ataque fue rechazado con facilidad por los defensores, los romanos insistieron, a costa de muchas bajas, llegando en varios puntos a tomar contacto con la empalizada, en donde siendo siendo castigados estuvieron a punto lde retirarse y abandonar el ataque. En esos momentos, una cohorte peligna, fue enardecida por su prefecto, Vibio Acao que lanzó la enseña de la unidad tras la empalizada enemiga, seguido por sus hombres consiguieron irrumpir a través de las defensas enemigas. Por otro lado, el tribuno de la tercera legión, Valerio Flaco, tras echar en cara a sus hombres que permitiesen que fuesen unos aliados quienes tomasen el campamento enemigo, se lanzó entonces uno de sus centuriones sobre la empalizada enemiga. Seguido después por su manipulo y después por el resto de la legión, siendo por fin desarticuladas las defensas cartaginesas, y entrando a cuchillo en el campamento enemigo. Se contaron entonces 6.000 bajas enemigas, 7.000 fueron hechos prisioneros amen de muchos miles de civiles campanos que se encontraban allí. Se consiguió gran botín, no solo los suministros preparados para los campanos si no todo lo que en sus correrías había saqueado Hannón a los aliados del pueblo romano. Hannón se enteró del desastre en Cominiun, y se dirigió a Brucio con las fuerzas que le quedaban. Aníbal que se encontraba con su caballería recorriendo el Samnio, al enterarse del desastre regreso de inmediato al Brucio. En cuanto a las autoridades de Capua, informadas también del serio descalabro, mandaron nuevos embajadores a la presencia de Aníbal anunciándole que los enemigos se encontraban ya instalados en Beneventum y a no mucho tardar atacarían su ciudad, pedían ahora al general cartaginés que acudiese sin tardanza a Campania a librarles de esta amenaza. Aníbal, enfrascado entonces en la toma de Tarentum, prometió que acudiría y entre tanto les envió a dos de sus mejores oficiales con un contingente de 2.000 jinetes escogidos, para que mientras tanto, y con estas tropas, protegiesen sus campos de los incursores y saqueadores enemigos. Campañas de Aníbal el 212 AC en Campania. Los romanos empiezan el cerco de Capua. Instalados en Beneventum, los dos cónsules romanos establecieron un nuevo plan de operaciones con el objetivo de concentrar todos sus fuerzas contra Capua. Decidieron mover sus campamentos más cerca de los campanos pero dejando atrás, en Beneventum una buena guarnición. A tal efecto, le fue encomendado a Tiberio Graco a que acudiese desde Lucania con su caballería y las tropas ligeras para guarnecer la ciudad, el destino quiso que Graco nunca llegase a su destino, cayo víctima de una emboscada de la caballería enemiga y fue muerto por esta. Los cónsules movieron sus campamentos en territorio enemigo, a la vista de las propias murallas de Capua, comenzando las incursiones por la zona, pero fueron sorprendidos por una repentina salida de la caballería ligera cartaginesa de Magón (no Barca), quienes aterrorizando a los romanos que se encontraban entonces desperdigados por la llanura produciéndoles más de 1.500 bajas rechazándolos hasta las propias lineas de sus ejércitos y ganando de esta forma para si la libertad de movimientos para su caballería y la aliada campana. Desde ese momento, los cónsules marchaban ya solo en solidas formaciones por territorio enemigo intentando no dar pie al contraataque de la caballería enemiga que campaba a sus anchas por el territorio. Por fin llego Aníbal. Recibidas noticias en el campamento romano de la próxima llegada del general cartaginés, los dos ejércitos consulares se dirigieron para detenerle a territorio de Beneventum. Allí se encontraron los dos ejércitos Aníbal no rechazo el envite, lanzó a su caballería en masa para agobiar con el lanzamiento de proyectiles a las filas romanas en las que produjeron numerosas bajas hasta que se retiraron tras la intervención de la caballería romana, así se encontraba el combate cuanto por uno de los flancos aparecieron jinetes que venían de Lucania al mando del cuestor Gn. Cornelio (subalterno del fallecido Graco), que había adelantado con su caballería y detrás venían restos de las dos legiones, se dirigían a Capua con el objetivo