






Llevamos todo el año hablando de los extraños puntos brillantes del planeta enano Ceres. ¿Son géiseres de hielo ? ¿Criovolcanes? ¡Hay muchos! Los hemos visto “más cerca que nunca” una y otra vez. Son tan brillantes que saturan los sensores de la sonda Dawn. Ahora, por fin, tenemos la historia completa.
Sobre la superficie oscura de Ceres, el cuerpo celeste más grande del cinturón de asteroides, hay 130 manchas claras. Algunas son más brillantes que otras y suelen estar en cráteres provocados por los impactos de los asteroides. Las manchas más grandes y luminosas se encuentran en el fondo del cráter Occator, de cuatro kilómetros de profundidad.
Dawn, la nave de la NASA, lleva meses acercándose a este par de puntos brillantes para obtener imágenes y mediciones espectrales más exactas. Gracias a estos nuevos datos, un estudio publicado en Nature y liderado por el instituto alemán Max Planck arroja luz (nunca mejor dicho) sobre el asunto.
Como acordarás, algunos decían que era hielo y otros que eran depósitos de sal. Ambas hipótesis tienen parte de razón. Los puntos brillantes son áreas ricas en sal, probablemente hexahidrita (sulfato de magnesio hidratado) o un compuesto similar. Pero lo interesante está en su origen.
Los científicos creen que hay una capa de hielo salado bajo la superficie de Ceres. Lo más probable es que los depósitos de sal tengan su origen en sublimaciones de agua helada, provocadas por los impactos de asteroides que dieron forma a los cráteres.
El hallazgo convierte a Ceres en una especie de “eslabón perdido”. Hace 20 años, los científicos pensaban que asteroides y cometas eran objetos distintos: unos rocosos y otros de hielo . Ahora que hemos encontrado evidencias de sublimaciones de hielo en el objeto más grande del cinturón de asteroides, vemos claro que tienen mucho en común. El hielo existe en múltiples lugares del sistema solar.

