Tras la batalla de Cannas, en Roma cundió el pánico, pero en medio de tanta desgracia, el Senado dio un ejemplo de serenidad, nombró de nuevo un dictador por 6 meses en este caso fue Marco Junio Pera auxiliado por el maestre de caballería Tiberio Sempronio Graco, quien liberó a 6.000 criminales para enrolarlos en las nuevas legiones que se estaban formando apresuradamente, también se liberaron esclavos que se apuntaran a las legiones. Disponían de un ejército de 20.000 hombres en la Galia Ciasalpina, que estaba comprometido con el levantamiento de los boyos, 2 legiones urbanas en Roma, y se crearon 2 legiones con los restos de Cannas en Canisium, 2 legiones con Marcelo en Ostia, 2 legiones con los esclavos y 2 legiones de ciudadanos reclutadas inmediatamente, en total 8 legiones que fueron enviadas inmediatamente a Etruria para asegurar la lealtad de la región, a Campania para evitar que el enemigo accediese al Lacio y a Apulia, reclutando una fuerza mayor que la de Aníbal. Mantuvo cierta actividad en el sur de la península, para obligar a Aníbal a dividir su ejército, pero sabiendo que su objetivo prioritario era recuperar Campania. Las tácticas de Fabio Máximo se convirtieron en doctrina oficial: nada de aventuras contra Aníbal, sólo ataques sin riesgos y hostigamientos y evitar a toda costa batallas en campo abierto. La caballería ligera alcanzó su máximo valor en ambos bandos para vigilar a las fuerzas adversarias y los caminos. El choque entre estas fuerzas fue muy común, produciéndose grandes pérdidas por ambos bandos. Aníbal busca salida al mar: Tras la batalla de Cannas, se le abrieron a Aníbal las puertas del sur de Italia, tras realizar una rápida marcha hacia el Brucio, en donde recibió la alianza de muchas ciudades y sometió otras, se dirigió hacia el Samnio, donde los hirpinos le ofrecieron la alianza y le entregaron la ciudad de Compsa. Dejó a Magón a cargo de someter la región, y Aníbal se dirigió a la costa, con el firme propósito de apoderarse de un puerto, desde donde poder establecer solidas líneas de comunicación con Cartago. Los cartagineses llegaron hasta las murallas de Neapolis (Nápoles) saqueando la zona, sorprendiendo a un escuadrón de caballería enemiga, haciéndole caer en una emboscada, preparada por el general cartaginés. Con el ejercito plantado ante Neapolis y renunciando al asalto de una ciudad tan amurallada, Aníbal se retiró hacia Capua en donde se le presentaba la oportunidad un tratado de alianza con la gran ciudad, pues era la segunda ciudad más importante, así como con otras ciudades menores que dependían de ella. Entrada triunfal de Aníbal en Capua. Magón Barca fue enviado a Cartago con las noticias de los recientes éxitos y con la petición de refuerzos. Primera Batalla de Nola: Aníbal, después de tomar posesión de Capua, sondeo desde allí las posibilidades de que por traición se le pudiera entregar Neapolis, fracasando en esta ocasión, dirigió sus miras hacia la ciudad de Nola, en la que el senado de Nola apoyado por los aristócratas era favorable a mantener la alianza con Roma, pero el pueblo era favorable al comandante cartaginés. Partió el cartaginés hacia Nola pero no lo suficientemente deprisa para hacerse con la situación, pues el pretor Marco Claudio Marcelo, que estaba en Casílino, había sido informado por el senado de Nola de la difícil situación y partió enseguida atravesando montañas, evitando acercarse a Capua o las llanuras. Cuando Aníbal llegó y vio que la ciudad estaba guarnecida, volvió a dirigir sus pasos hacia Neapolis de nuevo con la vana esperanza de conquistar un puerto. Cuando se enteró de que la ciudad había sido ocupada por el prefecto romano Marco Junio Silano, se dirigió hacia a Nuceria, donde tras un prolongado asedio tomo la ciudad por hambre, después la saqueo y