Cabe señalar, que el principio territorial domina el acuerdo de la construcción, por lo que cada país construirá su parte respectiva del puente. Cuando se complete la construcción, la parte rusa del puente se convertirá en propiedad de la región de Amur, mientras que la parte china será patrimonio de la provincia de Heilongjiang.
Se espera que la construcción del propio puente, que se iniciará en julio del año que viene, dure tres años y esté listo a finales del 2019. Facilitará en gran medida el comercio entre los dos países, ya que así la ruta comercial será aproximadamente 3.500 kilómetros más corta.
"Una vez completado el puente no solo beneficiará a la economía, sino todos los aspectos del intercambio", dijo el gobernador de la región de Amur, Alexander Kozlov.
El nuevo puente de Amur será una impresionante obra maestra de ingeniería, comparable en varios aspectos con el puente en construcción de Crimea, que, se espera, se inaugure a finales del 2018.