InicioInfoTemores y miedos

Temores y miedos

Info6/17/2016
Temores y miedos: reales o supuestos Se cree que el temor es una forma "reducida" del miedo, el temor y el miedo son la misma emoción y sus consecuencias son las mismas. El miedo es una emoción de alerta intensa causada por la percepción de una situación de peligro, ya sea real o supuesto. Biológicamente el miedo dispara una serie de reacciones químicas y físicas que preparan al cuerpo para enfrentar esa situación de peligro y sobrevivir. Estas reacciones buscan que el cuerpo y la mente estén alertas y se pueda actuar con rapidez y efectividad. El miedo hace que en el cuerpo se aumente la presión arterial, aumenta la glucosa en la sangre, aumente el ritmo cardiaco, y se acelere el metabolismo celular; todas estas reacciones preparando al cuerpo para inyectar una dotación adicional de oxigeno y energía a los músculos anticipando la posibilidad de lucha o de tener que huir. Aumenta la actividad cerebral y la sensibilidad de los sentidos, preparándose para reaccionar con más rapidez y efectividad. Los problemas empiezan cuando el miedo bloquea la capacidad de razonar, cosa que es muy frecuente. Esto hace que el factor atemorizante pueda ser magnificado mas allá de su realidad, dando pie a las fobias. El terror es el miedo en su grado más intenso y en un punto incontrolable. Cuando sobreviene el terror, el cuerpo actúa con un solo fin básico, sobrevivir a toda costa. De ahí que el terror causa reacciones cercanas a la muerte como una función básica para intentar "engañar" a la fuente que causa ese terror. Psicológicamente, el miedo viene como consecuencia de la angustia. Cabe mencionar que también existen temores, miedos, que se aprenden y por ello pueden ser propios según el ámbito social o cultural de la persona. ¿Cuál es el problema con el miedo? El miedo es una reacción natural y sana. Es una de las reacciones que son básicas para la supervivencia. El problema empieza cuando nosotros, con nuestra mente, creamos temores que no existen, magnificamos los que existen, y nos sabemos lidiar con los reales. La angustia y el miedo van del a mano. De la angustia es fácil saltar al miedo. Las reacciones normales propias del miedo se vuelven un problema cuando son frecuentes y duran por periodos prolongados de tiempo porque causan problemas serios de salud. Derrames cerebrales, diabetes, taquicardias, hipertensión, problemas digestivos, parálisis facial, dolor muscular, y en afectaciones en todo el cuerpo, se pueden presentar como consecuencia del efecto de las reacciones del cuerpo al miedo. Edades y Miedos 0 a 1año Temor a estímulos extraños o violentos, ante la pérdida de apoyo, a los desconocidos, a la separación de los padres … (se consideran programados genéticamente y de un alto valor adaptativo pues nos ayudarán a sobrevivir ante posibles amenazas o peligros) 2 a 4 años Se inicia la evolución de los auténticos miedos infantiles, la mayoría de los miedos a los animales comienzan a desarrollarse en esta etapa y pueden perdurar hasta la edad adulta. Nos encontramos con temor a las caídas, a los animales, a los extraños, a los ruidos fuertes, a la oscuridad, a los coches, a separarse de los padres, a los cambios en el entorno, a las máscaras… (el niño puede explorar su entorno por lo que los temores van aumentando pues hay mayor probabilidad de encontrarse con situaciones de peligro, aparecen las respuestas de evitación al huir del estímulo atemorizante y correr al encuentro de los padres) (la naturaleza de los miedos y el desarrollo cognitivo también cambia por lo que los miedos van tomando un carácter más social y lo habitual es que vayan desapareciendo progresivamente a medida que el niño crece y se enfrenta a ellos) 4 a 6 años Se mantienen los miedos de la etapa anterior pero van incrementándose los estímulos que potencialmente pueden ser capaces de generar miedo como, ruidos fuertes o extraños (en ocasiones producto de su imaginación), truenos y relámpagos, a la gente mala, a los cambios en el entorno, a las máscaras, a las alturas, a las catástrofes, y a los seres imaginarios (monstruos y fantasmas), a las lesiones corporales, a dormir solos o quedarse solos… El desarrollo cognitivo del niño y su capacidad fantasiosa son a estas edades mayores por lo que entran en escena los estímulos imaginarios, se van añadiendo situaciones de lo más variadas y estímulos fóbicos diversos que pueden perdurar hasta la edad adulta. 