la destruyó. Después volvió a Nola. Desplegó en orden de batalla frente a la ciudad ofreciendo a los romanos la oportunidad de medirse en batalla campal, Macelo mantuvo a sus tropas preparadas en formación dentro de las murallas, dividió su ejército en tres partes, cada una frente a una de las puertas de la ciudad, con su mejor legión y su caballería frente a la puerta central. Aníbal viendo que no salían, consideró el asalto de la ciudad y mientras rompía su formación mandando a unos al campamento a preparar el tren de asedio y otros que se acerquen a las murallas para preparar la acometida, fueron sorprendidos por la repentina salida de las legiones que por las puertas de la ciudad que atacaron a la carrera a las desordenadas filas cartaginesas, el ataque, ayudado por la confusión reinante, desbarato y provoco la retirada y el pánico entre el ejercito enemigo. Este combate menor, en el que perecieron 2.500 cartagineses y aliados y 500 romanos, aunque no tenía ninguna importancia táctica o estratégica, si la tuvo moralmente, ya que era la primera victoria romana en Italia. Tras la derrota y fuga del enemigo, Marcelo se dispuso a cortar de raíz el movimiento popular y tras un juicio sumarísimo se hizo decapitar a 70 ciudadanos responsables. Una vez pacificada la ciudad, Marcelo partió de Nola estableciendo su campamento en las colinas de Suessula. Aníbal, mientras tanto, dado que seguía disponiendo de la iniciativa, asedió, tomó y destruyo Acerra y cuando recibió la noticia que el ejercito del dictador romano se dirigía a Casílino, tomo la resolución de acudir allí y capturar la ciudad, pues no podía permitir que los romanos se estableciesen tan cerca de Capua, donde quizás podrían producirse conatos de rebelión. Terminó el año 216 con Aníbal acuartelado en Capua y con parte de su ejercito asediando la pequeña ciudad de Casílino. Campaña de Aníbal en el 216 AC, después de la batalla de Cannas. Batalla de Casilino: En 215 AC, Anibal había conseguido reclutar 14.000 campanos y 15.000 brucios, con lo que sus fuerzas alcanzarían los 60.000 efectivos. Dividió sus fuerzas en un ejército bajo mando de Himilcón que operaba en el Brucio contra las ciudades griegas de la Magna Grecia, probablemente en conjunto con efectivos brucios, y el ejército principal de Aníbal que se encuentra en Campania tras haber invernado en Capua. Existía un tercer contingente bajo mando de Hannón operando en Lucania. Los romanos por su parte, disponían de 2 ejércitos consulares de 4 legiones cada uno con unos 20.000 efectivos, uno estaba mandado por Tiberio Sempronio Graco que se encuentra acampado junto al Volturno aguas arriba de Casilino; el otro mandado Lucio Postumio Albino en Lucería (Apulia); había otros 3 ejércitos de 2 legiones con 10.000, uno mandado por Levino que se estacionó en Tarento y Brindisi, otro mandado por Varrón en Piceno, y las dos legiones urbanas en Roma. Albino ha sido emboscado por los Boyos en la Galia, al parecer marchaba a través de un bosque, donde los galos habían establecido una emboscada, habían aserrado un gran número de árboles, de manera que caerían sobre los romanos, 25.000 hombres fueron atrapados en esa trampa, y fueron aniquilados, bien aplastados o bien muertos por los galos. Debido a la falta de efectivos, se decidió que ese año no habrá ningún ejército romano en la Galia que lo sustituya, aunque se mantienen las ciudades de Cremona y Placentia. El asedio de Casílino que se prolongaba indefinidamente por la tenaz y suicida resolución de los defensores, Aníbal finalmente ofreció a los casilinos un pacto por el cual y a cambio de un rescate por persona, podrían salir de la ciudad y regresar, éstos se encontraban ya sin alimentos y al borde de la inanición y aceptaron por fin las benignas condiciones del cartaginés y con las