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La nueva administración ha postergado ajustar la economía.

Info8/10/2016






La actual administración ha avanzado mas en su acertada actividad política para lograr gobernabilidad lo que obligó a postergar los objetivos económicos que se habían propuesto originalmente.

Ha sido una actitud audaz que se apoya en un blanqueo de mediano plazo, un aumento de consumo de jubilados también de mediano plazo, un incremento de ingresos de divisas agropecuarias estacionalmente errático, mayor respaldo de reservas en divisas y no mucho más porque el problema de fondo es la actitud extremadamente especulativa del conjunto de las grandes empresas formadoras de precios persiste. Es algo que parecería poco ético pero las empresas se gestan para obtener utilidades y sobrevivir rentablemente sin fines caritativos que nunca deben esperarse en ninguna ideología, algo demostrado duramente en los últimos años.

Los empresarios, sus decididores y asesores en Argentina están profundamente deformadas psicológicamente (ejemplo: en cuanto imaginan mayor consumo aumentan los precios anticipadamente y ni sueñan en invertir sus dineros para ganar por volumen y competencia. Esperan márgenes de rentabilidad 5 veces superior al resto del mundo occidental) por haber vivido mas de una generación con inflación anual de dos dígitos atravesando dos hiperinflaciones autogeneradas por las administraciones públicas ineficientes, y les resulta poco creíble y hasta incomprensible un cambio de escenario, aunque manifiesten públicamente lo contrario.

Esto lleva a que algunas circunstancias poco relevantes hayan provocado más irritación que lo que deberían: una circunstancia menor como los problemas con el abastecimiento de aceite, y luego manteca con sus aumentos del precio ocupó un espacio desmedido en los medios.

Esto ocurre en un medio ambiente en que las autoridades han tenido que reconocer de manera explícita que los resultados que esperaban en términos de caída de la inflación y aumento del nivel de actividad no se están produciendo y que habrá que tener mucha paciencia para empezar a observar el inicio de la ¨nueva era¨.

El nuevo enfoque de la actual administración. Costosos pero positivos logros.

La administración actual se ha alejado en forma consciente, transitoria y obligada de los objetivos buscados cambio requerido por una estrategia de postergar el llevar la economía hacia un período de crecimiento, a causa de las restricciones de la política.

Sin embargo, han conseguido que el Congreso apruebe proyectos clave como el pagar a los fondos holdouts y salir del default, emitir deuda externa en los mercados; incorporar a la Corte a Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, un blanqueo de gran importancia futura, una moratoria y un aumento de pagos a jubilados que hayan aportado en forma efectiva, algo por demás justo.

Sin neutralizar la oposición peronista y gremialista, no hubiera sido posible lograrlo y además conseguir vetar la ley Antidespidos algo que pasó en forma desapercibida. Lograron subir el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias sin cambio de escalas y la devolución del IVA a la canasta básica de los más desprotegidos, familias de menores ingresos y las leyes para Pymes y de Fomento autopartista.

Debe destacarse que existió la alternativa de gobernar por medio de decretos de necesidad y urgencia algo que sensatamente fue desechado cayendo sobre dos ministros la totalidad de las negociaciones con la oposición.

Lograron desarticular completamente la estructura que la anterior administración había colocado en lugares clave como AFIP, BCRA, INDEC, UIF, AFI, AGN y Consejo de la Magistratura y auditar a la Procuradora General Alejandra Gils Carbó además de desarmar el AFSCA y la AFTIC, reemplazándolas por la ENACOM con un nuevo directorio no afín a la aguerrida administración anterior.

Sin necesidad del Congreso se racionalizaron los medios de comunicación en base a una reasignación proporcional de la pauta oficial de acuerdo a lo dispuesto por la Corte Suprema, algo que la anterior administración nunca obedeció (debe recordarse la inoperancia de la Corte en ese sentido, que no se atrevió a juzgar el desacato), y también se redujo – intencionadamente para obligar algo de transparencia – el aporte a los clubes de futbol de miles de millones de pesos que nunca llegaron a los destinos previstos.

