Hola Muchachos y muchachas! Cómo les va?
Les cuento que hace un par de años tuve la suerte de leer un artículo del filósofo francés Gilles Deleuze que , sinceramente, me voló un poco la cabeza. En aquel tiempo yo cursaba la materia "sociología política" y, luego de leer "vigilar y castigar" de Foucault, el profesor tuvo el buen tino de acercarnos "Post–scriptum sobre las sociedades de control". (un texto muy breve, no sé si llega a las diez páginas) escrito por Deleuze durante, creo, los años 80. En este trabajo, el autor, nos hablaba de cómo aquellas sociedades disciplinarias ( sociedades que operaban mediante la organización de grandes centros de encierro) del siglo XVIII y XIX, que había pensado Foucault, comenzaba a mutar ( o, directamente, ya habían mutado con el correr del siglo XX) a sociedades de "control". Bueno, dicho así nomas, estas sociedades de "control" se regían ( o, se rigen) por [i]"un mecanismo de control capaz de proporcionar a cada instante la posición de un elemento en un medio abierto, ya sea un animal dentro de una reserva o un hombre en una empresa. El ordenador que señala la posición, lícita o ilícita, y produce una modulación universal".[/i]. Es interesante pensar esto, sobre todo si tenemos en cuenta cómo, y cada vez más,muchas de nuestras acciones que pasan por el uso de internet, requieren que dejemos nuestros datos registrados en algún lugar de la web: querés Facebook, Twitter o Taringa, bueno, hacete una cuenta y llenala con tu información personal. Uh, me fui por las ramas!
Pero yo no quería hablar sobre esto. Lo que quiero es compartirles una reflexión sobre la muerte de Gilles Deleuze hecha por un filósofo español. No es nada complicada de entender, yo no soy ni de cerca del palo de la filosofía y no me costó entenderla. Ah, por las dudas, este filósofo se suicidó arrojandose desde su departamento al vacío .
El suicidio de Deleuze
Es conmovedora esta imagen de Gilles Deleuze: los ojos entrecerrados, el rictus de los labios, el brazo derecho cansino en su función de apoyo, el izquierdo avanzado como mostrando la precariedad de un cuerpo en ultimidades. Parecería que vislumbraba un punto del espacio metafísico y que estaba en el instante de la enunciación. Pero quizás sólo era la máscara de una vida cansada. El 4 de noviembre de 1995 GD decidió acabar con su vida arrojándose al vacío desde la ventana de su apartamento. Qué incorrecta y sin embargo correcta expresión "arrojarse al vacío " pues el cuerpo se arroja a un espacio químicamente lleno mientras que el alma se arroja a un espacio absolutamente exento. GD sufría de insuficiencia respiratoria, la enfermedad de los fumadores compulsivos, que va cegando lentamente la vida: el corazón no recibe suficiente oxígeno y trata de obtenerlo haciendo que el cuerpo intente inspirar con más fuerza y velocidad, pero este esfuerzo se traduce en una mayor insuficiencia respiratoria y los segundos se convierten en agonía interminable, pues dura años hasta que el corazón se cansa. Corazón contra pulmones, ambos contra una mente desesperada. Impulso de vivir hasta que el corazón se cansa. O, como le ocurrió a GD, hasta que se cansa el alma. Eligió el impulso más espinoziano, el arrojarse, el dar velocidad a su conatus hasta agotar las fuerzas de la vida.
Foucault pronosticó que el siglo sería el siglo de Deleuze, y en muchos aspectos tuvo la razón (en otros también lo diríamos de él, de Wittgenstein o de otros y otras."El@ pensador@ del siglo" es, como "el partido del siglo", una noción esencialmente ambigua y contextual). GD creó la vuelta a Spinoza. No fue hegeliano, no fue del partido comunista francés, no se psicoanalizó, se ha dicho; fue monógamo compulsivo, aburrido y de voz ronca. No tuvo nada de intelectual francés como su amigo Félix Guattari o su admirador Michel Foucault, ni siquiera fue viajero o nómada. Fue un pensador y un fumador compulsivo y murió de su propio impulso de vivir.
En esta otra fotografía le encontramos en un ambiente monacal, en posesión de todas las fuerzas de la vida y en la actitud que da la espontaneidad cuando vence a la pasividad. Todo Spinoza, todo impulso de vida. Y sin embargo, no sé por qué, siento que el verdadero GD está en el aire al que se arrojó, quizá pensando en que la velocidad de caída le suministraría el oxígeno que su cuerpo le negaba.
En un campo continuo de tensiones binarias, donde la individuación sucede como un proceso o trayectoria errática entre gradientes de fuerzas que no nos son dadas controlar, como diría su admirado Simondon, GD realizó un sendero singular que le aleja, como a Wittgenstein, de la posibilidad de una lectura definitiva de su vida y de su obra. Es lo que él pensaba, que la vida es la suma de las partes y las partes trascienden al orden de los cuerpos.
Casi diez años y su cuerpo sigue cayendo en el vacío .
Resumen level 0: No hay resumen, gente.
Otra cosa. Aclaro que no sé nada de la obra de Deleuze, sólo leí el texto mencionado. Si saben algo, pasen info.