debidas garantías se entregaron a los enemigos. La ciudad fue ahora guarnecida con 700 soldados de los del ejercito púnico y devuelta así a los campanos. Aníbal se retiró ahora a sus campamento en los montes Tifata, sobre Capua. Campaña de Aníbal el 215 AC en Campania. Batalla de Hamae y Cumas. Los capuanos aliados de Aníbal trataron de sumar a la rebelión a los habitantes de Cumas, pero al no lograrlo, deciden tenderles una trampa. Citaron al senado cumano en la ciudad de Hamae donde va a tener lugar una celebración religiosa. Previendo la jugada, los notables cumanos avisaron a Graco sobre los acontecimientos. Éste, partió desde Sinuesa, cruzó el Volturno y acampó en Literno, ordenando acopiar víveres en Cumas. Los campanos por su parte estaban acampados junto a Hamae con un ejército de 14.000 hombres al mando de su jefe Mario Alfio (Medix Tuticus o primer magistrado de Capua). Esa misma noche el cónsul romano Graco ordenó el asalto al campamento enemigo consiguiendo tomarlo dando muerte a 2.000 hombres incluido su jefe, tras lo cual se dirigió a Cumas previendo la reacción de Aníbal que está en la muy cercana Capua. Desde su campamento en el monte Tifate, el general cartaginés parte hacia Hamae pensando en sorprender a los romanos, pero enterado de que se habían marchado a Cumas y debido a su falta de tren de asedio, retornó a su campamento del monte Tifate a recogerlo. Cumas era un puerto marítimo y por tanto objetivo prioritario para Aníbal que de ese modo podría tener una vía de entrada de refuerzos. Mientras el ejército de Fabio se encuentra en Cales, en el Ager Falernus, sin cruzar el Volturno, con el cónsul aún en Roma realizando ritos religiosos. Aníbal preparó una torre de asedio mientras Graco ordenó elevar las murallas de la ciudad. Acercada y adosada la torre púnica al muro, resultó incendiada por los defensores, y cuando sus ocupantes tuvieron que abandonarla, Graco ordenó una salida en tromba de sus hombres por dos puertas de la ciudad que puso en fuga a los atacantes, causándoles bajas significativas de unos 1.400 hombres, empujándoles hasta su campamento, y ordenando un rápido repliegue para evitar un contraataque. Aníbal sacó al día siguiente a su ejército ofreciendo batalla, pensando que envalentonado por su éxito el cónsul la aceptaría, pero Graco prudentemente permanece dentro de las murallas de Cumas, lo que hace que finalmente Aníbal retornase al monte Tifate. Una vez levantado, el cónsul romano se dirigió desde Cumas a Grumentum en Lucania, donde se enfrentó a las tropas cartaginesas mandadas por Hannón que se encontraban en la zona, posiblemente para unirse a Aníbal. Le causó 2.000 muertos frente a 280 propios, obligándole a retornar al Brucio. Graco volvió a Cumas después de la batalla, de regreso conquisto a los hirpini las plazas de Vercelio, Vescelio y Sicilino (todas ellas de desconocida ubicación) haciendo 5.000 prisioneros locales. Conquista de los puertos de Locri y Crotona. En el 216 AC Aníbal se dirigió la región de Brutio en el sur de Italia, donde muchas ciudades se sometieron y otras estuvieron a la expectativa, la ciudad de Petelia, fiel aliada de Roma se resistió. Aníbal procedió pues al asedio de la ciudad, al principio se asaltaron sus murallas pero fue en vano, la maquinaria que se acercaba, torres y demás artefactos, eran incendiados por los defensores. Durante un tiempo se combatió de esta manera pero al final y en vista de que era muy costoso, se cambio de estrategia y se intentó rendirla por hambre, tras rodear la ciudad con una empalizada, Aníbal puso al mando del asedio a su sobrino Hannón junto con los auxiliares brutios y alguna fuerza cartaginesa y el se retiró hacia el norte, rumbo a el Samnio. El cerco de Petelia se alargó por un periodo de ocho meses, durante los cuales, los