Mientras los Estados Unidos y el Reino Unido se vuelven en contra de los inmigrantes, un país latinoamericano mantiene su puerta abierta a los pobres del continente, y el rostro del país está cambiando.
Más de 34.400 haitianos llegaron a Chile en los primeros meses de este año, y la afluencia crece cada mes, según el departamento de policía. Junto a colombianos, peruanos, dominicanos y venezolanos, Chile está recibiendo ahora inmigrantes a un ritmo similar al del Reino Unido, en relación con sus poblaciones.
Este podría ser solo el comienzo. En tanto aumenta la probabilidad de que Europa y los Estados Unidos se vuelvan más hostiles hacia la inmigración, y sin una fuerte política migratoria, el país más rico de Sudamérica se convertirá en un imán aún mayor para quienes buscan empleos y una vida mejor, dijo el sociólogo Cristián Doña. Si bien hasta el momento hay pocos signos de una reacción adversa, las cifras avanzan rápido a medida que el desempleo aumenta y el crecimiento de los salarios disminuye.
“Existe un riesgo de racismo activo en las calles”, señaló Doña, investigador asociado del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social en Santiago. “Me preocupa que, sin políticas claras, cualquier populista o demagogo pueda impulsar ataques racistas”. Por ahora, pocos políticos chilenos ven el avance de los inmigrantes como un problema.
“Chile necesita inmigración por razones económicas y demográficas”, sostuvo Rodrigo Sandoval, responsable del Departamento de Extranjería y Migración estatal. “Pero la capacidad de la economía para procesarla es limitada. Ya se ven algunas áreas de Santiago donde el número de haitianos supera lo que la economía puede tolerar”, añadió.
Así que recuerda que si Trump te deporta tienes a Bechelet que te recibirá feliz