InicioInfoBiblia, ovnis, dioses y demonios
Algunas narraciones biblicas ya existian en tiempos mucho mas antiguos que el pueblo judio, en Sumeria por ejemplo, leemos sobre diluvios, la creacion del hombre y Adamu, el primer hombre.

Los Sumerios fueron habitantes de Sumeria, antigua región del Oriente Medio que formaba la parte sur de la antigua Mesopotamia, entre las planicies aluviales de los ríos Éufrates y Tigris. La región de Mesopotamia, nombre griego que significa “Entre los ríos”, comprendía distintas regiones como Sumeria al sur, Acad en el centro y Asiria en el norte. De acuerdo a las investigaciones, en la Baja Mesopotamia existieron asentamientos humanos desde el período Neolítico (6700- 6500 AEC) y Calcolítico (5500 – 5000 AEC), El Obeid (5000 – 4000 AEC), Uruk (4000 – 3200 AEC) y Yemdet Nasr (3200 – 3000 AEC). En muchas ciudades de esta civilización, se han hallado muchos objetos y documentos antiguos que testimonian las huellas de un pasado remoto sorprendente. La civilización sumeria está considerada como la primera y más antigua civilización del mundo, aceptado así por la arqueología moderna y oficial. Sin embargo, la procedencia de sus habitantes, los sumerios, es incierta y existen numerosas hipótesis. El término “sumerio” también se aplica a todos los hablantes de la lengua sumeria. En la lengua sumeria esta región era denominada Kengi (ki), equivalente al acadio mat Sumeri, esto es, la «tierra de Súmer».
El nombre “sumerio” fue dado por los semitas acadios quienes serían los sucesores en términos históricos de los Sumerios, pero aún se desconoce porque los Acadios llamaron a estas tierras Shumeru. Los Sumerios se hacían llamar a sí mismos sag-giga que significa literalmente “el pueblo de cabezas negras”. De acuerdo al historiador babilonio Beroso, los sumerios fueron “extranjeros de caras negras”; al emplear el término “extranjero”, Beroso bien nos podría estar sugiriendo que los sumerios provenían de alguna otra parte.




Zecharia Sitchin que no era un ufólogo como dice la Wikipedia, se educó en Palestina donde adquirió conocimiento del hebreo moderno y clásico, las lenguas semíticas y europeas, el Antiguo Testamento y la historia y la arqueología de Oriente Próximo.
Es uno de los pocos eruditos versados en lenguas antiguas, con conocimiento, hablado y escrito, del sumerio, lo que le permitió traducir el contenido de textos de 6000 años y antigüedad y llegar a la conclusión de que los pasajes conocidos de Génesis del Antiguo Testamento, como muchos otros momentos conocidos de la Biblia Hebrea, que han sido asimilados en nuestra cultura, como mitos o parábolas, son en realidad pasajes recogidos de los textos sumerios, su fuente original.


http://www.bibliotecapleyades.net/sitchin/esp_sitchin_27.htm

Estos textos, de 6000 años de antigüedad en muchos casos, recogían sucesos y crónicas de eventos muy anteriores protagonizados por seres inteligentes, considerados por los sumerios como superiores o dioses, llegados de otro planeta.

La antropogonía sumeria

Los sumerios mencionan cuatro relatos que dan cuenta de surgimiento de los seres humanos.

En el primero, brotan de la tierra como plantas, es decir, que brotaron de Ki y son parte misma de la madre Tierra.

En la segunda versión se dice que, Adamu es creado por los dioses a partir de arcilla: la diosa Nammu modela su corazón de barro y Enlil, el dios atmosférico, le insufla la vida.

El tercer relato pone a la creación del hombre en manos de la diosa Aruru, también a partir de la arcilla amasa a la humanidad.

Y la cuarta versión narra cómo los hombres fueron creados a través de la inmolación de los dioses Lamga que entregaron su vida a fin de que se creara la especie humana para servicio de los dioses (Seb Durbam, 2006).

Los humanos eran creación de los dioses y parte de los dioses mismos, mientras que los dioses eran del todo parecidos a los humanos.




Ovnis y la Biblia
Algunos creen ver la aparicion de platillos voladores en los relatos de la Biblia, por ejemplo, en la vision de Ezequiel, se observan 4 criaturas vivientes que viajan junto a unas "ruedas"
Biblia, ovnis, dioses y demonios

Akenhaton y el monoteismo
El Himno a Atón se considera una obra magistral de la literatura religiosa. Este canto de amor y entusiasmo, el más vibrante que haya legado la literatura del antiguo Egipto, pudo haber sido compuesto por Ajenatón, hacia 1360 a. C., aunque posiblemente no fuese redactado por el faraón en persona, pues rememora textos de plegarias más antiguas que glorificaban a Osiris o Amón en los mismos términos.
Se encontraron varias versiones parecidas en las sepulturas de los dignatarios de Ajetatón, aunque el documento más completo procede de la tumba del faraón Ay.
Los hebreos escribieron posteriormente textos semejantes, así como consejos de sabiduría, en los Salmos de David, el libro de los Proverbios de Salomón y el Eclesiastés.


