Utilizando una técnica que se llama fresco, en la que se hace la pintura en un mortero de cal y arena. Debido a que este tipo de trabajo se seca rápidamente, antes de realizarlo,
Michelangelo tuvo que estudiar detenidamente las imágenes que deseaba recrear. La tarea completa le llevó 4 años, desde 1508 hasta 1512, pero se convirtió en una de las obras más importantes de la historia, y hoy es uno de los mayores atractivos del Vaticano. De las cosas curiosasque envuelven a esta obra, y una de las que casi nadie sabe, es que, al principio, Michelangelo no quería pintarla. Su rechazo se debía a que se sentía más cómodo esculpiendo y, además, porque no se llevaba muy bien con el papa Julio II, quien le encomendara la tarea. En 1505, se involucró con la construcción de una tumba papal y pasó ocho meses en la ciudad de Carrara, seleccionando mármoles para esculpirla. Sin embargo, a ultimo momento, la Iglesia decidió transferirle la obra de la tumba al escultor Bramante (144-1514), y Michelangelo no tuvo otra alternativa que decorar el techo de la Capilla Sixtina.


