Desde hace siglos muchos autores han expresado una gran claridad sobre lo que es un gobierno tiránico y citar sus ideas tiene vigencia imperecedera. Por ejemplo, el gran filósofo griego Aristóteles (384-322 A. de C.) en su obra: “Política” dice: “Cualquiera que obtenga el poder por la fuerza o el fraude es inmediatamente considerado un tirano […] Las tres metas del tirano son: (1) La humillación de sus ciudadanos gobernados. El tirano sabe que un ciudadano que tenga una moral baja no conspirará contra nadie. (2) La creación de desconfianzas entre los gobernados, porque un tirano no es derrocado hasta que los hombres tengan confianza unos en otros […] (3) El tirano desea que sus ciudadanos gobernados sean incapaces de actuar, porque nadie intenta lo que es imposible y ellos no intentarán derrocar una tiranía si son impotentes” (Libro V, Cap. X, 1313a, 9-11, y Libro V, Cap. XI, 1314a, 15-25). Unos siglos después San Agustín (354-430), considerado el primer Padre de la Iglesia, en su obra “La Ciudad de Dios” dijo algo muy acertado: “Si de los gobiernos quitamos la justicia ¿En qué se convierten sino en bandas de ladrones en gran escala?” (Libro IV, inicio del Cap. 4 titulado: “Semejanza entre las bandas de ladrones y los reinos injustos”). Posteriormente el autor italiano N. Maquiavelo (1469-1527) en su obra “Los Discursos” dice: “Para usurpar la autoridad suprema y absoluta en un estado libre y someterlo a la tiranía, la población ya debe haber sido corrompida antes poco a poco de generación en generación” (Libro III, Cap. 8). Posteriormente el filósofo inglés John Locke (1632-1704) en su obra: “Segundo Tratado sobre el Gobierno” (1690) dice: “La tiranía es el ejercicio del poder más allá del Derecho, que nadie tiene el derecho de ejercer. Y esto es hacer uso del poder que alguien tenga en sus manos, no para el bien de esos que gobierna, sino para su propia ventaja particular […] Cuando el gobernante hace que gobierne no la ley sino su voluntad, y sus órdenes y acciones están dirigidas […] a la satisfacción de su propia ambición, venganza, codicia, o cualquier otra pasión irregular” (Cap. XVIII titulado: “Sobre la Tiranía”, sección 199). El poeta y ensayista norteamericano Ralph Waldo Emerson (1803-1882) dijo: “En el momento en que un hombre dice: Olvídate de tus derechos, aquí tienes dinero’, hay tiranía” (“Diario”, 1851, sin fecha precisa). También vamos a recordar citas anónimas sobre la tiranía. Por ejemplo: “Un gobierno es tiránico en la medida en que usa la violencia y la amenaza de la violencia para mantenerse” (Anónimo). También: “Propaganda, explotación y violencia constituyen la trinidad impía de la tiranía” (Anónimo). Recordemos también a Simón Bolívar (1783-1830) cuando escribió: “Siempre es grande, siempre es noble, siempre es justo conspirar contra la tiranía, contra la usurpación y contra la guerra…” (Carta a Francisco Doña, 27/08/1820). También cuando Bolívar dijo: “La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía” (Discurso en el Congreso de Angostura, 15/02/1819). Para finalizar, una de las citas más pedagógicas y contundentes, es la del escritor y político cubano José Martí (1853-1895) cuando dijo: “Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado y a pensar y a hablar sin hipocresía...” Ensayo: “Tres Héroes”, publicado entre julio y octubre de 1889 en la revista mensual: “La Edad de Oro”.
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