de unirse a los ejércitos consulares. Comoquiera que ambos contendientes pensaron que esas tropas pertenecían al otro, tanto el ejercito romano como el cartaginés se retiraron a sus campamentos fortificados. Era tal el estado de la moral del ejercito romano que decidieron los cónsules, antes que combatir (tenían seguramente entonces 6 legiones mas los aliados), retirarse y dividirse intentando alejar de allí. al cartaginés Esa misma noche el cónsul Fulvio partió hacia el territorio de Cumae y Claudio en dirección a Lucania. A la mañana siguiente, informado Aníbal de la retirada romana, el cartaginés siguió los pasos del ejercito de Apio Claudio, quien sin embargo, dando un rodeo, consiguió no solo despistar a sus perseguidores si no que volvió sobre sus pasos a territorio campano, ante Capua. Aníbal, así despistado, entro en Lucania en donde frustrado, acampó. Desastres romanos de Centennio y Herdonea: Poco tiempo antes de estos sucesos, uno de esos hechos de los que están jalonadas las guerras volvió a repetirse en este momento para satisfacción del propio Aníbal. Un tal M. Centennio, un buen soldado ya retirado, se convenció y convenció a los senadores de Roma que con un cierto numero de tropas podría, gracias a su conocimiento de la milicia y del territorio, enfrentarse con éxito a Aníbal en Lucania. En principio solicitaba solo 5.000 soldados pero los convencidos senadores le entregaron 8.000, mitad romanos y mitad aliados, a estos se les sumaron numerosos voluntarios por el camino, llegando a casi duplicar la cifra. Finalmente llegaron al enfrentamiento con Aníbal, pese a que sus tropas se defendieron bien quizás más por desesperación que por otra causa, M. Centennio al ver la irreversible situación en que se había metido para no sobrevivir a la vergüenza se suicidó, sus hombres que mientras tanto seguían manteniendo las líneas, al enterarse de su muerte se dispersaron en una inútil huida ya que fueron prácticamente exterminados por la numerosa caballería enemiga hasta tal punto que parece que no sobrevivieron mas de 1.000 de todo aquel ejercito. Los romanos sufrieron otro descalabro, la deserción de las dos legiones de esclavos voluntarios que tan bien y fielmente habían servido a los romanos. Estos hombres, poco tiempo después de la muerte de Graco perdieron las ganas de combatir y ahora desertaban en masa de las filas. Aníbal instalado en Lucania siguía con atención lo que acontecía en Campania, sin embargo, aunque desea entrar en acción contra los dos cónsules recibió noticias de que en Apulia el pretor Gn. Fulvio, tras un comienzo aceptable, llevaba ahora las operaciones con una mezcla de desidia e incompetencia e incluso se hablaba que la disciplina militar se encontraba bajo mínimos. Aníbal, que no quiso dejar correr esta oportunidad abandonó entonces a los campanos y rápidamente llego hasta la región de Apulia, cerca de Herdonea, a su llegada el campamento romano se alborotó, el general cartaginés se enteró esa noche por unos espías, que los soldados romanos andaban arrogantes exigiendo del general que se entablase batalla contra el enemigo, así pues, esa misma noche despacho un contingente de 3.000 soldados de infantería ligera para emboscarse en unas haciendas de los alrededores y a Magón, que tras su paso por Campania se había unido de nuevo a él, con 2.000 jinetes que cubriera todas las posibles rutas de escape del campo de batalla. Hasta ese punto confiaba ya en la derrota romana el cartaginés que enviaba a parte de sus mejores tropas fuera de su despliegue de batalla a emboscarse hasta después de la misma. Batalla de Herdonea 212 AC entre las fuerzas de Fulvio y Hannón, con victoria total púnica. Al día siguiente los dos ejércitos desplegaron para la batalla. Las tropas romanas se desplegaron en una larga línea con muy poca profundidad precisamente en el centro, sin embargo dio igual, a la primera embestida cartaginesa, los romanos cedieron y emprendieron la huida, el propio pretor, al ver lo que sucedía, picó espuelas seguido de 200 jinetes escapando seguidamente del campo de batalla abandonando a sus tropas que fueron rápidamente rebasadas por los flancos y rodeadas. De los aproximadamente 