CPU, RAM, tarjeta gráfica¿En qué debo gastar más y por qué?
Hoy hemos querido hacer algo hacer algo diferente y por ello enfocaremos esta guía en dos direcciones claras:
Qué funciones y qué importancia tiene cada uno de los componentes de un PC en función del uso que vayamos a darle.
En qué componentes merece la pena invertir más o menos dinero, siempre partiendo de la base que ya citamos anteriormente, es decir, dependiendo de para qué vayamos a usarlo.
Como siempre esperamos que toda esta información os sea útil y que os permita enfrentar tanto la renovación de componentes como la compra de nuevos equipos con total seguridad.
|Procesador|
El procesador o CPU es un elemento esencial dentro de cualquier equipo que ejecuta todo tipo de programas, realiza operaciones de enteros y de coma flotante y también efectúa accesos a la memoria RAM.
Podemos decir que todo pasa por el procesador y que el mismo se encarga de “alimentar” o de “dar trabajo” a otros componentes, como la tarjeta gráfica por ejemplo, aunque su importancia puede quedar parcialmente eclipsada por dicho componente en función del uso que vayamos a dar al equipo.
Así, si vamos a utilizar el PC para jugar deberemos cuidar la elección de la CPU y adquirir un modelo adecuado, pero tendremos que invertir siempre un poco más en la tarjeta gráfica.
- ¿Debo invertir en un buen procesador?: Sí, porque es un elemento central del que dependen el resto de componentes del sistema. Una tarjeta gráfica de 1.000 euros no dará lo mejor de sí con un procesador de 100 euros, al igual que una memoria RAM a 3 GHz tampoco se aprovechará adecuadamente con una CPU de gama baja
Si no elegimos un procesador acorde y equilibrado con el resto de componentes tendremos un cuello de botella claro tendremos consecuencias indeseables que normalmente se traducen en un rendimiento bajo o insuficiente.
- Equipos para ofimática, multimedia y juego ligero: En estos casos el procesador ocupa un lugar secundario y no requiere una gran inversión. Modelos de gama baja como los Celeron, los Pentium o los Athlon de AMD son más que suficientes.
- Equipos para juego intensivo: Para este tipo de sistemas debemos tener claro que aunque ocupa un lugar importante debemos dar un poco más de prioridad a la tarjeta gráfica. Lo mínimo recomendable es un Core i3 de cuarta generación un FX serie 6300.
|Memoria RAM|
Ya tuvimos ocasión de hablar sobre la memoria RAM en este artículo especial y todo lo expuesto se podría extrapolar perfectamente a este artículo, así que os recomendamos echarle un vistazo antes de seguir leyendo.
La memoria de acceso aleatorio, más conocida como memoria RAM por sus siglas en inglés, ejerce también una función vital, ya que sirve de “almacén temporal” para el sistema operativo y para todos los programas y aplicaciones con las que estemos trabajando, evitando que el procesador tenga que volver a realizar ciertos trabajos ya que éstos quedan guardados en ella y se pueden recuperar en cualquier momento, siempre que no apaguemos el equipo.
Se trata de un componente que como vimos en la guía tiene un impacto enorme a nivel de rendimiento y por tanto es vital y no podemos descuidar el mínimo óptimo, pero debemos recordar que también tiene techos máximos a partir de los cuales ya no renta añadir más cantidad.
¿Debo invertir mucho en la RAM? No, no es necesario invertir mucho dinero pero como dijimos siempre hay un mínimo del que no debemos bajar, y que como siempre depende del uso que vayamos a dar al equipo en el que vayamos a instalarla.
Con todo ya podemos anticipar que los kits de más de 16 GB y con velocidades de más de 3 GHz son innecesarios para casi cualquier usuario normal.
- Equipos para ofimática, multimedia y juego ligero: Debemos hacer algunas distinciones. Si no tenemos pensado jugar a nada y no vamos a tener abiertas muchas cosas al mismo tiempo 2 GB pueden ser suficientes. En caso contrario, es decir si vamos a jugar y a tener varias pestañas o aplicaciones abiertas lo más recomendable es un mínimo de 4 GB. Nos bastará casi con cualquier kit genérico para tener una buena experiencia de uso.
- Equipos para juego intensivo: Aquí podemos fijar dos mínimos. El primero son 8 GB, suficiente para garantizar una buena experiencia en la mayoría de los casos. El segundo son 16 GB, una cifra que nos garantiza un rendimiento óptimo en todos los escenarios. Es recomendable utilizar kits de 1.600 MHz como mínimo, aunque el nivel óptimo calidad-precio lo tenemos en 2.133 MHz (DDR3) y 2.666 MHz (DDR4).
|Placa base|
Sobre ella vamos a montar todos los componentes básicos del equipo, así que su importancia está fuera de toda duda, aunque por suerte no es una inversión que debamos llevar al extremo.