Himno a Atón (1360 a. s. C.)Salmo 104 (s. VII al II a. s. C)“¡Espléndido te alzas en el horizonte, Oh Aton viviente, creador de vida!Cuando amaneces en el horizonte oriental, Llenas todas las tierras con tu belleza.
Eres bello, grande, deslumbrante, Elevado sobre todas las tierras; Tus rayos abrazan las tierras, Hasta el límite de todo lo que has creado.
Porque siendo Ra, alcanzas sus límites (*1), Y los has doblegado (para) tu amado hijo; Aunque estás lejos, tus rayos brillan sobre la tierra, Aunque cualquiera sienta tu presencia, tus rayos son invisibles.
Cuando te pones en el horizonte occidental, La tierra queda en tinieblas, como en la muerte; Todos yacen las en habitaciones, sus cabezas cubiertas, Un ojo no puede ver a su compañero.
Ellos podrían ser despojados de sus propiedades, aunque estén sobre sus cabezas, La gente no se daría cuenta.
Todos los leones salen de sus guaridas, Todas las serpientes muerden (*2); La oscuridad se cierne, la tierra está en silencio, Así como su creador descansa en el horizonte.
La tierra brilla cuando amaneces en el horizonte, Mientras resplandeces como el Aton durante el día; Cuando disipas la oscuridad, Cuando ofreces tus rayos, Las Dos Tierras están en fiesta Despiertas y erguidas sobre sus pies, Tú las has levantado.
Sus cuerpos están purificados, (5) vestidos, Su brazos adoran tu aparición.
Toda la tierra se dispone a trabajar, Todos los rebaños pacen en sus pastos; Los árboles y las hierbas florecen, Los pájaros echan a volar de sus nidos, Sus alas saludan a tu ka.  Todo rebaño brinca sobre sus patas.  Todo lo que vuela y se posa, Vive cuando amaneces para ellos.
Los barcos van corriente arriba, y corriente abajo, Todos los caminos se abren cuando te alzas.
Los peces del río saltan ante de ti, Tus rayos están en el centro del mar.
Tú quien haces crecer la semilla dentro de las mujeres, Tú, quien creas las personas del esperma;  Quien alimentas al hijo en el vientre de su madre, Quien calmas apagando sus lágrimas.
Nodriza en el vientre, Dador de aliento, Para animar todo lo que creas.
Cuando sale del vientre para respirar, El día de su nacimiento Tú atiendes sus necesidades.
Cuando el pollo está en el huevo, piando dentro de la cáscara, Tú le das aliento dentro de ella para insuflarle vida; Cuando lo has terminado, Para que pueda romper el huevo, Sale de su interior, Para anunciar su terminación, Caminando sobre sus dos patas sale de él.
¡Cuán grande es tu obra, Aunque escondido a la vista, ¡Oh, Dios Único junto a quien nadie existe! (*3)
Tú creaste la tierra según tu voluntad, tu sólo, Todos los hombres, todos los grandes y pequeños animales, Todas las cosas que hay sobre la tierra que caminan sobre sus piernas, Todo lo que vuela por medio de sus alas, Las tierras de Khor (*4)y Kush, La tierra de Egipto.
Tú pones a cada hombre en su lugar, Tú satisfaces sus necesidades, Cada uno tiene su alimento, Calculas la duración de sus vidas.
Sus lenguas difieren en el idioma, Así también sus caracteres; Sus pieles son distintas, Para distinguir a las personas (*5).
Tú provocas la inundación desde la Duat (*6)
Tú la llevas cuando deseas, Dar vida a los hombres, Pues tú los has creado para ti.
Señor de todo, quien trabaja para ellos, Señor de todas las tierras, quien brilla para ellas, El Aton del día, ¡grande en su gloria!.
A todas las tierras lejanas, que haces vivir, Tú les has concedido el descenso de la inundación desde los cielos; (10) El crea olas sobre las montañas, como lo hace el mar, Para empapar sus campos y sus ciudades.
¡Cuán excelentes son tus obras, Oh, Señor de eternidad!
Una inundación desde el cielo para los extranjeros Y para todas las criaturas de la tierra que caminan sobre sus patas, Para Egipto la inundación viene desde la Duat.
Tus rayos alimentan todos los campos, Cuando brillas, ellos viven, ellos crecen para ti; Tú creas las estaciones para desarrollar toda tu obra: El invierno para refrescarlos, calor para que te sientan.
Tú has creado el lejano cielo para brillar allí, Para contemplar toda tu obra, Tú solo, brillando en tu forma de Aton, Elevado, radiante, distante, cercano.
Tú creas de ti mismo millones de formas, Ciudades, pueblos, campos, el curso del río; Todos los ojos te observan por encima de ellos, Pues tú eres el Aton de las horas del día sobre lo alto.
………—… (*7)
Tú estás en mi corazón,
No hay nadie que te conozca, Excepto tu hijo, Neferjeperura, el Único de Ra,(*8) A quien has mostrado tus sendas y tu poder.
Todos aquéllos en la tierra salen de tus manos cuando los creas, Cuando amaneces ellos viven, Cuando te pones ellos mueren; Tú eres el tiempo vital en todos tus miembros, todos viven gracias a ti.




