Situación sanitaria y educacional [en la Cuba de Batista]
“La gran victoria de la revolución cubana fue en los sectores de educa-
ción y salud” (17) arengó Fidel Castro durante su estada en Río de Janeiro en
marzo de 1990. Sin dudas, este es el mito más exitoso que todavía se animan
a defender los apologistas del castro-guevarismo. Sin embargo esto es abso-
lutamente falso.
En 1959 los números en ambas materias eran descollantes:
“del porcentaje de personas que sabían leer y escribir, Cuba figuraba en el primer lugar de los países hispanoamericanos. Era el primero en cuanto al porcentaje del ingreso nacional invertido en instrucción”(18) contando con la formidable cifra de un 80% de población alfabetizada (índice envidiable para la época).(19)
En otras áreas de gran importancia relacionadas con la educación, tal como lo son las letras, el citado Anuario Estadístico de América latina en 1984 nos informa que “Cuba en el año 1959 estaba entre los cinco primerospaíses de Iberoamérica en publicaciones de prensa con una circulación diaria de 101 ejemplares por cada mil habitantes”. (20)

Fulgencio Batista
En materia de comunicaciones, antes de la revolución la situación era sobresaliente: “Había un aparato de radio por cada cinco habitantes, un televisor por cada veinte, un automóvil por cada veintisiete y un teléfono por cada veintiocho. Irónicamente, el elemento de la antigua prosperidad de Cuba heredado por Castro le ayudó a mantener su dominio sobre el pueblo. Ninguna otra nación, a
excepción de los Estados Unidos, tenía tantos televisores per capita como Cuba. En comparación, la Rusia Soviética tiene uno por cada mil habitantes y China sólo uno por cada diez mil”. (21)
En el campo de la sanidad pública, Cuba contaba con “el doble de médicos y cirujanos en relación con la población (y el doble de maestros) y una tasa de mortalidad infantil y general inferior a la de los Estados Unidos. La tasa de mortalidad anual, de sólo el 15 por 1000, era excepcionalmente baja… Cuba tenía una proporción de médicos y dentistas –entre ellos algunos de los mejores del mundo- más elevada que la de ningún otro país de la zona del Caribe”. (22) A la vez que en 1953
“países como Holanda, Francia, Reino Unido y Finlandia contaban proporcionalmente con menos médicos y dentistas que Cuba, circunstancia que en gran medida explica la alta longevidad de los cubanos de entonces y el bajísimo promedio de niños muertos durante el parto o los primeros treinta
días”. (23)
Cuba, antesy después de Castro
Según informe de las Naciones Unidas, la cantidad de médicos por habitantes en la Cuba de 1958 (con una población de 6,6 millones) duplicaba el número de médicos existentes en el conjunto de las demás naciones del Caribe con notable escala ascendente, aumentando de 3.100 en 1948 a 6.400 en 1958: más del doble en diez años. Otro dato: la esperanza de vida en Cuba, antes de Castro, era de 62 años (24) superando a principios de la década del ’50, a España, Portugal, Grecia y Japón y al de la mayoría de las naciones latinoamericanas. (25) A modo de parangón, la expectativa de vida en Brasil era entonces de 55 años. (26)
¿Qué demuestra todo esto?, que la salud y la educación en Cuba eran dos institutos que ya antes de 1959 destacaban por su excelencia. No fue la revolución de 1959 artífice de esos “logros”. Su único mérito (en el caso de existir tal cosa) consistió en haber conservado esos excelentes guarismos preexistentes al experimento revolucionario. Vale decir, en la hipótesis de máxima la revolución de 1959 se encargó de no destruir el buen posicionamiento que ya se tenía en estas dos materias. Algo que además es discutible tal como lo veremos más adelante.
Pero queda claro que el problema de la Cuba batistiana no era de orden económico, ni educacional, ni tecnológico ni de sanidad: sino de tinte institucional. Cuba gozaba de gran prosperidad, sin dudas, pero estaba manejada por un gobierno corrupto con inequívocos rasgos autoritarios (sobre todo en la segunda administración de Batista) los cuales irritaban, con razón, a gran parte de la población.