Elegir una placa base u otra implica algo más que decidir entre fabricantes, supone elegir entre chipets distintos y prestaciones muy dispares que pueden llegar no sólo a limitar nuestras posibilidades de expansión, sino también el correcto aprovechamiento actual de nuestros componentes.
Un ejemplo para entenderlo mejor; compramos un procesador Core i5 4690K porque queremos hacer overclock, pero sin embargo nos hacemos con una placa base con chipset H97 en vez de Z97 no podremos aprovechar esa característica.
Ese ejemplo también influye en el aprovechamiento de memorias con frecuencias que excedan el máximo fijado por IMC (controlador integrado de memoria del procesador), así que debemos tener mucho cuidado y elegir bien.
¿Debo invertir mucho en una placa base?: Si es un equipo para uso básico no, te bastará con buscar un mínimo de calidad que normalmente viene expresado en las tecnologías de construcción de cada fabricante, como UltraDurable de GIGABYTE, por ejemplo.
En el caso de los equipos para juegos hay matices que veremos a continuación.
- Equipos para ofimática, multimedia y juego ligero: Nos basta con una placa base de gama básica, ya que contará con todas las funciones que de verdad necesitaremos, aunque como anticipamos debemos buscar un mínimo de calidad, algo fácil de conseguir en los modelos de 50 euros que ofrecen la mayoría de los fabricantes.
- Equipos para juego intensivo: Tenemos dos grandes opciones. Para presupuestos ajustados que no vayan a recurrir al overclock ni quieran funciones avanzadas, como el soporte multiGPU, una placa base de gama baja puede ser más que suficiente. Si por contra vamos a hacer overclock y queremos un soporte mínimo para configuraciones de más de una GPU debemos optar por modelos de gama media. En cualquier caso los modelos tope de gama son una inversión innecesaria.
|Fuente de alimentación|
La fuente de alimentación es uno de los grandes pilares maestros de cualquier PC, ya que es la que se encarga de alimentar a todos los componentes que tenemos conectados.
Esto implica que si elegimos una fuente que no tenga potencia suficiente o que no cumpla con los requisitos de nuestro equipo tendremos problemas, que pueden ir desde algunos leves, como pérdidas de rendimiento, hasta otros más graves que incluyen inestabilidad o apagones y que pueden acabar teniendo consecuencias fatales, y no sólo para la fuente sino también para el resto del equipo.
Tened en cuenta que a la hora de elegir una fuente de alimentación no debemos dejarnos llevar a ciegas por su potencia, es decir, por los vatios que tenga, sino que debemos valorar otros aspectos como la potencia real, la eficiencia que consigue (energía aprovechada, que viene indicada por la certificación 80 Plus y su grado), además de sus conectores, el amperaje del carril de 12V y las medidas de protección contra fallos en la red eléctrica.
¿Debo invertir mucho en una fuente de alimentación?: depende de para lo que vayamos a usar el equipo y de la propia configuración del equipo, aunque hay algunas reglas básicas que os vamos a dejar a continuación y que os pueden servir como referencia clara.
- Equipos para ofimática, multimedia y juego ligero: son equipos que tienen un consumo mínimo, sobre todo si utilizamos soluciones Intel de última generación y aprovechamos su gráfica integrada. Con una fuente estándar de 250W no tendríamos problemas a la hora de alimentar un PC de ese tipo.
- Equipos para juego intensivo: aquí la cosa cambia y mucho frente al caso anterior, ya que nos metemos en tarjetas gráficas dedicadas que dependiendo de la gama pueden llegar a multiplicar varias veces el consumo de un sistema estándar para ofimática. Es recomendable como mínimo que la fuente iguale la potencia en vatios recomendada para nuestra tarjeta gráfica, que cumpla el amperaje requerido en el carril de 12 en caso de que aquella necesite conectores adicionales y que tenga al menos certificación 80 Plus Bronce.
|Tarjeta gráfica|
Es la encargada de convertir la información que recibe en imágenes que visualizamos en pantalla, y en el caso de las soluciones 3D actuales también es la que saca adelante las cargas de trabajo de juegos y entornos desarrollados para aprovechar su alta potencia de proceso en paralelo.
Esto nos permite ver que es un elemento clave en equipos dirigidos a juego intensivo, pero que tiene un papel casi irrelevante en PCs para ofimática, multimedia y juego ligero.
Tened en cuenta que esto no quiere decir sin embargo que debamos prestarle la máxima atención si queremos montar un PC para jugar, ya que si sólo invertimos en ella y descuidamos otros elementos como procesador y fuente de alimentación tendremos serios problemas.
