InicioInfoEsposas y amantes de Perón

Esposas y amantes de Perón

Info8/27/2016
Aurelia, Eva, Nelly, Giuliana e Isabel, tres mujeres para un general
Lo acompañaron en diferentes etapas de su vida. Tuvieron, de distintas formas, un destino trágico. Pero fue Evita la que lo potenció como líder.
Las mujeres legítimas de Perón

Aurelia Tizón o Potota


Esposas y amantes de Perón


Miles de páginas de literatura, crónicas, diatribas, hagiografías, recubren a estas cuatro personas que fueron en un hojaldre mitológico: Perón y sus tres esposas: Aurelia Tizón o Potota para los íntimos; María Eva Duarte, después Evita y María Estela Martínez, conocida más tarde como Isabelita.
Cuando el coronel comenzó su carrera como esposo, aun no se había iniciado en la política pero tenía el respeto de sus camaradas y la virtud que pronto detectó el escritor polaco WitoldGombrowicz en los argentinos: un alarde de estilo.
Alguien observó hasta qué punto Perón se servía de la gomina para explotar su parecido con Gardel —quien a su vez tanto se parecía a BelaLugosi—.
En los años 40 es imposible mirar la política con independencia de los medios y el entretenimiento de masas.

Buenos Aires, 1929. Juan Perón se casa con una jovencita apodada Potota. Sabemos de Aurelia Tizón que pintaba acuarelas y retrató a su marido en un óleo y que lo fogueó como enfermero de su cáncer ginecológico.
Murió en 1938.

En 1939 viajó a Italia y conoció a Giuliana del Fiori




El 15 de enero de 1944, un terremoto sacude a San Juan.

Eva Duarte



Por entonces Eva Duarte ya protagonizaba un exitoso ciclo radial que difundía biografías femeninas.

La Evita idealizada para el pueblo,
las estampillas de correos y hasta
para los billetes, antes, y después.
En su estudio, Marysa Navarro ha destacado que la denigración de la carrera artística de Eva es posterior a su ascenso político.
Mientras, el coronel había transformado la Dirección de Trabajo en una activa secretaría de Estado.
Se conocieron esa misma semana.
La primera charla formal se produjo el 22 de enero, durante el gran evento de beneficencia en el Luna Park.

De ahí se fueron juntos esa noche.
Semanas después Perón y su “chinita” ya se fotografiaban como pareja.
Una capa de ese interminable milhojas —en este caso la propaganda sindical, refrendada por el propio Perón— revistió de heroísmo la tensa y discreta espera de Evita durante el 17 de octubre. El pacto entre ambos quedó sellado con la boda, el 22 de octubre.
Si una palabra puede definir la vida de Evita es el trabajo: sobre sus deseos y ambiciones, sobre la realidad —el trabajo incesante contra sus enemigos y a favor de su electorado—, el trabajo sobre su propia imagen.
Trabaja para su cáncer y su mito, se niega a una operación, su discurso obrerista hace harapos de los primeros atributos del glamour.
Laica consagrada al ministerio de una fe -¡Perón, Perón!-, entrega una de las pocas imágenes heráldicas de Argentina: un perfil clásico, de nariz fuerte y chignon a la nuca que serán calcado para la urbanización Ciudad Evita, cuyo plano proyecta al espacio su cabeza.

Es un perfil apto para una moneda: el valor de una Evita en peso para el obrero argentino. Su enfermedad — y luego el secuestro de su cadáver, que es el suplicio que la hace santa— encuentra su contrario en la debilidad de carácter de Isabelita.

Nacida en La Rioja en 1931, en un hogar de clase media, María Estela Martínez Cartas se mudó con su familia a la capital cuando tenía tres años.
No consta que terminara la secundaria; estudió piano y francés.
Pero una gran pelea familiar la lanzó a una casa alternativa, junto a José Cresto y su mujer, Isabel Zoila, de quien tomaría su nombre.
Medium convencido, Cresto la inició en el espiritismo.
En 1951 Isabel empezó a estudiar baile y dos años después se fue de gira por Uruguay, y de ahí a otra, hasta que en Caracas la contrató un tal JoeHerald, coreógrafo de Cuba, o bien pícaro argentino ducho en zapateo americano. Perón, que también venía de una gira, llegó a Panamá en 1955.
Los testimonios sobre cómo conoció Perón a su tercera esposa, citados por María Sáenz Quesada, difieren sobre todo en el estúpido punto de la “dudosa moralidad” de María Estela: fue en un asado organizado la Navidad del 55 en un balneario panameño.
Pocas semanas después el general la invitó a mudarse con él.
Enseguida le escribe a un amigo que ella “administra la casa, haciéndonos la vida más agradable, por lo que ni por pasteles la dejaremos ir.”

Llegan a España en 1960 y allí comienza la educación política de Isabel
Se convierte en embajadora y negociadora de Perón ante emisarios y sindicatos; también absorbe todo el credo de la dictadura española.
Como Perón no podía casarse por haber sido excomulgado, el obispo de Madrid les dispensa un “matrimonio de conciencia” en noviembre de 1961. José López Rega conoció a Isabel en 1966, en un viaje de ésta al país.
El ex cabo retirado de la Policía, practicante de umbanda y otras mancias, se ofreció para trabajar como valet del general.

.
Más tarde, ni siquiera faltó el objeto mágico, el cuerpo incandescente de Evita recobrada.

