Los normandos (nordmen o hombres del norte) fueron conquistadores escandinavos, vikingos en su mayoría daneses, que asolaron el norte de Francia. En el 911, una partida de guerra vikinga dirigida por Hrolf asoló la desembocadura del Sena y llegó a asediar Chartres, aunque sin éxito. El rey franco, incapaz de expulsarlos, decidió pactar con ellos: les otorgó todas las tierras que actualmente se conocen como Normandía a cambio de defenderlo contra piratas y enemigos. Hrolf Ganger se bautizó y adoptó el nombre francés Rollo o Rollón, juró lealtad al rey de Francia (Carlos III “el Simple”) mediante el Tratado de Saint-Clair-sur-Epte.
Guerreros normandos: a la izquierda guerrero del siglo X con escudo redondo, a la derecha guerrero del siglo XI con escudo en forma de cometa
Rollo y sus daneses se adaptaron a su nuevo entorno, adoptaron la lengua franca eso sí, mezclada con el danés. También adoptaron el estilo de vida, las armas y las tácticas de los francos.
Las tierras de Normandía fueron estructuradas según el modelo feudal que ya habían desarrollado los francos en el resto de sus dominios. La figura del duque, estaba apoyada por un conjunto de nobles terratenientes, unidos por votos de lealtad al duque. Los nobles, además, tenían a su cargo el territorio y sus habitantes, y proporcionándoles protección, mientras estos pagaban tributos a sus nobles, con estos recursos los nobles pagaban el costoso equipo militar. Hay un hecho diferencial en Normandía con respecto al resto de Europa, el modelo feudal desembocó en una pérdida de poder de los reyes. Sin embargo, en Normandía, el feudalismo proporcionó a los duques un formidable poder militar.
Antes de la conquista normanda las relaciones entre Britania y Normandía habían sido bastante fluidas. En 1.002, Aethelred “el Indispuesto” se había casado con una noble normanda y cuando los daneses le exiliaron su cuñado, el duque de Normandía, le dio refugio. Su hijo Eduardo “el Confesor”, que se había criado en Francia, era más francés que inglés y cuando en 1.042 recuperó el trono dio importantes puestos en el gobierno a un considerable número de amigos franceses.
Jinetes normandos: el de la izquierda con cota de malla acompañado de su auxiliar. El de la derecha con cota de escamas acompañado de su aprendiz.
La corte inglesa se vio, pues, fuertemente influenciada por los franceses durante los 24 años que duró el reinado de Eduardo. Sin embargo, Eduardo murió sin descendencia y Harold Godwinson, conde de Wessex; Harald Harddrada, rey de Noruega; y Guillermo “el Conquistador”, duque de Normandía se disputaron el trono, los tres se veían con derechos de sucesión.
Guillermo era sobrino de Eduardo y había sido nombrado sucesor, pero en el último momento, las intrigas en la corte habían hecho cambiar el testamento, poniendo el reino en manos de Harold, que contaba con grandes apoyos en el país.
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