"Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros..." 1 Tesalonicenses 3:12
Cuando un niño nace, con ansias esperamos que crezca, y cuando lo hace nos gozamos al ver todo lo que ha aprendido a hacer. De la misma manera cuando plantamos una semilla, también esperamos el proceso de crecimiento hasta llegar a ser esa deslumbrante flor que es de agrado a nuestra vista.
Así como el cuerpo necesita alimento y la planta necesita agua para desarrollarse, el hombre espiritual necesita de las cosas espirituales para crecer en salud y fortaleza.
Hoy quiero transmitirle cuatro puntos que le ayudarán en su crecimiento:
Lea diariamente las Sagradas Escrituras.
Tome tiempo, todos los días para orar, no solo repitiendo oraciones aprendidas de memoria o escritas, sino espontáneamente; presentando sus necesidades al Señor con acción de gracias.
Comparta con otros lo que Cristo ha hecho por usted, dando testimonio de su experiencia personal con Jesús.
Asista a las reuniones para participar de la atmósfera que se crea cuando la Palabra de Dios es predicaba con unción y donde se ve Su poder en acción haciendo milagros.
Amigo, trate de comer una ración diaria de estos alimentos espirituales y verá como su cuerpo se nutrirá y desarrollará con el crecimiento que le da el Señor. Aliméntese y será un cristiano fuerte.
Amado Padre: Gracias por todo lo que me has dado, aun por los medios para mi crecimiento espiritual. Desarrolla en mí un anhelo por Tu casa y la unidad, por el evangelismo y la oración. Acepto lo que me hace doler con tal de crecer. Oro en el Nombre de Jesús. Amén.