''El Canalla, la verdadera historia del Che'', por Nicolás Marquez
Referencias del libro:
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17) Últimas Noticias, 20 de marzo de 1990. 9. 24, citado en Torres Mega, Alexander, prof.
En las puertas del infierno cubano, Ediciones Flashes Culturales, Uruguay, 1990, pág. 59.
18) Secretaría de Comercio de los Estados Unidos, Investemnt in Cuba, pág. 183, citado en
Daga en el corazón, Cuba traicionada, Mario Lazo, Minerva Books, Ltd., 1972, pág. 97.
19) Apuleyo Mendoza, Plinio; Montaner, Carlos Alberto; Vargas Llosa, Álvaro. Manual del
Perfecto Idiota Latinoamericano, Ed. Atlántida. Mendoza, 1996, pág. 150.
20) Citado en “En las puertas del infierno cubano”. Prof. Alexander Torres Mega. Ediciones
Flashes Culturales, Uruguay, 1990, págs. 42/44.
21) Lazo, Mario. Daga en el corazón, Cuba traicionada, Minerva Books, Ltd., 1972, pág.
100.
22) Lazo, Mario. Daga en el corazón, Cuba traicionada, Minerva Books, Ltd., 1972, págs.
97,100.
23) Conforme el Atlas de Guinzburg citado en Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano.
Apuleyo Mendoza, Plinio; Mendoza, Carlos Alberto Montaner, Álvaro Vargas Llosa. Ed.
Atlántida, 1996, pág. 150.
24) Ver Tendencias políticas de la Población Mundial de la ONU 1977. Vol 1, tabla 75, cita-
do Torres Mega, Alexander, prof. En las puertas del infierno cubano, Ediciones Flashes
Culturales, Uruguay, 1990, pág. 60.
25) Luxemburg 2-3, citado en Torres Mega, Alexander, prof. En las puertas del infierno
cubano, Ediciones Flashes Culturales, Uruguay, 1990, pág. 60.
26) (Conjuntura Económica, Fundação Getulio Vargas, diciembre de 1987, pág. 128, citado
en Torres Mega, Alexander, prof. En las puertas del infierno cubano, Ediciones Flashes
Culturales, Uruguay, 1990, pág. 60.
“La gran victoria de la revolución cubana fue en los sectores de educa-
ción y salud” (17) arengó Fidel Castro durante su estada en Río de Janeiro en
marzo de 1990. Sin dudas, este es el mito más exitoso que todavía se animan
a defender los apologistas del castro-guevarismo. Sin embargo esto es abso-
lutamente falso.
En 1959 los números en ambas materias eran descollantes:
“del porcentaje de personas que sabían leer y escribir, Cuba figuraba en el primer lugar de los países hispanoamericanos. Era el primero en cuanto al porcentaje del ingreso nacional invertido en instrucción”(18) contando con la formidable cifra de un 80% de población alfabetizada (índice envidiable para la época).(19)
En otras áreas de gran importancia relacionadas con la educación, tal como lo son las letras, el citado Anuario Estadístico de América latina en 1984 nos informa que “Cuba en el año 1959 estaba entre los cinco primerospaíses de Iberoamérica en publicaciones de prensa con una circulación diaria de 101 ejemplares por cada mil habitantes”. (20)

Fulgencio Batista
En materia de comunicaciones, antes de la revolución la situación era sobresaliente: “Había un aparato de radio por cada cinco habitantes, un televisor por cada veinte, un automóvil por cada veintisiete y un teléfono por cada veintiocho. Irónicamente, el elemento de la antigua prosperidad de Cuba heredado por Castro le ayudó a mantener su dominio sobre el pueblo. Ninguna otra nación, a
excepción de los Estados Unidos, tenía tantos televisores per capita como Cuba. En comparación, la Rusia Soviética tiene uno por cada mil habitantes y China sólo uno por cada diez mil”. (21)
En el campo de la sanidad pública, Cuba contaba con “el doble de médicos y cirujanos en relación con la población (y el doble de maestros) y una tasa de mortalidad infantil y general inferior a la de los Estados Unidos. La tasa de mortalidad anual, de sólo el 15 por 1000, era excepcionalmente baja… Cuba tenía una proporción de médicos y dentistas –entre ellos algunos de los mejores del mundo- más elevada que la de ningún otro país de la zona del Caribe”. (22) A la vez que en 1953