18.000 hombres con que contaba el ejercito romano se dice que solo escaparían unos 2.000, el campamento romano fue ocupado y saqueado. El desanimo hizo de nuevo presa en Roma tras los dos desastres consecutivos en los que se habían perdido mas de 30.000 hombres a manos del general cartaginés. Los romanos estrechan el cerco de Capua: Los cónsules, que operaban en Campania, y que gracias a que precisamente Aníbal se había mantenido alejado de la región habían conseguido crear por fin un cerco coherente de las posiciones de Capua, enviaron a Roma a dos legados para informar al senado de que las operaciones se desarrollaban con incipiente éxito en la región, que así mismo tratarían de recoger a todos los supervivientes de los desastres precedentes y que se redactaría un edicto por el cual se obligaría a los esclavos/soldados que volvieran a filas, y, en definitiva, hacer ver al senado que las operaciones seguían su curso y que debían mantener la calma pese a todos los descalabros acaecidos en tan corto espacio de tiempo. En Puzzuoli se estableció una fuerte guarnición para vigilar la costa y en la desembocadura del Volturnus se construyo un fortín al que se doto también de una numerosa guarnición con el mismo objetivo que el anterior, ambas posiciones recibieron seguidamente fuertes reservas de trigo para utilizar, estas posiciones, durante la campaña como centros de distribución para el ejercito. Aislada así del mar, por tierra se dispusieron los dos cónsules a concentrar sus fuerzas en el cerco de Capua, Se hizo venir también a C. Nerón desde Suessula de tal forma y manera que fueron tres los ejércitos, tres los puestos de mando, que se instalaron alrededor de la ciudad enemiga. Se decidió ahora emprender la construcción de una empalizada alrededor de Capua para aislarla de esta forma del exterior. Así fue, pese a la resistencia de los campanos, que realizaban frecuentes salidas para interrumpir los trabajos de los romanos, la empalizada apoyada por fortines y seguramente torres y un profundo foso, fue terminada, aislando a la ciudad del exterior. No obstante, todavía tuvieron tiempo los capuanos para enviar correos en demanda de socorro a Aníbal. Batalla de Capua: En el 211 AC, son elegidos nuevos cónsules Cneo Fulvio Centúmalo y Publio Sulpicio Galba . Contando el desglose de Tito Livio (XXVI,1) y una cita de Polibio, ese año el despliegue romano habría llegado a 27 legiones. Estas serían: Dos urbanas (reclutadas del año anterior 212 con muchas dificultades, al servicio del pretor urbano Cayo Calpurnio Pisón). Cuatro en Sicilia (dos al servicio del pretor Cayo Sulpicio -las desterradas de Cannas y Herdonea- y dos del ejército del procónsul Marcelo). Dos legiones “marinas” embarcadas en la flota de Sicilia (bajo mando de Tito Otacilio). Dos en Etruria (bajo mando de Marco Junio Silano que para formarlas tomó en 212 las dos urbanas de 213 las cuales fueron sustituidas en Roma en 212 con muchos problemas). Dos en la Galia Cisalpina (bajo mando del propretor Publio Sempronio Tuditano y reclutadas para ese destino en 214). Dos en Hispania (bajo control de los procónsules Cneo y Publio Cornelio Escipión hasta que son casi aniquiladas a principio de la campaña). Dos en Cerdeña (al servicio del pretor Lucio Cornelio Léntulo). Una en Grecia con la flota allí operativa (bajo mando del propretor Marco Valerio Levino). Cuatro en Capua (al servicio de los procónsules Apio Claudio Pulcro y Quinto Fulvio Flaco, la mayor parte de las cuales son licenciadas una vez se rindió Capua). Dos en Suésula (bajo mando de Cayo Claudio Nerón y unidas al cerco de Capua, parte de las cuales partirán a Hispania una vez rendida la capital campana a cubrir las perdidas ocurridas con la muerte de los Escipiones). Dos en formación y presentes en Roma (para servir con el nuevo cónsul Galba). Dos por alistar (para servir con el segundo cónsul Cneo Fulvio Centúmalo) Alrededor de Capua había 12 legiones con unos 60.000 efectivos. Las fuerzas de capua se estiman en 2.000 jinetes cartagineses y unos 12.000 combatientes, Anibal disponía de 30.000 a 35.000 efectivos y 33 elefantes. Aníbal inició la campaña dejando en el Brucio parte de su tren de