1. Nominación al Nobel de la Paz
- Este es uno de los galardones más populares del mundo, y es algo que a todo el mundo le gustaría recibir. El Nobel de la Paz suele entregarse a personas que han dado la vida o se dedican en cuerpo y alma a que en todo el mundo reine la armonía y la benevolencia. Uno de los episodios más curiosos sucedió en el año 1939, cuando un sueco llamado Brandt nominó a Hitler para este premio; este hombre creía que Adolf era una especie de salvador para Europa. Debido a que meses después estalló la Segunda Guerra Mundial, el galardón quedó vacante.
2. Obsesión con su sobrina
- Uno de los episodios más oscuros de Adolf tiene que ver con el apartado familiar. Después de la muerte de sus padres, la sobrina de Hitler, llamada Geli, comenzó a vivir con el dictador alemán. La chica poco a poco fue creciendo, y Hitler comenzó a sentir por ella una obsesión enfermiza, tanto que apenas se separaba de ella. Medios de la época reportaron que Geli decía a sus compañeras que su tío era un monstruo y que la obligaba a hacer cosas realmente macabras. Tras una discusión con él se quitó la vida a los 19 años de edad.
3. Fan de Disney
- Las películas de la compañía de animación más popular de la Historia nos han acompañado desde nuestra infancia. ¿Quién no ha disfrutado viendo un largometraje como “El Rey León” o “La Sirenita”? Parece ser que Adolf Hitler también amaba estas películas animadas, ya que incluso veía en sus aposentos privados la popular “Blancanieves y los Siete Enanitos”. La casa de Hitler se ha investigado en varias ocasiones, y en una de ellas se encontraron unos dibujos que sin duda pertenecían a Disney.
4. Experimentos extraños
- La Segunda Guerra Mundial fue un periodo de destrucción y desolación, y eso fue en parte debido a una serie de experimentos bizarros llevados a cabo por los secuaces de Adolf Hitler. Al Führer se le ocurrían en su despacho varias teorías extrañas, que por supuesto luego quería llevar a la práctica. Tristemente célebres son las pruebas llevadas a cabo en humanos por el maligno Doctor Mengele o las que sufrieron unas inocentes langostas. Hitler quería comprobar cuánto tardaban en morir si las introducían en agua hirviendo…
5. No más tabaco
- El tabaco es uno de los vicios que más extendidos están hoy en día, por eso los gobiernos siempre tratan de ponerle impuestos altos o reducir su consumo. Algo que casi nadie sabe es que la Alemania Nazi fue pionera en campañas antitabaco; investigadores alemanes se dieron cuenta de que había una relación muy importante entre las personas que fumaban y los que desarrollaban cáncer de pulmón. Hitler odiaba el tabaco, por lo que surgió una ley que prohibía fumar en lugares públicos.predicaban.
6. Defensor de los seres vivos
- Todos los seres humanos amamos en mayor o menor medida a los animales; ¿quién no se ha enternecido al ver a su perro moviendo la cola cuando llega a casa? Hitler debía sentir cosas muy parecidas, por lo que en el año 1933 creó varios decretos que impedían la crueldad ante animales, una amplia legislación acerca de la caza y la prohibición de experimentar con los seres vivos. Muchos pensamos que si hubiera extrapolado eso a los seres humanos, se habría salvado una enorme cantidad de población…
7. Timidez con su imagen
- Hitler siempre fue un hombre que cuidó su apariencia por completo; siempre trataba de ir lo más arreglado posible. Según varios informes, el Führer no permitía que nadie le viese desnudo o en paños menores, ya que le daba una vergüenza enorme. Uno de los episodios más célebres de Adolf fue cuando tuvo que realizar un discurso importante delante de miles de alemanes; tuvo que practicar durante horas para que todo saliera lo mejor posible. ¡Incluso pidió a un fotógrafo que le tomara unas fotos para ver cómo lucía hablando!
8. Amante del chocolate
- El chocolate es sin duda uno de los placeres de la vida. No hay mejor sensación que saciar nuestro hambre que un cruasán o una palmera que lleven esta sustancia tan especial. Adolf Hitler también cayó rendido ante el sabor y la textura del chocolate, tanto incluso que se dice que ingería alrededor de 1 kg diario. Era tal su obsesión por él, que incluso trató de eliminar al Primer Ministro Británico, Winston Churchill, con una bomba recubierta de chocolate. Por suerte, su macabro plan fue descubierto por algunos espías ingleses.
9. Su mayor defecto
- En una de las batallas más cruentas de la Primera Guerra Mundial, se dice que en un campamento alemán se escuchaban los gemidos y chillidos de un soldado herido. Era tal el estruendo que había formado que incluso se apodó “chillón” a ese soldado. ¿Quién era ese joven? Nada menos que Adolf Hitler, que había sufrido un grave accidente en medio de la contienda. Parece ser que sufrió impactos de metralla en el abdomen y en sus partes íntimas, por lo que uno de sus testículos se perdió. Por supuesto, nadie hablaba de eso delante de él…
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