1BENDICE, alma mía, á Jehová. Jehová, Dios mío, mucho te has engrandecido; Haste vestido de gloria y de magnificencia.2El que se cubre de luz como de vestidura, Que extiende los cielos como una cortina;
3Que establece sus aposentos entre las aguas; El que pone las nubes por su carroza, El que anda sobre las alas del viento;
4El que hace á sus ángeles espíritus, Sus ministros al fuego flameante.
5El fundó la tierra sobre sus basas; No será jamás removida.
6Con el abismo, como con vestido, la cubriste; Sobre los montes estaban las aguas.
7A tu reprensión huyeron; Al sonido de tu trueno se apresuraron;
8Subieron los montes, descendieron los valles, Al lugar que tú les fundaste.
9Pusísteles término, el cual no traspasarán; Ni volverán á cubrir la tierra.
10Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; Van entre los montes.
11Abrevan á todas las bestias del campo: Quebrantan su sed los asnos montaraces.
12Junto á aquellos habitarán las aves de los cielos; Entre las ramas dan voces.
13El que riega los montes desde sus aposentos: Del fruto de sus obras se sacia la tierra.
14El que hace producir el heno para las bestias, Y la hierba para el servicio del hombre; Sacando el pan de la tierra.
15Y el vino que alegra el corazón del hombre, Y el aceite que hace lucir el rostro, Y el pan que sustenta el corazón del hombre.
16Llénanse de jugo los árboles de Jehová, Los cedros del Líbano que él plantó.
17Allí anidan las aves; En las hayas hace su casa la cigüeña.
18Los montes altos para las cabras monteses; Las peñas, madrigueras para los conejos.
19Hizo la luna para los tiempos: El sol conoce su ocaso.
20Pone las tinieblas, y es la noche: En ella corretean todas las bestias de la selva.
21Los leoncillos braman á la presa, Y para buscar de Dios su comida.
22Sale el sol, recógense, Y échanse en sus cuevas.
23Sale el hombre á su hacienda, Y á su labranza hasta la tarde.
24¡Cuán muchas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría: La tierra está llena de tus beneficios.
25Asimismo esta gran mar y ancha de términos: En ella pescados sin número, Animales pequeños y grandes.
26Allí andan navíos; Allí este leviathán que hiciste para que jugase en ella.
27Todos ellos esperan en ti, Para que les des su comida á su tiempo.
28Les das, recogen; Abres tu mano, hártanse de bien.
29Escondes tu rostro, túrbanse: Les quitas el espíritu, dejan de ser, Y tórnanse en su polvo.
30Envías tu espíritu, críanse: Y renuevas la haz de la tierra.
31Sea la gloria de Jehová para siempre; Alégrese Jehová en sus obras;
32El cual mira á la tierra, y ella tiembla; Toca los montes, y humean.
33A Jehová cantaré en mi vida: A mi Dios salmearé mientras viviere.
34Serme ha suave hablar de él: Yo me alegraré en Jehová.
35Sean consumidos de la tierra los pecadores, Y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, á Jehová. Aleluya.

Conclusion:

Los extraterrestres venian a la tierra y los pueblos, segun les beneficiaran o perjudicaran, serian Dioses, posteriormente llamados ángeles, o demonios. Tambien era Dios la raza o grupo que llegara primero y demonio quien llegaba despues.

La Biblia no presenta nada nuevo, solo es una transcripcion, y deformaciones de hechos más antiguos.
Por lo que mal podriamos identificar a los raterrestres con los demonios biblicos, seguramente, si asi fuera, serian solo lo que llegaron despues que los otros, por lo tanto, los primeros en llegar demonizarian a los segundos, para conservar la fidelidad de los humanos y por tanto su servicio.


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