suministro y partiendo con su caballería, elefantes y tropas ligeras a socorrer a sus aliados campanos. Llegó con su ejercito hasta el Tifata y ocultó sus fuerzas en una escondida hondonada tras ese monte. Tras averiguar la disposición de las fuerzas enemigas prosiguió su camino enfilando su ejercito hacia Calatia, en donde un fuerte romano fue totalmente destruido, de allí viraron hacia Capua y avanzaron contra las posiciones romanas al tiempo que mandaba un aviso a la ciudad para ordenar a campanos y cartagineses (Bostar y Hannón se encontraban al frente de la guarnición de apoyo cartaginesa) para que a la vez que él atacaba, se hiciesen salidas contra el enemigo. Los procónsules desplegaron sus ejércitos, Apio Claudio con 3 legiones y algunas aliadas desplegó para repeler la salida de los defensores, Quinto Fulvio Flaco con otras 3 romanas y aliadas desplegó para oponerse al ejército de Aníbal en la parte exterior, con la caballería desplegada a los flancos. Las fuerzas de Aníbal tratan de romper el asedio, pero son rechazadas. El comienzo de las operaciones fue seguido desde las murallas por una inmensa multitud de ciudadanos de Capua, quienes hacían sonar cacharreria de bronce provocando una espectacular ruido para animar a sus tropas. El choque de las tropas de Aníbal contra los romanos desplegados, sin duda a la defensiva, fue seguramente atroz, el empuje de los cartagineses fue tal que pronto la legión VI que estaba en el centro, comenzó a ceder terreno a la infantería cartaginesa que empujaba irresistiblemente apoyada por los numerosos elefantes de que disponían. Al fin, una unidad de cerca de 500 hispanos mas 3 elefantes rompió las líneas romanas y llegó hasta la empalizada, Fulvio a los centuriones primipilus que estarían en el campamento, entre ellos un tal Quinto Navio, a que hiciesen todo lo posible por detener la embestida de aquel contingente cartaginés y se lanzaron contra los flancos de ese destacamento formación enemiga con las tropas que pudieron reunir, se produjo un terrible combate en la empalizada, los tres elefantes fueron muertos allí mismo, los atacantes pudieron asaltar directamente la empalizada y rebasar las defensas romanas, de esta forma se entablo un sangriento combate en el mismo campamento. Mientras tanto, se realizó la salida desde Capua hacia las posiciones romanas en la zona de la vía Appia, allí el propio Apio Claudio dirigió la defensa en primera linea junto a las legiones, como no tardaron rechazar a los enemigos, persiguiéndoles hasta la misma Capua, produciéndose una matanza en las mismas puertas de la ciudad, cuando los huidos intentaban refugiarse en la ciudad, los romanos estuvieron a punto de tomar las puertas, siendo rechazados desde las torres y almenas, el procónsul Apio Claudio resultó gravemente herido durante el combate. El volumen de bajas varía según las fuentes, Livio da la cifra de 8.000 cartagineses y 3.000 campanos muertos, lo cierto es que Aníbal con tropas ligeras no se enfangaría en combates frontales contra una infantería pesada romana. Aníbal at Portas. Ante la imposibilidad de romper el estrecho cerco que los romanos tenían sobre Capua y por falta de medios no se atrevía a ofrecerle batalla, además estaba la posibilidad de que llegara un nuevo ejército romano por por retaguardia que pudiera impedirle la salida, Aníbal decidió abandonar el área y marchar sobre Roma para obligar a los ejércitos que sitiaban Capua a levantar el asedio y acudir en defensa de su capital, y atacarles en una batalla campal. Aníbal envió jinetes númidas que se hicieron pasar por desertores para explicar el plan a los sitiados y que no se alarmasen. Mandó realizar balsas para cruzar el río Volturno que separa Campania del Lacio, y cuando tuvo las suficientes, dejó encendidos fuegos en el campamento y en una sola noche realizó el cruce. Antes del amanecer ya se encontraba al otro lado y sin fuerzas romanas apreciables entre el y Roma. Itinerario de Aníbal desde Capua a Roma po la Vía Latina, mientras que Fulvio Flaco emplea la Vía Appia. Los romanos cuando se enteraron al día siguiente, decidieron que Q. Fulvio Flaco con unos 15.000 infantes y 1.000 jinetes fuese a través de la