El año que inicia es un buen pretexto para hacer borrón y cuenta nueva en los errores cometidos a lo largo del que termina. Es por eso que existen los propósitos; esas buenas intenciones que todos tenemos con tal de mejorar como personas.
Pero la realidad es otra, por más que cada año nos proponemos un montón de cosas, jamás las llevamos a cabo. Es más, seamos bien francos, mucho de esos deseos ni siquiera intentamos cumplirlos. Por si no los recuerdas, te ponemos los 10 deseos que nadie cumple.
Bajar de peso – Con la rosca de reyes, los tamales del día de la Candelaria, etcétera, eso es poco menos que imposible.
Dejar de fumar – Es un vicio, y los fumadores difícilmente lo dejan por iniciativa propia (sí pasa, pero es difícil).
Dejar las borracheras – Como decía Pedro Infante: “Qué bonito gorgoreya, la cerveza en la botella, pero más bonito siento, cuando yo me prendo de ella”…
Ir al gimnasio – Cualquier ejercicio implica un esfuerzo y después de trabajar todo el día, lo menos que uno quiere hacer es ir al gym.
Levantarse temprano – Eso tendría que ir de la mano con “dormir temprano” y las mejores películas salen después de las 10 de la noche en televisión.
Comer más sano – Tan sabrosas que son las garnachas, ¡caray!
Hacer las paces con la suegra – Ni mencionarlo.
Cambiar de trabajo – Lamentablemente por la escasa oferta de trabajo y los sueldos tan bajos, esto cada vez más complicado.
Ahorrar para viajar – Siempre hay imprevistos, como un cena o pagar las chelas para seguir la fiesta, así que el cochinito nunca se llena.
Viajar más – Si no ahorras, está canijo.
Mejor, te proponemos que, en lugar de hacer propósitos que, ¡no te engañes!, no vas a cumplir, ponte las pilas y haz las cosas, pon manos a la obra y date tiempo para hacer todo lo que siempre has querido hacer.
Pero la realidad es otra, por más que cada año nos proponemos un montón de cosas, jamás las llevamos a cabo. Es más, seamos bien francos, mucho de esos deseos ni siquiera intentamos cumplirlos. Por si no los recuerdas, te ponemos los 10 deseos que nadie cumple.
Bajar de peso – Con la rosca de reyes, los tamales del día de la Candelaria, etcétera, eso es poco menos que imposible.
Dejar de fumar – Es un vicio, y los fumadores difícilmente lo dejan por iniciativa propia (sí pasa, pero es difícil).
Dejar las borracheras – Como decía Pedro Infante: “Qué bonito gorgoreya, la cerveza en la botella, pero más bonito siento, cuando yo me prendo de ella”…
Ir al gimnasio – Cualquier ejercicio implica un esfuerzo y después de trabajar todo el día, lo menos que uno quiere hacer es ir al gym.
Levantarse temprano – Eso tendría que ir de la mano con “dormir temprano” y las mejores películas salen después de las 10 de la noche en televisión.
Comer más sano – Tan sabrosas que son las garnachas, ¡caray!
Hacer las paces con la suegra – Ni mencionarlo.
Cambiar de trabajo – Lamentablemente por la escasa oferta de trabajo y los sueldos tan bajos, esto cada vez más complicado.
Ahorrar para viajar – Siempre hay imprevistos, como un cena o pagar las chelas para seguir la fiesta, así que el cochinito nunca se llena.
Viajar más – Si no ahorras, está canijo.
Mejor, te proponemos que, en lugar de hacer propósitos que, ¡no te engañes!, no vas a cumplir, ponte las pilas y haz las cosas, pon manos a la obra y date tiempo para hacer todo lo que siempre has querido hacer.