petelios consumieron todos los alimentos corrientes, después expulsaron de la ciudad a los no combatientes a fin de economizar alimentos, muriendo todos estos a manos de los enemigos. Finalmente combatieron hasta la muerte, hasta que finalmente se derrumbaron y abrieron las puertas al ejercito enemigo, no obstante, 800 hombres lograron escapar. Tras la caída de Petelia en manos de Himilcón, los cartagineses prosiguieron la conquista de las ciudades del área, mas cuando se veía que los romanos no podían hacer nada por ellas. No tardó en caer Cosentia, y tras ella Crotona, aunque esta sin la intervención púnica, tan solo a manos de los brutios, principalmente por que se trataba de una ciudad prácticamente despoblada, con tan solo unos 2.000 vecinos, que no pudieron ni defender todo el perímetro de tan amplia como desierta ciudad, solo la ciudadela prestó refugio a los que pudieron introducirse en ella, y resistieron durante algún tiempo. Locri, una poderosa ciudad y puerto del sur de la región, también cayó gracias a las discordias internas. De toda el área, tan solo la ciudad de Regio (en el estrecho de Mesina) permaneció en la alianza con Roma, principalmente por que existía en ella una poderosa guarnición romana y por que era una ciudad estratégicamente muy importante y los romanos no podían permitirse su perdida. En el verano del 215, consiguieron llegar a Locri importantes refuerzos procedentes de Cartago, pudiendo desembarcar 6.000 infantes, 4.000 númidas y 20 elefantes al mando de Bomílcar, fuerzas a todas luces insuficientes, está será la única vez que recibiría refuerzos de Cartago. Hannón debía ponerse en marcha para ir junto a Aníbal, que le reclamaba a él con sus fuerzas, pues necesitaba todos sus efectivos para la campaña de ese año en Campania. A la llegada del otoño/invierno fue devuelto Hannón y su ejercito al Brutio, en donde invernaron y esperaron el inicio del nuevo año. Segunda batalla de Nola. En Campania, Marcelo tras ser relevado en Suésula por Fabio, llegó a Nola desde donde ese verano comenzó a hacer salidas de saqueo sobre el samnio caudino y los hirpinos, lo que forzó a Aníbal, azuzado por sus aliados, a acercarse para tratar de tomar la ciudad y privarle de la base de operaciones para dichos saqueos. Marcelo se aprestó entonces a defenderla del ataque de Aníbal. El general cartaginés llamó a Hannón para que acudiese desde el Brucio con los refuerzos recién llegados mientras Bomílcar permanece allí sustituyéndole. Aníbal primeramente propuso al senado de la ciudad abrir las puertas a cambio de no tomar la ciudad por la fuerza. Al ser rechazada su propuesta rodeó la ciudad preparándose para un ataque general. Aníbal rodeó completamente la ciudad, Claudio Marcelo realizó una serie de salidas provocando escaramuzas. Al tercer día, viendo Marcelo que una parte de los cartagineses ha salido a forrajear, sacó a sus tropas presentando batalla y marchando hacia el campamento cartaginés. Aníbal mandó a llamar a los que están forrajeando mientras el resto de su ejército salió a dar batalla. Segunda Batalla de Nola 215 AC, entre Aníbal y el cónsul romano Claudio Marcelo, con victoria romana. Voluntarios nolanos permanecían en la ciudad a la espera de una señal de Marcelo. Tras un feroz combate, los cartagineses son empujados hacia su campamento y optaron por replegarse. Claudio Marcelo desistió de perseguirlos y regresó a la seguridad de las murallas. Livio habla de 5.000 bajas púnicas frente a 1.000 romanas, además de la captura de otros 600 hombres y 2 elefantes. Otros 4 paquidermos murieron en la batalla. Al día siguiente recogieron y quemaron los cadáveres del campo de batalla. Al tercero se produjo la deserción de 1.272 jinetes númidas e hispanos. Entonces Aníbal ordenó a Hannón retornar al Brucio con sus hombres