vía Appia, y con el resto continuar el asedio. El ejercito de cartaginés, siguió la vía Latina, no avanzó deprisa y saqueó toda la zona a su paso, quizás quería cerciorarse de que el ejército de Padua se seguía, a Roma comenzaron a llegar los refugiados que huían. Roma no estaba desguarnecida, se estaban formando 2 nuevas legiones y estaban las 2 urbanas. Aníbal llegó por el norte y cruzó el río Anio, estableciendo su campamento a unos 5 km de la ciudad. Al frente de unos 2.000 jinetes se acercó a la ciudad para observar las murallas hasta la zona de la puerta Colina, lo más cerca que pudo de las murallas. Aníbal At portas de Roma 211 AC. Mientras, Fulvio Flaco entró por la puerta llamada Capena y atravesando la abarrotada ciudad (llena de refugiados) y salió de la ciudad por la puerta Esquilina desplegando sus legiones en el espacio que va de esta puerta a la de Colina, y envió su caballería contra los jinetes púnicos que se retiraron. Al día siguiente el ejercito cartaginés se acerco en orden de batalla a la ciudad, Flaco acepto el embate. Según nos cuenta Livio, en ese momento cayo sobre el campo de batalla un fuerte aguacero que frustró el enfrentamiento, al día siguiente ocurrió lo mismo, por lo que Aníbal decidió que la suerte no estaba de su parte y decidió retirarse. El ejército romano bajo mando del cónsul Publio Sulpicio Galba inició la persecución de los púnicos, destruyendo los puentes sobre el río Anio, de modo que obligan a Aníbal a vadear el mismo para poder cruzarlo. Ocasión que fue aprovechada por el ejército romano para atacar la retaguardia del convoy púnico que transporta una parte importante del botín, consiguiendo recuperarlo, atrapando a quienes lo custodiaban, no teniendo los hechos más graves consecuencias gracias a la intervención de la caballería cartaginesa. Tras cinco días de persecución y cerciorado Aníbal de la inutilidad de su movimiento al no haber conseguido distraer la atención de ninguno de los ejércitos sitiadores de Capua, decidió urdir una emboscada nocturna contra el ejército perseguidor de Galba. Esa noche atacó y asaltó el campamento romano, los romanos consiguieron replegarse a una colina cercana, trás sufrir importantes pérdidas. Liberado de su perseguidor puso camino a Brucio donde llegaría a Tisia. Esta localidad habría sido tomada por los romanos mediante traición. La llegada relámpago de Aníbal puso en fuga a la recién instalada guarnición romana, recuperando Aníbal el control de la plaza. Inmediatamente marchó contra la cercana Regio a la que estuvo a punto de sorprender, pero finalmente consiguieron reponerse a la sorpresa. Caída de Capua. La situación en Capua se hacía irreversible, la ciudad quedó abatida, y nadie dirigía laciudad. Un suceso removió las conciencias de la población, cuando los romanos descubrieron que entre las filas de los numerosos desertores númidas se hallaban muchos espías decidieron reunirlos a todos, los desertores, unos 70 númidas junto con otros muchos de distinto origen pero que también habían cambiado de bando. Todos ellos fueron azotados y después se les amputo las manos, mandandolos de esta guisa de vuelta a Capua. Finalmente la ciudad se rindió, entraron en Capua una legión seguida de dos escuadrones de caballería al mando del legado C. Fulvio. Una vez en el interior, hizo reunir todas las armas de la guarnición y arrestó a los soldados púnicos de la guarnición. Los senadores de laciudad fueron azotados y decapitados, la poblción en general fueron convertidos en esclavos, menos los artesanos y los más pobres que fueron respetados. Tras la caída de Capua, cayeron las dos últimas ciudades campanas en manos de los cartagineses, Atella y Calatia que recibieron un trato similar. Segunda Batalla de Herdonea: En el 210 AC son nombrados consules Marco Claudio Marcelo que fue enviado queda en Italia y Valerio Levino por su buen comportamiento en Grecia, es enviado a Sicilia. El plan era recuperar el máximo número de ciudades posible y abandonar a su suerte a la ciudadela de Tarento. Sa había reducido la fuerza a solo 21 legiones. Marcelo reunió en Sammnio su ejército consular de 4 legiones, el proconsul Cneo Fulvio Flaco tenía 2 legiones