Lo ideal es por tanto un equilibrio mínimo en ese tipo de equipos, en el que el procesador deberá ser de gama media-baja (un Core i3 o FX 6300) como mínimo y la tarjeta gráfica debería ser de gama media, también como mínimo.
¿Debo invertir mucho en una tarjeta gráfica?: todo depende de para qué quieras el equipo, como te explicaremos a continuación, y también de la resolución y ajustes a los que quieras jugar.
- Equipos para ofimática, multimedia y juego ligero: en estos casos nos basta con la solución integrada que traiga el procesador, ya que tanto las soluciones de AMD como las de Intel han mejorado mucho y permiten incluso mover juegos en resoluciones 720p y calidades medias-bajas. Por tanto no vale la pena invertir en una tarjeta gráfica dedicada.
- Equipos para juego intensivo: en estos casos la tarjeta gráfica juega un papel clave. Si vas a jugar en resoluciones 900p o inferiores con una solución de gama media baja es suficiente (GTX 750 TI o R7 260X), por contra si tienes pensado jugar en 1080p lo mínimo recomendable es una RX 460 o una GTX 950. Si quieres jugar en 1080p al máximo y fluidez total debes apuntar a una GTX 970 o una RX 470, y si piensas subir a 1440p tu mínimo debería ser una GTX 980 o una RX 480. Finalmente para resoluciones 2160p debes ir a por una GTX 1070 o una Radeon Fury X.
|Unidad de almacenamiento|
Es donde almacenamos todas nuestras cosas, incluido el sistema operativo, los programas, los juegos y las aplicaciones. Esto quiere decir que se comunica con componentes tan importantes como el procesador, y que de su velocidad depende en buena medida el rendimiento general del equipo.
Lo dicho hace que merezca una importancia que no siempre le damos, aunque debemos tener claro que tampoco juega un papel vital y que no debemos ir nunca a por lo más caro ya que no nos compensará en absoluto.
A la hora de elegir este componente debemos tener muy en cuenta nuestras necesidades de almacenamiento, ya que si vamos a tener que almacenar mucha información no nos saldrá rentable adquirir solamente un SSD, y si tenemos unas necesidades de almacenamiento reducidas tampoco valdrá la pena un HDD de 1 TB.
Dicho esto entramos al fondo del asunto.
¿Debo invertir mucho en una unidad de almacenamiento?: la respuesta es que no, debes buscar el equilibrio y tener en cuenta que una configuración mixta de SSD + HDD puede ser tu mejor opción, o que incluso quizá te compense más un HDD externo, que es por ejemplo lo que utilizo yo en mi equipo principal (SSD de 500 GB + HDD de 2 TB + tres unidades USB para mover cosas con comodidad).
- Equipos para ofimática, multimedia y juego ligero: las necesidades de almacenamiento de este tipo de equipos suelen ser muy pequeñas, así que lo más recomendable es apostar por un SSD de 120 GB, ya que hará que el sistema “vuele”. Si necesitamos más espacio podemos optar por un SSD de 250 GB o en casos concretos y extremos ir a por una configuración de SSD de 120 GB para SO y cosas básicas y un HDD interno o externo de 1 TB.
- Equipos para juego intensivo: un jugón necesita capacidad para no tener que estar constantemente borrando e instalando, pero si sabemos administrarnos no tendremos problemas. Merece la pena invertir en un SSD de 500 GB si aprovechamos bien los juegos y no estamos haciendo instalaciones “todos los días”. En caso contrario un SSD de 250 GB para SO y uno o dos juegos “principales” y un HDD de 1 TB para juegos secundarios puede hacernos un buen papel y requiere una inversión asequible.
Otros elementos que vale la pena tener en cuenta
Queremos poner punto y final con una pequeña reflexión en otros componentes que también forman parte del equipo y que aunque no son tan importantes como los anteriores sí que merecen un mínimo de atención, ya que una elección incorrecta también nos puede pasar factura:
Caja: más allá de su peso como elemento estético debemos buscar una que se ajuste a las medidas de nuestros componentes, sobre todo la tarjeta gráfica, y que tenga una buena ventilación.. En el caso de los PCs de ofimática, multimedia y juego ligero vale casi cualquier cosa, pero en PCs para juego intensivo no, así que cuidado.
Sistema de disipación: su importancia es clara, ya que si resulta insuficiente podemos sufrir pérdidas de rendimiento por exceso de calor y averías en componentes. Para un PC ofimática, multimedia y juego ligero sirven los elementos de stock de cada componente, pero para un PC gaming debemos tener más cuidado y valorar el uso de soluciones avanzadas si es necesario.
Unidad óptica: ha perdido peso gracias al auge de plataformas como Steam y Humble Bundle, y también por la presencia de la nube y el abaratamiento de las unidades USB. Su compra no es imprescindible y depende de las necesidades de cada uno.
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