En contraste con una Evita capitana, Isabel es “una mujer bajo influencia”: no trabajó en nada, fue trabajada por “las fuerzas”. Su debilidad fue trágica para los argentinos, no menos que la sangrienta impaciencia de quienes no usaron la Constitución para derrocarla, junto con toda su corte de demonios.
Los años nos devolverían a una viuda española adulada con patéticos bouquets, que repetía ante las cámaras con gritos histéricos: “¡No me atosiguéis, no me atosiguéis!”.
El tormento de Nelly Rivas, la amante adolescente de Perón

Nelly Rivas





Nélida Haydeé Rivas tenía 14 años cuando se convirtió en la amante del presidente argentino Juan Domingo Perón, con quien mantuvo una relación de poco más de un año que marcó su vida y la convirtió en una mujer perseguida y atormentada.
Los detalles de la relación de Nelly Rivas y Perón aparecen ahora en el libro Amor y violencia, de Juan Ovidio Zavala, que fue abogado de la familia Rivas y que, a sus 90 años, explica en una entrevista con Efe que ha querido arrojar luz sobre un episodio silenciado durante décadas a partir de documentos y del testimonio de la protagonista, ya fallecida.
Nélida, a quien todos conocían como Nelly, era una joven “inteligente y con mucha personalidad” que se acercó a Perón como lo hacían otras adolescentes que despuntaban por sus calificaciones o por su trabajo en organizaciones peronistas.
Conoció a Perón, que entonces tenía 60 años, en el jardín de la quinta presidencial en 1953 y “se quedó impactada, sin palabras”, según el autor, que sostiene que durante semanas se sucedieron las visitas hasta que se instaló en la residencia para cuidar a los perritos de la segunda esposa del general, Eva Duarte, que había fallecido en julio de 1952.

Nelly y Perón mantuvieron una relación “discreta y reservada” que contó con el consentimiento de los padres de la adolescente, un empleado y la encargada de una casa de renta de origen paraguayo que vivían en una portería.
La influencia de “Nenita” o “Nelita”, como la llamaba Perón, aumentó hasta el grado de que, apunta Zavala, su insistencia hizo que el presidente acudiera a la inauguración del Festival de Cine de Mar del Plata en 1954 y la presentara en público.
“Hice todo lo posible porque fuera un hombre feliz, porque sintiera que tenía una familia. Nunca pretendí competir con Evita. (…)
Mi tema era él y en realidad conformarlo y gustarle resultaba mi preocupación”, explica Rivas en el libro.
Celebró su 15 cumpleaños con una fiesta en los salones de la residencia y fue tratada por Perón como primera dama hasta que el golpe de Estado de septiembre de 1955 obligó a huir al general y el romance se transformó en un drama para la joven.
El 18 de septiembre de 1955, Perón le pidió que regresara a su casa y le entregó un sobre con 400,000 pesos y joyas heredadas de Evita.
“Le serví café que le gustaba y coñac.
Cuando él me besó a la salida de la residencia me dijo: Llévate los perritos, nos vemos pronto, buena suerte.

Yo era solo una mujer muy triste, con mucho miedo.
Nadie, nadie podrá comprender todo el sufrimiento por el que he pasado”, continúa.
“Eres lo único que tengo y lo único querido que me queda”, escribía Perón desde la cañonera paraguaya en la que se asiló en septiembre de 1955, en una de las cartas que le envió a la joven a través de la embajada de Paraguay.
“Nenita, quedate tranquila.
Con lo que te dejé podrás vivir un tiempo.
En cuanto llegue te mandaré a buscar y así los dos haremos una vida tranquila donde sea”, reza otra de las cartas.
Rivas estuvo a punto de reunirse con el general en la cañonera pero no lo hizo para cuidar de sus padres.
“Allí perdí el tren de la historia”, lamentaba en una de sus conversaciones con Zavala.
El nuevo gobierno acusa a Perón de estupro y ordena un registro policial en casa de los Rivas durante el cual desaparecen el dinero, las joyas y las cartas del general.
Poco después, las cartas de Perón aparecen en la prensa y el general piensa que su amante le traicionó.

“El objetivo de la denuncia es obligar a Perón a volver, pero no lo consiguen, jurídicamente la demanda no tenía sustento, lo único que hace el gobierno es perseguir a la niña”, afirma el abogado.
Rivas es detenida y durante 218 días permanece en el Asilo de San José, donde se encerraba a prostitutas menores, del que salió muy enferma.
Hasta 20 veces apeló Zavala, militante radical y cercano al presidente Arturo Frondizi, como abogado de los Rivas para que le devolvieran los objetos que le había regalado Perón y que nunca aparecieron, pese a que una corte de apelaciones resolvió a su favor de la entrega.
Aunque se casó en 1958 y tuvo dos hijos, Rivas “quedo destrozada y marcada de por vida”, lamenta el abogado.
Volvió a ver a Perón un día de 1973, cuando el general estrenaba su tercer y último mandato tras el exilio.

“Fue un breve encuentro al que asistió acompañada de su marido, y el general le dijo: entenderás que es la última vez que nos vemos”, recuerda Zavala.
Nélida Rivas falleció en la pobreza, abandonada y olvidada por peronistas y antiperonistas, tras una vida, concluye el abogado, “triste y dolorosa”.

Isabel Perón




link:
Datos archivados del Taringa! original
10puntos
161visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

a
alcarbio🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts60
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.