Los japoneses son conocidos por su inteligencia, capacidad mental, amabilidad y bienestar. Desde los productos que fabrican hasta su metodologia Kaizen para el crecimiento personal, Japón se ha convertido en una nación única y referente para el resto del mundo.
¿A qué se debe esta situación? A que Japón tiene un sistema educativo que más allá de centrarse en la cantidad, se enfoca en la calidad. Aquí tienes 9 razones que te convencerán de que el sistema educativo de Japón es uno de los mejores del mundo.
1. Primero los valores, luego el conocimiento
En las escuelas japonesas, los estudiantes no toman ningún examen antes de cuarto grado, cuando tienen 10 años.
Solo toman pequeñas pruebas ya que se cree que el objetivo de los primeros tres años de escuela no es medir el conocimiento o aprendizaje del niño, sino establecer principios y valores que desarrollen su carácter.
Los niños son enseñados a respetar a las otras personas y ser amables con los animales y la naturaleza. Las escuelas les enseñan el valor de ser generosos, compasivos y ser carismaticos. Ademas de tener control, ser justos y el valor de trabajar duro.
2. La limpieza corre por cuenta de los estudiantes
La mayoría de las escuelas japonesas no emplean conserjes o custodios. Los estudiantes limpian su escuela ellos mismos.
En las escuelas japonesas, los estudiantes tienen que limpiar las aulas, las cafeterías e incluso los baños ellos mismos. Al limpiar, los estudiantes se dividen en pequeños grupos y se asignan tareas que rotan entre ellos a lo largo del año.
El sistema de educación japonés cree que exigir a los estudiantes la limpieza de las áreas que utilizan les enseña a trabajar en equipo y ayudarse mutuamente.
Además, utilizar su propio tiempo y esfuerzo barriendo, trapeando y limpiando hace que los niños respeten su propio trabajo y el trabajo de los demás.
3. El almuerzo escolar ofrece un menú estandarizado y los estudiantes comen en el aula
El sistema de educación japonés hace todo lo posible por asegurar que los estudiantes se alimenten sanamente y equilibrado. En las escuelas primarias y secundarias públicas, el almuerzo para los estudiantes se cocina de acuerdo a un menú estandarizado desarrollado no sólo por chefs calificados sino también por profesionales de la salud.
Todos los compañeros de clase comen en su aula junto con el maestro. Esto ayuda a construir relaciones positivas entre maestros y estudiantes.
4. Los talleres después de la escuela son muy populares en Japón
Para entrar en una buena escuela secundaria, la mayoría de los estudiantes japoneses entran en una escuela preparatoria o asisten a talleres privados después de la escuela. Las clases en estas escuelas se realizan en las tardes.
Es normal ver a niños volver de sus cursos extracurriculares tarde en la noche.
Los estudiantes japoneses tienen una jornada escolar de 8 horas, pero aparte de eso estudian incluso durante los días festivos y los fines de semana.
No es de extrañar que los estudiantes en este país casi nunca repitan sus años escolares, ni en primaria o secundaria.
5. La caligrafía y poesía es igual de importante que las materias tradicionales
La caligrafía japonesa, o Shodo, consiste en sumergir un pincel de bambú en tinta y usarlo para escribir jeroglíficos en papel de arroz. Para los japoneses el Shodo es un arte que no es menos popular que la pintura tradicional.
El Haiku, por otro lado, es una forma de poesía que utiliza expresiones simples para transmitir emociones profundas a los lectores. Ambas clases enseñan a los niños a respetar su propia cultura y tradiciones centenarias.
6. La asistencia en las escuelas japonesas es del 99.99%
La mayoría de nosotros llegamos a “sentirnos” enfermos, o al menos, tratamos de hacer creer esto a nuestros padres con el fin de no ir a estudiar. Sin embargo, los estudiantes japoneses ni pierden clases y mucho menos llegan tarde a la escuela.
Inclusive, el 91% de los estudiantes japoneses admitieron que nunca, en ciertas clases, han ignorado lo que el profesor enseña en clase.
7. La mayoría de estudiantes deben portar un uniforme para ir a la escuela:
Casi todos los bachilleratos exigen que sus estudiantes porten un uniforme; y si bien algunas tienen su propio diseño, el uniforme tradicional de las escuelas japonesas consiste en un estilo militar para los niños y un estilo “marino” para las niñas.
El objetivo de esta política es remover las barreras sociales que existen entre los estudiantes y promover un ambiente de trabajo. Además, el hecho de tener un mismo uniforme promueve un sentimiento de comunidad entre los niños.
8. Una sola prueba decide el futuro de los estudiantes
Al final de la escuela secundaria, los estudiantes japoneses tienen que tomar un examen muy importante que decide su futuro. Un estudiante puede elegir la universidad a la que les gustaría ir, y esa universidad tiene un requisito de puntuación determinada.
Si un estudiante no alcanza ese puntaje probablemente no va a la universidad. La competencia es muy alta (sólo el 76% de los graduados de la escuela continúan su educación después de la escuela secundaria).
No es de extrañar que el período de preparación para entrar a los institutos de educación superior sea apodado “el infierno de los exámenes“.
9. Los años de la universidad son los mejores “días festivos” en la vida de una persona
Después de pasar por el ‘examen de infierno’, los estudiantes japoneses suelen tomar un pequeño descanso. En este país, la universidad se considera a menudo los mejores años de la vida de una persona. A veces, los japoneses llaman a este período “vacaciones” antes del trabajo.