en Apulia, Quinto Fulvio Centúmalo 2 legiones en Hedonea y 1 legión en Capua. Marcelo en Samnio tomó al asalto la ciudad de Maronea. Tras eso prosiguió en la misma zona conquistando de la misma forma la ciudad de Meles donde apresó una guarnición cartaginesa de 3.000 hombres y abundante botín. El ejército del procónsul Fulvio Centúmalo desarrolló una campaña de saqueo en torno a Herdonea, la cual esperaba que termine rindiéndose o cambiando de bando. Enterado Aníbal del desdén y negligencia de la ciudad, decidió salir del Brucio a marchas forzadas con tropas ligeras, dejó su equipaje en un lugar seguro en Brucio, donde habían estado acampado, y tomando una fuerza de unos 30.000 hombres, de los cuales 6.000 eran jinetes, avanzó en una marcha rápida a Herdonia, dirigiéndose al campamento de Fulvio, formando las fuerzas en línea de batalla. Aníbal nada más llegar y aprovechando que era una mañana de niebla, formó su infantería en dos líneas y delante infantería lígera, y en las alas la caballería también en tres líneas, las dos posteriores posteriores con un jinete ligero detrás. Centúmalo eceptó la batalla, y formó sus fuerzas unos 20.000 infantes y 2.000 jinetes en dos líneas para cubrir el frente de Aníbal, la legión V y otra aliada a vanguardia y la VI y otra aliada a retaguardia, con los jinetes en las alas y los vélites en vanguardia. Segunda Batalla de Herdonea 210 AC. Se enfrentaron los ejércitos de Aníbal y el de Fulvio Centúmalo que resultó aniquilado. La batalla comenzó con el avance de la infantería en ambos lados, los jinetes permanecieron in situ. Viendo que el general romano estaba exclusivamente dedicado a su línea de infantería, Aníbal ordenó las primeras líneas de caballería cargar contra la caballería romana, mientras la segunda y la tercera líneas de caballería númida del ala derecha, envolvían y atacaban la retaguardia romana, el ala izquierda hacía lo mismo pero atacaba el campamento romano. Al percibir esto, Aníbal redobló sus esfuerzos, y el ejército romano fue completamente derrotado. El procónsul y once legados murieron en la acción junto con unos 10.000 hombres más (se dice de 8.000 a 13.000 y otros autores lo elevan a 17.000). De los que consiguieron escapar, 3.000 fueron capturados por la caballería y solo se reintegraron a las filas romanas 4.344 hombres. Tras esto Aníbal destruyó la ciudad de Herdonia, ejecutó a los partidarios romanos y evacuó a la población a Metaponto (Lucania) y Thurium (Brucio), temeroso de que en cuanto se marchase se plasmase traición. Batalla de Numistro: Enterado Marcelo de lo sucedido se encaminó con su ejército consular en busca de Aníbal, lograndole interceptar cuando se encontraba acampado en Lucania en la localidad de Numistro (en las proximidades de la actual Muro Lucano), acampando frente al campamento de Aníbal, éste tenía su campamento en una elevación mientras los romanos lo situaron en un llano situado junto a la población. Al día siguiente Marcelo formó sus tropas, desplegó sus legiones en 2 líneas, cada una con una legión romana y una aliada (la I delante y la III detrás), en sus alas situó la caballería y a vanguardia los vélites. Entre Aníbal y Claudio Marcelo, fue una batalla de desgaste que acabó en tablas. Aníbal aceptó el reto y desplegó su ejército, la infantería en dos líneas con los elefantes entre ambas, en la primera línea situó los hispanos e italianos, y en la segunda galos y africanos, en las alas la caballería, mucho más numerosa el ala derecha, a vanguardia situó los honderos y escaramuceadores. La batalla comenzó entre los vélites y los honderos, los elefantes pasaron a vanguardia e iniciaron la carga, seguidos de la primera línea al parecer sin mucho éxito. Las primeras líneas estuvieron combatiendo hasta el atardecer, en que fueron relevadas, se hizo de noche sin que ninguno de los contendientes obtuviese ninguna ventaja, y el combate se interrumpió debido a la falta de luz. La batalla desde luego fue una batalla de desgaste con muchas bajas, no se habla de la actuación de la caballería, lo que implica un frente estrecho, en la que los romanos tuvieron muchos heridos, posiblemente con el choque de los elefantes. Al día siguiente