“países como Holanda, Francia, Reino Unido y Finlandia contaban proporcionalmente con menos médicos y dentistas que Cuba, circunstancia que en gran medida explica la alta longevidad de los cubanos de entonces y el bajísimo promedio de niños muertos durante el parto o los primeros treinta
días”. (23)
Cuba, antesy después de Castro
Según informe de las Naciones Unidas, la cantidad de médicos por habitantes en la Cuba de 1958 (con una población de 6,6 millones) duplicaba el número de médicos existentes en el conjunto de las demás naciones del Caribe con notable escala ascendente, aumentando de 3.100 en 1948 a 6.400 en 1958: más del doble en diez años. Otro dato: la esperanza de vida en Cuba, antes de Castro, era de 62 años (24) superando a principios de la década del ’50, a España, Portugal, Grecia y Japón y al de la mayoría de las naciones latinoamericanas. (25) A modo de parangón, la expectativa de vida en Brasil era entonces de 55 años. (26)
¿Qué demuestra todo esto?, que la salud y la educación en Cuba eran dos institutos que ya antes de 1959 destacaban por su excelencia. No fue la revolución de 1959 artífice de esos “logros”. Su único mérito (en el caso de existir tal cosa) consistió en haber conservado esos excelentes guarismos preexistentes al experimento revolucionario. Vale decir, en la hipótesis de máxima la revolución de 1959 se encargó de no destruir el buen posicionamiento que ya se tenía en estas dos materias. Algo que además es discutible tal como lo veremos más adelante.
Pero queda claro que el problema de la Cuba batistiana no era de orden económico, ni educacional, ni tecnológico ni de sanidad: sino de tinte institucional. Cuba gozaba de gran prosperidad, sin dudas, pero estaba manejada por un gobierno corrupto con inequívocos rasgos autoritarios (sobre todo en la segunda administración de Batista) los cuales irritaban, con razón, a gran parte de la población.

''El Canalla, la verdadera historia del Che'', por Nicolás Marquez
Referencias del libro:
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17) Últimas Noticias, 20 de marzo de 1990. 9. 24, citado en Torres Mega, Alexander, prof.
En las puertas del infierno cubano, Ediciones Flashes Culturales, Uruguay, 1990, pág. 59.
18) Secretaría de Comercio de los Estados Unidos, Investemnt in Cuba, pág. 183, citado en
Daga en el corazón, Cuba traicionada, Mario Lazo, Minerva Books, Ltd., 1972, pág. 97.
19) Apuleyo Mendoza, Plinio; Montaner, Carlos Alberto; Vargas Llosa, Álvaro. Manual del
Perfecto Idiota Latinoamericano, Ed. Atlántida. Mendoza, 1996, pág. 150.
20) Citado en “En las puertas del infierno cubano”. Prof. Alexander Torres Mega. Ediciones
Flashes Culturales, Uruguay, 1990, págs. 42/44.
21) Lazo, Mario. Daga en el corazón, Cuba traicionada, Minerva Books, Ltd., 1972, pág.
100.
22) Lazo, Mario. Daga en el corazón, Cuba traicionada, Minerva Books, Ltd., 1972, págs.
97,100.
23) Conforme el Atlas de Guinzburg citado en Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano.
Apuleyo Mendoza, Plinio; Mendoza, Carlos Alberto Montaner, Álvaro Vargas Llosa. Ed.
Atlántida, 1996, pág. 150.
24) Ver Tendencias políticas de la Población Mundial de la ONU 1977. Vol 1, tabla 75, cita-
do Torres Mega, Alexander, prof. En las puertas del infierno cubano, Ediciones Flashes
Culturales, Uruguay, 1990, pág. 60.
25) Luxemburg 2-3, citado en Torres Mega, Alexander, prof. En las puertas del infierno
cubano, Ediciones Flashes Culturales, Uruguay, 1990, pág. 60.
26) (Conjuntura Económica, Fundação Getulio Vargas, diciembre de 1987, pág. 128, citado
en Torres Mega, Alexander, prof. En las puertas del infierno cubano, Ediciones Flashes
Culturales, Uruguay, 1990, pág. 60.