Cual fue el costo de estos logros

Conseguirlo tuvo un costo importante : transferencias de dinero a las provincias con acuerdos de largo plazo que implicaron inmediata emisión de moneda y aumento del déficit a casi 5% del PBI para 2016; la transferencia a las provincias de $37,000 M durante 2016 a causa de la regularización de los obligados reintegros en la coparticipación de impuestos nacionales destinados a la Anses y la cancelación de la deuda de $29,000 M del Estado con las obras sociales sindicales, enmascarada dentro de un programa nacional de salud para segmentos sin ninguna cobertura.

Se entregaron al contado $2,900 M que se suman a otras concesiones que fueron negociados hace meses para evitar que los gremialistas reaccionen al veto de la ley Antidespidos. Todos estos acuerdos para poder gobernar – los que son necesariamente reivindicatorios y los que son negociaciones postergables – se pagan con dinero y tienen un alto costo fiscal presente y futuro.

Desde el llano donde están los analistas que opinan sobre estas cosas (con seriedad y no en la TV) no se conoce si negociaron otras concesiones al sindicalismo como un acuerdo para desatar los salarios de la inflación en 2017, cláusulas de productividad en las paritarias, o con los gobernadores para bajar la presión tributaria provincial que hoy suman un déficit equivalente a 1% del PBI y que las provincias han comenzado a financiar con endeudamiento externo a tasas muy altas.

Lo que aun no se ha resuelto

La nueva administración enfrentó varios problemas y aun no los ha resuelto, como la crisis en la AFA, las caídas en la producción industrial y la construcción; la demora judicial del aumento de las tarifas de gas , el freno para las del subterráneo y ahora muy recientemente las de electricidad.

Que los amparos demoren el ajuste de tarifas es un triunfo de la anterior administración, siempre dispuesta a impedir cualquier avance de la nueva, pero ahora se erró el camino del ajuste instrumentando aumentos de gas en época gélida y sensible para la población, la transmitieron de una forma pésima en una conferencia de prensa que ofendía a la aritmética infantil y creando la sensación de lo que eran: un shock, pero que aun así insuficiente para cubrir los costos.

El precio a pagar por poder gobernar sin crisis


Los resultados económicos de los primeros meses de gestión reflejan los errores y los costos de poder gobernar frente a un grupo ideológicamente talibanizado que era necesario esterilizar al menos en forma temporaria. La economía muestra que un Brasil descompuesto en caída libre (lo peor que podía ocurrir) y el costo de alinear voluntades internas generó algunos resultados muy por debajo de las expectativas instaladas.

La inflación fue de 25%, superior a la anunciada para todo 2016 (20/25%) y puede llegar a 40% anual; el PBI bajó – 1.2% anual en el primer semestre y en el segundo -1.5% con relación al primer trimestre y habrá una baja de -1.7% anual (frente al pronóstico oficial de +0.5%).



Que es lo que se percibe desde el llano

La perspectiva que se ha instalado en una buena parte de la población, bien fogoneada por la oposición mas cerrada, es que el sector agroexportador fuertemente concentrado en unos pocos oligopolios ganó con la devaluación y con la eliminación (o la reducción, en el caso de la soja) de retenciones. La minería a cielo abierto también fue beneficiada con ambas medidas.

Los bancos obtuvieron utilidades anormales a causa de la anticipada devaluación, con las altas tasas sin riesgo alguno de las Lebac y por la eliminación de límites a los costos de sus servicios, algo que aun no se ha implementado, seguramente no por pudor porque la clientela del retail bancario es prisionera de promociones y descuentos en medio de la tormenta inflacionaria.

El sector financiero obtuvo beneficios por la eliminación de trabas a la entrada y la salida de capitales especulativos (dólar contra Lebac), además de las maliciosas operaciones de dólar futuro, sobre la que ésta administración no tiene responsabilidad completa excepto en los casos individuales que ya tienen su castigo social. Todo esto provocó una suba significativa en la Bolsa de Valores de Buenos Aires.

Se percibe una intensa remarcación realizada en toda la cadena comercial (fuertemente oligopolizada en unos pocos hipermercados); las petroleras y las gasíferas reciben valores superiores a los internacionales, algo que no deja de ser un subsidio.

