
Uno de los vagones es un bar. Con mesas más chicas que el restaurant y un piano estilo Baby Grand está pensado para generar un clima más íntimo y distendido que el restaurant. El restaurant, en cambio, está decorado con muebles de lujo y, pagando un poco más, se lo puede reservar para celebraciones familiares o de gala en cualquier fecha del año. La compañía se encarga del menú y también de los servicios de fotógrafo, músicos, caricaturistas y magos. Todos los cuartos son en suite. Las camas pueden ocultarse en la pared durante el día, o pueden oficiar de sofá. Todos los vagones cuentan con ventanales de vidrio, ofreciendo una vista privilegiada y el servicio a bordo está disponible las 24 horas con sólo tocar una campana.






