Américo Martín, es verdad, cuando todavía no se le habían formado los huesos y sus neuronasbipolares y receptoras gozaban de una salud y vivacidad fosforescentes (esa células que tienen dos caminos y no uno solito como las de HCR), que van de un lado a otro de la retina, pasan por la cóclea, el vestíbulo y finalmente se asientan en la mucosa olfativa y le otorgaban una grandilocuente condición de efebo, quizás el más agraciadode su generación, viene del partido Acción Democrática fundado por Rómulo Betancourt en 1941.
Su brillantez captó al partido del pueblo, más no a Juan Bimba, siendo un quinceañero que lucía con su garbo y gestos roba corazones, como Teodoro Petkoff, pero hacían desapercibidos sus camuflajes que anidaban sus veleidades fondomonoteristas, burguesas pequeñas y eurocomunistas.
Saltimbanqui, arquetipo del bufón y la charlatanería erudita, también como Teodoro, ruedan desde entonces la película venezolana que aún no culmina, al menos en su versión clásica, la de la traición, la vileza, el bochorno, la tragicomicidad y ese retrato hablado de la unidad de los contarios (MAS-MIR, AD-COPEI, Pablo Medina y Diego Arria, Gabriel Puerta y Leopoldo López).
En realidad, Martín, viene del latín traditio, que visto desde cualquier etimología posible (en lenguaje culto o “vulgar”, en lengua muerta o vivaracha) significa entrega de sí mismo, de algo o de alguien al bando de los enemigos, de quienes se encuentran del otro de la línea (invisible o divisoria, simbólica o no) de la cruzada entre pobres y poderosos, entre la plebe y los aristócratas, entre una muchedumbre de quejidos y una autoridad aristócrata y represiva, entre patriotas fieles y apátridas traidores, entre rebeldes y conservadores.
¿Por qué esa Asamblea Nacional dirigida por Ramos Allup escoge a este notable mercenario debajo presupuesto? Porque fue asesor de CAP en los tiempos de privatización de las empresas básicas? Qué dirán los paladines de la Justicia del partido de Julio Borges, que vienen del Opus Dei y albergan aspiraciones del primer de protagonizar el elenco del espectáculo?
Para la Asamblea de Ramos Allup este 5 de Julio es el 4-USA, el de Obama, el Tratado de Libre Comercio, el de la carta democrática, el de la OEA de Almagro, el del Comando Sur, el de esas barajitas que Américo Martín no ha podido coleccionar completas porque, como le sucede a los traidores, él también puede garantizarle –es lo único- una puñalada trapera.
No es, Américo, el pez gordo de estos tiempos que empañan de inmoralidad a estos parlamentarios.