Los asalariados formales bajo convenio tuvieron aumentos inferiores a la inflación (en promedio, entre un 10% y un 15%). Los trabajadores tercerizados y los informales perdieron más. Los jubilados recibirán en todo el año 2016 12/15% por debajo de la inflación con el incremento de marzo y septiembre, muy lejos del costo de vida que deflacionado no llega al 75% del aumento de la canasta de comida.

Un modelo no del todo exacto porque está montado sobre supuestos donde no hay información oficial nos indica que todo lo anterior representa una transferencia de ingresos de los asalariados medios hacia el estado y las grandes corporaciones empresarias de aproximadamente US$ 25.000 millones durante esta gestión, algo que abre una gran duda sobre la celeridad y el gradualismo.

Los que reciben ayuda social están en idéntica situación.

La recesión y el ajuste de los incorporados maliciosamente a último momento como empleados públicos han generado, una caída de más de ochenta mil puestos de trabajo. No es una sensación sino una realidad la fuerte caída del consumo en los barrios populares a causa de la disminución de toda la economía informal de la que vive muchísima gente: taxistas en negro, los numerosos y silenciosos Uber, remiseros, vendedores de comida, ventas en la calle de ropa, plomeros, gasistas no matriculados, emprendimientos de amas de casa y pequeños comercios que están prácticamente paralizados. Si a esto le agregamos que se ha reiniciado el trueque, la conclusión es que ya se ha llegado al límite de la capacidad de negociación política utilizando recursos dinerarios de los asalariados. Las bases se rebelarán frente a sus conductores sindicales porque la lealtad termina cuando empieza la pobreza.

No fueron solamente errores de comunicación en las tarifas, fue un pésimo timming

La realidad niega el diagnóstico que se apoya en los errores de comunicación la nueva administración, que los hubo cuando fue necesario explicar la magnitud de la tierra arrasada que provocó la anterior administración y la necesidad de los aumentos de tarifas.

Pero hubo groseros errores optimistas en los supuestos de inflación y actividad económica, para un año en que la recomposición de los precios relativos (tipo de cambio, tarifas y alimentos) debía provocar un inevitable deterioro en el poder adquisitivo y el empleo en los sectores de clase media baja y los trabajadores informales.



Este gráfico, elemental, es muy revelador en cuanto a que la mayor parte de la población valora su economía por encima de todo – 55% dispuesta a pagar pero con facilidades en un medio ambiente condicionante como el actual – un grupo de altos ingresos desprovisto de toda conciencia social – un 8.8% – y un conjunto alarmante del 31.3% que ignora la realidad con mala fe, ignorancia o ceguera.

Como la base de la encuesta es amplia, adecuada, bien distribuida y suficiente, alarma que el 31.3% (aproximadamente) de la población nacional crea que el estado debe continuar proveyéndoles sin contraprestaciones y que un 9% no tenga ninguna cmoral solidaria. Del 33% que niega la necesidad del aumento se justifica una buena parte, que son quienes por su estado de pobreza no pueden sino expresar esa necesidad en sus respuestas pero en ese percentil está también aquellos que actúan ideológicamente.

Lo cierto e indudable es que hay un fuerte malestar de la opinión pública, provocada por el aumento de las tarifas de servicios públicos. Sin embargo las encuestas serias indican que las opiniones positivas – por el momento, pero no por mucho tiempo más – superan ligeramente a las negativas.



Pantalla de corrupción

En medio de un medio ambiente económico sumamente desfavorable, podría suponerse que lo que beneficia a la nueva administración es la constante difusión de la corrupción porque revalorizan el discurso a favor de la independencia de poderes, fraccionan a la oposición eliminan del liderazgo partidario a la administración anterior. En otras palabras, cada noticia que los involucra aleja a dirigentes opositores de la anterior administración y favorece indirectamente la imagen del actual gobierno, lo cual no por ser cierto es favorable al país.

Se supone que el plan base de la nueva administración es conseguir inversiones, financiación externa, desarrollo del sector privado terminando con el crowding out (el empuje hacia afuera del sector privado por parte del estado).

