Luis
Zamora
: el histórico referente de la izquierda local
Abogado, vendedor de libros y diputado
Habitué de las marchas piqueteras y de derechos humanos, impulsor de los primeros cacerolazos en noviembre del 2001 y fiel asistente a los que siguieron, Luis Zamora fue diputado por la provincia de Buenos Aires entre 1989 y 1993. Después desapareció de la escena pública y cuando volvió tuvo más éxito que antes: decidió presentarse de improviso en las últimas elecciones —octubre del 2001—, casi no hizo campaña y obtuvo con su partido, Autodeterminación y Libertad, más de 100 mil votos (un 10 por ciento en Capital).

Cuando dejó de ser diputado, en 1994, se alineaba con el trotskismo duro. Entonces no aceptó la jubilación de privilegio a la que tenía derecho y se dedicó a vender libros para la Editorial Colihue.
El día que repudió la visita de Bush


"El único que siempre devuelve plata de la campaña es
Zamora
. Si le das 50 lucas, te devuelve 30",reconoce todavía admirado una fuente que audita los gastos de la campaña porteña. Los números de la última PASO lo avalan: desembolsó $ 200.000 en proselitismo, cuando las fuerzas mayoritarias pagaron varias decenas de millones. Por cosas como estas, quizás, el candidato a jefe de gobierno por Autodeterminación y Libertad (AyL) despierte una simpatía especial que excede ideologías, edades y géneros.
A sus 67 años, el líder de AyL emprende su proyecto más ambicioso: reconstruir su partido con la proyección de jóvenes candidatos que encarnan su ideario, una indescifrable fusión de marxismo con altas dosis asambleístas. "Sí, la gente lo quiere, pero eso no siempre está tan bueno. ¿Lo quieren porque lo consideran inofensivo? ¿O porque es honesto? Espero que lo voten", se cuestionó una de las jóvenes candidatas de su lista, inquieta por la traducción que las urnas hagan de su empatía electoral.
Zamora fue un trotskista clásico a fines de los ochenta, cuando fue electo diputado por Izquierda Unida. Repudió a los gritos en el recinto -empujones de por medio- un homenaje en el Congreso al entonces presidente de Estados Unidos George Bush (padre). Cuando dejó la banca renunció a su jubilación de privilegio. Vendió libros para sobrevivir y volvió a la abogacía, profesión que practica hasta estos días.
La crisis de 2001 lo potenció. Fundó AyL, una fuerza que pondera la democracia directa, y sacó más del 10% de los votos en dos elecciones consecutivas. Tuvo un nutrido bloque en la Legislatura y una bancada propia en el Congreso, pero su poder se licuó con varias deserciones que expusieron las falencias de su liderazgo. "Más que crecer, habíamos engordado mucho y después adelgazamos rápido", aclaró, con una mirada autocrítica. Zamora intentará el domingo concretar el primer paso de su reinvención política.
Casi sin difusión mediática, apeló a su carisma para sobrepasar las PASO con módicos recursos