mientras él partió hacia Arpi en Apulia para invernar. Recuperación de Campania. En el 214 resultan elegidos cónsules Fabio Máximo nuevamente y Marco Claudio Marcelo, quedando las fuerzas romanas distribuidas de la siguiente forma: *Roma: 2 legiones urbanas bajo el mando de Fulvio Falco. *Campania: 4 legiones del ejercito consular bajo el mando de Fabio Máximo. *Campania: 4 legiones del ejercito consular bajo el mando de Marco Claudio Marcelo. *Apulia: 2 legiones nuevas bajo el mando del hijo de Fabio, Quinto Fabio. *Galia Cisalpina: 2 legiones nuevas bajo el mando de Marco Pomponio. *Sammnio: 2 legiones de esclavos bajo el mando de Sempronio Graco. *Piceno: 1 legión bajo el mando de Varrón. *Brindisi: 1 legión bajo el mando de Valerio. Tercera Batalla de Nola. Aníbal recibió aviso de los habitantes de Capua de que los romanos estaban realizando un reclutamiento masivo. Aníbal se movió desde Arpi en Apulia hacia Campania. Fabio Máximo que había invernado en Suésula comenzó a seguirlo en cuanto llegó a territorio campano y ordenó a Sempronio Graco que desde Luceria se trasladase con sus tropas a Beneventum, en el Samnio, para apoyarle. El hueco dejado en Luceria por Graco fue ocupado por el hijo de Fabio, Quinto Fabio, quien se dirigió hacia esa localidad del norte de Apulia. Aníbal volvió a establece su campamento en el monte Tifata, cerca de Capua. Luego, tras dejar allí a sus mejores tropas (la caballería númida e hispana) para que guarneciesen el mismo y protegiesen además a la ciudad aliada. Después comenzó el saqueo de la campiña entre Cumas y el promontorio de Misenum, realizando un cambio de curso inesperado hacia el puerto de Puzzuoli con el fin de apoderarse de él por sorpresa. La fuerte guarnición romana de 6.000 efectivos lo rechazó y al tercer día el cartaginés se marchó hacia Neápolis para seguir sus saqueos. Estando allí recibió una nueva comisión de la ciudad de Nola, que le ofrecían la entrega de la ciudad por tercera vez. Avisado Marcelo de esto, se dirigió con un contingente de 6.000 hombres y 300 jinetes desde Cales a Suésula y de allí a Nola. Aníbal que había visto sus dos intentonas anteriores fracasadas, acudió sin mucha fe a la ciudad campana a realizar el tercer intento. Fabio aprovechó esta circunstancia para iniciar el asedio de Casilino. Mientras en Nola, Marcelo recibió refuerzos traídos por su lugarteniente Marco Pomponio desde Suésula. Antes de salir a presentar batalla, preparó una estratagema consistente en que su caballería bajo mando de Cayo Claudio Nerón saliese furtivamente de noche de la ciudad a seguir al ejército cartaginés de modo que al día siguiente y una vez que comenzase la batalla, se presentase por retaguardia y sorprendiera a los púnicos. Tal y como tenía previsto Marcelo formó sus tropas que eran 4 legiones (20 infantes y 2.400 jinetes) y Aníbal cuyos efectivos se desconocen, aceptó el envite. La infantería romana consiguió presionar y hacer que los cartagineses retrocediesen hacia su campamento. Marcelo al parecer contaba con la aparición de Nerón con su caballería, pero éste se había perdido y cuando llegó cuando la batalla había concluido. El combate finalizó con el ejército de Aníbal replegando a su campamento y Marcelo retornando a la ciudad. Livio da la cifra 2.000 muertos púnicos y 400 romanos. Al día siguiente Marcelo volvió a presentar batalla, pero Aníbal no la aceptó y a la noche del tercer día optó por levantar el campamento, dado que se estaban reuniendo 7 legiones y se había enterado de la derrota de Hannón. Se dirigió hacia Tarento, pues, algunos tarentinos le han hecho saber que si se acerca a la ciudad, ésta podría caer en sus manos mediante la traición. De camino a Tarento arrasó con cuanta campiña encontró a su paso excepto la del propio Tarento, a quien quería