Financiación externa para cubrir el déficit e invertir

Ese modelo requiere confianza en el mundo occidental civilizado que hasta el momento solo ha dado señales positivas pero solo señales, no divisas. Eso se debe a que los procesos de decisión de inversión externa de los países, empresas multinacionales en el país y entes financiadores requieren un proceso de generación y evaluación de cada proyecto o préstamo y la aprobación no de una persona sino de un cuerpo colegiado como Directorios, Comités Ejecutivos y CEO´s que no tomarán decisiones de fondo hasta tanto las instituciones funcionen aceitadamente en argentina.

Con una justicia errática, lenta y cuestionable, una Corte Suprema inmóvil y potencialmente problemática por sus actitudes políticas y no judiciales, y un ejecutivo que logra buena gobernabilidad pero a costa de aumentar el déficit fiscal al 5% del PBI, sin controlar la inflación central y – reafirmando lo expresado al inicio – con empresarios psicológicamente deformadas (con solo imaginar mayor consumo aumentan los precios anticipadamente y ni sueñan en invertir sus dineros) por haber vivido mas de una generación con inflación anual de dos dígitos atravesando dos hiperinflaciones autogeneradas por las administraciones, resulta altamente improbable obtener rápidas definiciones en cuanto a inversiones en el país. La prueba es que la tasa para Argentina no baja del 8% anual cuando el mundo se ahoga en liquidez y coloca sus fondos a tasa negativa en Alemania. Ese es el talón de Aquiles de esta nueva y bien intencionada administración.

Situación en lo Internacional

La Fed decidió mantener las tasas, hubo menor crecimiento del PIB de EE.UU. en el segundo trimestre (1,2%) respecto de lo esperado por el mercado (2,6%) y esto enfría las expectativas del mercado en cuanto a la suba de tasas en EE.UU. en un medio mundial de tasas bajas (1,5% la tasa a 10 años del bono soberano norteamericano) con poca volatilidad financiera y dólar calmo en el mundo.

El Banco Central de Inglaterra anunció la baja a 0,25% en la tasa de interés de referencia, amplió el programa de compra de bonos soberanos en 60.000 millones de libras para llevarlo a 435.000 millones de libras) y anunció que comprará deuda privada por 10.000 millones de libras devaluando por eso la libra contra del dólar. Nada que nos afecte en forma directa.


Conclusiones

Esta nueva administración decidió tomar el control sabiendo que por delante la tarea sería compleja. Sabían que tenían que conseguir al mismo tiempo dos resultados complicados de por si cuando hay que conseguirlos por separado: estabilizar la macroeconomía y modificar de raíz un régimen macroeconómico.

Estabilizar la macroeconomía porque la inflación ha corroído hasta la mentalidad de la población, existía excesiva presencia fiscal y caída de las exportaciones a Brasil y del precio de la soja.

Cambiar el régimen económico para reconstruir todas las instituciones de la economía.

Liberar el mercado de cambios fue un primer paso, y un nuevo régimen monetario otro positivo, pero aun queda por reformar la estructura tributaria, queda por reinsertarse en los mercados de capital internacionales, reformar las reglas de comercio exterior, y mucho más.

Y tienen que hacer todo esto minimizando los efectos distributivos porque casi 30% de la población es pobre. Una tarea que requiere creatividad, audacia y buena comunicación.

Esta administración se va a seguir equivocando porque la forma sobre cómo hacer un cambio de régimen y estabilizar una economía al mismo tiempo no se conoce. No hay manual.

En casos recientes al gradualismo le ha ido mejor que al shock, como la estrategia chilena para bajar la inflación y crear metas de inflación razonables y alcanzables comparado con el shock de imponer la convertibilidad que parecía maravillosa para bajar la inflación de un día para el otro en nuestro país pero asumiendo demasiados supuestos y tomando excesivos riesgos.

Pero hay ciertas acciones que pueden ser útiles en el contexto actual: si va a haber gradualismo y pragmatismo sin ortodoxias entonces hay que comunicar muy bien lo que se está haciendo, hacia dónde se quiere ir y porqué hubo errores o porqué los obstáculos son mayores a los esperados.
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