6 a 9 años El niño alcanza la capacidad para discriminar las representaciones internas de la realidad cognitiva. Los miedos tendrán ahora mayor realismo y serán más específicos, poco a poco irá desapareciendo el mundo fantástico y el temor a los seres imaginarios pero irán tomando mayor relevancia temores más específicos y concretos como temor a la oscuridad, al daño físico y a las heridas, a la crítica o al ridículo por la ausencia de habilidades escolares y deportivas, al colegio, al fracaso escolar, a los animales, a ser observado, al aspecto físico, también se incrementan los temores transmitidos por los medios de comunicación… Poco a poco irán desapareciendo unos miedos e incrementándose otros en función de cómo hayan superado los pequeños enfrentamientos que se hayan ido presentando a lo largo de su corta vida. 9 a 12 años Al igual que en la etapa anterior la realidad cognitiva va tomando mayor relevancia, comienzan a tomar conciencia de miedos concretos y específicos pero más basados en la realidad objetiva como miedo a los incendios, a los truenos y relámpagos, a los exámenes, al rendimiento académico, al fracaso escolar, a las lesiones corporales, a los accidentes, a contraer enfermedades graves, a la muerte, se incrementa el sentido del ridículo, aparece el temor a conflictos graves entre los padres (peleas, separaciones, divorcios) o al mal rendimiento escolar, se incrementa el miedo a los compañeros y en especial a los que se muestran agresivos. A estas edades suele darse un leve repunte de miedos que parecían superados. 12 a 18 años En esta etapa se reducen los miedos a animales y a estímulos concretos para ir dando paso a temores relacionados con la autoestima personal (capacidad intelectual, aspecto físico, temor al fracaso personal o escolar) y a las relaciones sociales (preocupación por el rechazo o reconocimiento por parte de sus iguales, compañeros de clase…), a las críticas... En esta etapa comienza el distanciamiento familiar y la necesidad de experimentar nuevos riesgos como una forma de autoafirmarse dentro del grupo de amigos, poco a poco irán dejando atrás las etapas infantiles y tomando protagonismo el grupo de pertenencia. A partir de los 18 años Los temores irán evolucionando debido al aprendizaje, a las experiencias propias o presenciadas en personas ajenas, algunos serán necesarios y adaptativos pues nos ayudarán a estar en estado de alerta y precaución ante las distintas situaciones que puedan requerirlo y saldremos fortalecidos, otros se superarán sin dejar ninguna huella pero otros derivarán en auténticas fobias con todas las consecuencias que puedan derivarse de ello. De ahí que sea fundamental prevenir, resolver y adquirir los recursos y habilidades necesarias para poder enfrentarnos y responder satisfactoriamente al medio tanto interno como externo e impedir que un miedo que en principio es adaptativo termine derivando en una fobia que ya no es adaptativa sino patológica. fobias Cuando el miedo pasa el nivel de tolerancia el miedo se convierte en fobia, donde ya no hay miedo sino pánico, y la ansiedad deja de ser positiva para pasar a ser negativa y patológica lo que la convierte en altamente dañina y perjudicial para quien la sufre además de alterar sensiblemente su capacidad para afrontar situaciones cotidianas (como dormir, estar solo o con gente, ir a la escuela, salir de casa, viajar, enfrentarse a diferentes situaciones que dependerán del objeto temido, etc. y en definitiva poder llevar una vida normal y satisfactoria). Establecer la frontera entre miedo, ansiedad y fobia no siempre será fácil pues dependerá de factores como la edad, naturaleza del objeto o situación temida, frecuencia, intensidad, grado de incapacitación, etc. Ante una fobia se van a presentar comportamientos de los más dispares y con gran dificultad para mantener un control racional del pensamiento, reaccionando desde la inmovilidad absoluta hasta el ataque de pánico donde la norma es la gran evitación del estímulo aversivo o con una huida desesperada y sin control cuando no se pueda evitar y no quede más remedio que exponerse al mismo. EL MIEDO SIEMPRE SE SUPERA CON EL VALOR
Datos archivados del Taringa! original
289puntos
436visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
4visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

m
masterechi🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts25
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.