Les cuento que hace un par de años tuve la suerte de leer un artículo del filósofo francés Gilles Deleuze que , sinceramente, me voló un poco la cabeza. En aquel tiempo yo cursaba la materia "sociología política" y, luego de leer "vigilar y castigar" de Foucault, el profesor tuvo el buen tino de acercarnos "Post–scriptum sobre las sociedades de control". (un texto muy breve, no sé si llega a las diez páginas) escrito por Deleuze durante, creo, los años 80. En este trabajo, el autor, nos hablaba de cómo aquellas sociedades disciplinarias ( sociedades que operaban mediante la organización de grandes centros de encierro) del siglo XVIII y XIX, que había pensado Foucault, comenzaba a mutar ( o, directamente, ya habían mutado con el correr del siglo XX) a sociedades de "control". Bueno, dicho así nomas, estas sociedades de "control" se regían ( o, se rigen) por [i]"un mecanismo de control capaz de proporcionar a cada instante la posición de un elemento en un medio abierto, ya sea un animal dentro de una reserva o un hombre en una empresa. El ordenador que señala la posición, lícita o ilícita, y produce una modulación universal".[/i]. Es interesante pensar esto, sobre todo si tenemos en cuenta cómo, y cada vez más,muchas de nuestras acciones que pasan por el uso de internet, requieren que dejemos nuestros datos registrados en algún lugar de la web: querés Facebook, Twitter o Taringa, bueno, hacete una cuenta y llenala con tu información personal. Uh, me fui por las ramas!
Pero yo no quería hablar sobre esto. Lo que quiero es compartirles una reflexión sobre la muerte de Gilles Deleuze hecha por un filósofo español. No es nada complicada de entender, yo no soy ni de cerca del palo de la filosofía y no me costó entenderla. Ah, por las dudas, este filósofo se suicidó arrojandose desde su departamento al vacío .
El suicidio de Deleuze
Es conmovedora esta imagen de Gilles Deleuze: los ojos entrecerrados, el rictus de los labios, el brazo derecho cansino en su función de apoyo, el izquierdo avanzado como mostrando la precariedad de un cuerpo en ultimidades. Parecería que vislumbraba un punto del espacio metafísico y que estaba en el instante de la enunciación. Pero quizás sólo era la máscara de una vida cansada. El 4 de noviembre de 1995 GD decidió acabar con su vida arrojándose al vacío desde la ventana de su apartamento. Qué incorrecta y sin embargo correcta expresión "arrojarse al vacío " pues el cuerpo se arroja a un espacio químicamente lleno mientras que el alma se arroja a un espacio absolutamente exento. GD sufría de insuficiencia respiratoria, la enfermedad de los fumadores compulsivos, que va cegando lentamente la vida: el corazón no recibe suficiente oxígeno y trata de obtenerlo haciendo que el cuerpo intente inspirar con más fuerza y velocidad, pero este esfuerzo se traduce en una mayor insuficiencia respiratoria y los segundos se convierten en agonía interminable, pues dura años hasta que el corazón se cansa. Corazón contra pulmones, ambos contra una mente desesperada. Impulso de vivir hasta que el corazón se cansa. O, como le ocurrió a GD, hasta que se cansa el alma. Eligió el impulso más espinoziano, el arrojarse, el dar velocidad a su conatus hasta agotar las fuerzas de la vida.
Foucault pronosticó que el siglo sería el siglo de Deleuze, y en muchos aspectos tuvo la razón (en otros también lo diríamos de él, de Wittgenstein o de otros y otras."El@ pensador@ del siglo" es, como "el partido del siglo", una noción esencialmente ambigua y contextual). GD creó la vuelta a Spinoza. No fue hegeliano, no fue del partido comunista francés, no se psicoanalizó, se ha dicho; fue monógamo compulsivo, aburrido y de voz ronca. No tuvo nada de intelectual francés como su amigo Félix Guattari o su admirador Michel Foucault, ni siquiera fue viajero o nómada. Fue un pensador y un fumador compulsivo y murió de su propio impulso de vivir.
En esta otra fotografía le encontramos en un ambiente monacal, en posesión de todas las fuerzas de la vida y en la actitud que da la espontaneidad cuando vence a la pasividad. Todo Spinoza, todo impulso de vida. Y sin embargo, no sé por qué, siento que el verdadero GD está en el aire al que se arrojó, quizá pensando en que la velocidad de caída le suministraría el oxígeno que su cuerpo le negaba.
En un campo continuo de tensiones binarias, donde la individuación sucede como un proceso o trayectoria errática entre gradientes de fuerzas que no nos son dadas controlar, como diría su admirado Simondon, GD realizó un sendero singular que le aleja, como a Wittgenstein, de la posibilidad de una lectura definitiva de su vida y de su obra. Es lo que él pensaba, que la vida es la suma de las partes y las partes trascienden al orden de los cuerpos.
Casi diez años y su cuerpo sigue cayendo en el vacío .
Resumen level 0: No hay resumen, gente.
Otra cosa. Aclaro que no sé nada de la obra de Deleuze, sólo leí el texto mencionado. Si saben algo, pasen info.