los romanos volvieron a salir al campo de batalla, estuvieron desplegados desde el amanecer hasta avanzado el día, pero los cartagineses rehusaron el encuentro. Esa misma noche Aníbal emprendió la huída. Marcelo dejó una guarnición en la localidad y a sus heridos y salió en persecución del púnico que se dirigió hacia Apulia. En las cercanías de Venusia se produjeron escaramuzas entre ambos ejércitos, trás lo cual prosiguieron las operaciones en Apulia sin que se conozcan más combates. Batalla de Asculum. En el 209 salen elegidos cónsules el propio Fulvio Flaco y Fabio Máximo. El inicio de operaciones parece ser en el Brucio cuando el contingente de 8.000 hombres de Regio, tras la conquista total de Sicilia por Levino, reclutó a unos 4.000 mercenarios que mandó a Regio. Comienzaron a asolar la campiña alrededor de Caulonia. Culminada esta operación inicianron el asedio de la ciudad. Aníbal posiblemente había invernado en Apulia, donde se encaminó a Canusio tratando de rebelar su población. Marcelo que había debido acampar en la misma provincia, sacó sus tropas de los cuarteles de invierno y se dirigió en persecución de Aníbal. Éste trato de evitar el enfrentamiento levantando su campamento y alejándose del lugar, pero finalmente es alcanzado por Marcelo que comenzó una refriega cuando el púnico estaba fortificando su campamento. Tras esta primera escaramuza que finalizó al acabarse la luz, ambos ejércitos acamparon. Al día siguiente Marcelo ofreció batalla y Aníbal la aceptó. Desplegaron a ambos lados del camino de Asculum a Herdonea. Marcelo formó su ejército en dos líneas, con la caballería a los flancos. Aníbal formó tambien en dos líneas con los elefantes entre ambas y la caballería en las alas. Batalla de Asculum 209 BC entre Aníbal y Claudio Marcelo con victoria romana. Tras dos horas de duros combates, los púnicos comienzan a ganar terreno y el la legión del flanco derecho romana cedió. Marcelo trató de relevarlos pero la maniobra fue un fracaso y se produjo una desbandada que se saldó con 2.700 legionarios, y centuriones y 2 tribunos muertos. Al día siguiente, tras exhortar a sus hombres, Marcelo volvió a ofrecer batalla que fue aceptada por Aníbal. El despliegue fue similar al día anterior, la caballería de las alas eran mandadas por sus legados Cayo Claudio Nerón y Lucio Cornelio Léntulo mientras en el centro fue el propio Marcelo quien coordinaría los movimientos. La batalla permaneció igualada hasta que Aníbal ordenó la carga de elefantes que tuvo un éxito inicial, el tribuno romano Décimo Flavio levantó la enseña y consiguió restaurar la situación, consiguiendo repeler a los elefantes que empezaron a causar daños en las filas púnicas. Romanos atacando a elefantes púnicos. Aprovechando la confusión, ordenó contraatacar y lo hicieron con tanta furia que hicieron retroceder a los púnicos, provocando la desbandada hacia su campamento. Marcelo ordenó a su caballería cargar tras ellos. En la puerta del campamento cartaginés murieron dos elefantes ralentizando la entrada, lo que facilita la labor de los romanos. La batalla se saldó con 3.000 muertos en las filas romanas y 8.000 y 5 elefantes en las púnicas de acuerdo a Livio y Plutarco. Esa misma noche Aníbal marchó hacia Brucio, para levantar el asedio de Caulón, mientras Marcelo permaneció en la zona debido al gran desgaste que han sufrido sus tropas. A comienzos de verano Marcelo desplaza a su ejército desde Canusio a Venusia, permaneciendo allí el resto del año. Mientras Fabio había lanzado un ataque sobre Manduria, la cual logró tomar capturando una guarnición de 4.000 hombres. Tras seis días de sitio y ayudado por un traidor, consiguió entrar en la ciudad, capturando 30.000 prisioneros y abundante botín. A continuación se dirigió a Tarento. Enterado Aníbal del asedio de Tarento por fuerzas desde el Brucio acudió a socorrerlos con el mayor ejército que pudo reunir, llegando tarde por muy poco. Trás permanecer en la zona varios días desistió y marchó a Metaponto donde trató de emboscar a Fabio urdiendo una estratagema en la que finalmente el veterano cónsul no cayó. Finalmente regresó a Brucio.
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