ganarse. Pero tres días antes de su llegada el jefe de la guarnición de la ciudad, Marco Livio, preparó las defensas poniendo guardias en muros y puertas, lo que evitó cualquier sorpresa. Viendo la imposibilidad de tomarla, el general púnico marchó hacia Salapia en la costa norte de Apulia, no sin recoger grano en la costa de Lucania (Heraclea y Metaponto, ambas aún bajo control romano) y caballos salvajes entre el Salentino y Apulia. Primera Batalla de Beneventum. Aníbal desea contar con el apoyo de su segundo ejército en la zona y ordenó a Hannón que desde el Brucio se dirigiese a Beneventum en el Samnio, ciudad hacia donde también marchaba Tiberio Sempronio Graco y su ejército de esclavos. Hannón llegó a Benaventum y acampo en la margen izquierda del río Calor a 1,5 km de la ciudad. Graco al llegar, acampó a 1 km del campamento de Hannón, cerrándole el paso a la ciudad. Al día siguiente el general romano sacó a sus hombres para ofrecer batalla, disponía de un ejército de 18.000 efectivos la mayoría esclavos voluntarios y presos. Hannón aceptó el envite y desplegó su ejército formado por 17.000 infantes brucios y lucanos y 1.200 jinetes númidas y mauris. Primera Batalla de Beneventum 214 AC entre las fuerzas de Hannón y Graco, siendo una aplastante victoria romana. Las tropas romanas tremendamente motivadas por la promesa de su general de manumitirlos si ganaban, consiguieron tras cuatro horas de resultado incierto, hacer que los cartagineses flaquearan y huyesen a su campamento. Los romanos prisioneros romanos que se encontraban en el campamento se hicieron con armas y atacaron la retaguardia del ejército de Hannón, el triunfo romano fue completo e hicieron una masacre, impidiéndoles la fuga. Sólo unos 2.000 hombres, en su mayor parte caballería consiguieron huir, sufriendo 16.000 bajas frente a 4.000 romanas. Graco fue recibido en la ciudad con los brazos abiertos, y despues se dirigió a Lucania para impedir que Hannón levantase otro ejército. Conquista romana de Casilino. Las fuerzas romanas se concentraron en la toma de Casilino, en donde una guarnición de 2.000 campanos y 700 soldados de Aníbal mantenían a raya a los romanos. Marcelo al mando de su ejercito llego a Casílino en donde se unió a las fuerzas de Fabio Máximo que previamente había unido sus fuerzas con el ejercito de Graco, reclamado por Fabio. La desproporcionada acumulación de fuerzas no proporcionó al romano ninguna ventaja adicional en el ataque a Casílino, fracasando en los sucesivos asaltos a sus murallas y sufriendo por ello numerosas bajas hasta el punto de que Fabio estuvo a punto de abandonar el asedio. Finalmente los campanos, solicitaron de Fabio un acuerdo por el que se les permitiese retirarse a Capua sanos y salvos, cuando llegaron al acuerdo y salían ya por una de las puertas de la ciudad, Marcelo lanzó sus hombres contra los que salían consiguiendo tomar de esta manera la puerta abierta desde la que poco después se hicieron con el resto de la ciudad. La matanza fue generalizada y tan solo se pudieron salvarse los primeros campanos que salieron de la ciudad y pudieron llegar junto a Fabio, unos 50, que según lo acordado fueron escoltados hasta Capua. Finalmente el resto de los supervivientes capturados en Casílino fueron enviados a Roma y la población dispersada. Ahora, Fabio Máximo y Marcelo se repartieron los papeles, Mientras Marcelo vigilaba Capua desde Nola (aunque, no obstante, no pudo desarrollar ninguna operación de envergadura al caer enfermo), Fabio Máximo se dedicaba a reconquistar las tierras de los samnitas que hacen frontera con Campania y en donde Aníbal encontraba un eficaz apoyo. Continuará con la Conquista de Tarento en el 213 AC.
La Campaña de Aníbal después de Cannas [Parte 1]
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