Es algo así como un fetiche de San Lorenzo. Andrés D’Alessandro suena en casi todos los mercados de pases y esta verano no es la excepción. Pablo Guede y la dirigencia quieren reforzar el plantel azulgrana con nombres de jerarquía, y el de él es uno de los que pican en punta en la búsqueda.
El Cabezón ya estuvo en Boedo en 2008, fueron apenas seis meses, pero alcanzaron para que dejara un buen recuerdo. Con él, el equipo que comandaba Ramón Díaz llegó a la cuartos de final de la Libertadores, donde cayó ante el que sería el campeón: Liga de Quito, que dirigía nada menos que el Patón Bauza. ¿Quién fue uno de los que lo trajeron? Marcelo Tinelli, hoy vice primero de la institución.
Luego de aquel paso, el enganche de 34 años fue tentado en varias oportunidades para regresar al CASLA, pero nunca se dio. Tampoco logró repatriarlo River, el club en el que debutó en Primera. Es más, todo parece indicar que su idea es no volver al país: el año pasado renovó su vínculo con el Inter de Porto Alegre hasta finales de 2017 y declaro en el último tiempo que se imaginaba retirándose en el equipo brasilero. ¿Por qué en el Ciclón insisten con él entonces? En primer lugar porque es un jugador que genera consenso tanto en el cuerpo técnico como en la dirigencia y, por lo menos, buscarán tentarlo. Pero además porque se vienen dando algunas cuestiones que podrían ayudar a que el volante tenga ganas de cambiar de aire.
¿Qué pasó? La semana pasada el Inter visitó al Chapecoense por el torneo brasilero y el 10 no tuvo un gran partido. Encima, cuando llegó a la concentración de su equipo casi se va a las manos con un hincha que lo insultó y le dijo que se fuera del club. Ojo, el domingo, su equipo se quedó con el clásico de la ciudad (le ganó 1-0 al Gremio) y, cuando terminó el encuentro, Andrés festejó con el público regalando su camiseta y la cinta de capitán. En el Ciclón saben que sería una contratación que rompería el mercado y aportaría el salto de calidad que pretenden para el plantel, aunque claro, más allá de estas situaciones que está viviendo el Cabezón en tierras brasileras, no será fácil lograr que se concrete. De todos modos, la dirigencia no baja los brazos e intentará seducirlo. D’Ale, venite...