Es un avance en el camino de crear sistemas de comunicación óptica mucho más rápidos y seguros
Los científicos son capaces de modificar la luz para generar un extraño patrón retorcido -
Este mismo verano, un rayo de luz muy peculiar salió del Observatorio del Roque de los Muchachos, en la Palma, y 143 kilómetros después llegó al Observatorio del Teide, en Tenerife. Esto no sería noticia si no fuera porque en aquel rayo de luz las ondas seguían un extraño patrón con forma de hélice que rotaba frente a un eje central.
Desde hace ya varios años, los científicos están empeñados en retorcer la luz de forma controlada. La gran ventaja de conseguirlo es que se puede usar la luz para codificar enormes cantidades de información, dejando muy atrás a los sistemas actuales que, por ejemplo, funcionan en el interior de los cables de fibra óptica. Mientras que normalmente la información se transmite en base a la presencia o ausencia de luz, lo que se traduce en los ceros y unos del sistema binario, si se incorpora a la ecuación el momento angular orbital (OAM), una propiedad que en teoría se puede ajustar con gran precisión y con muchos valores, la cantidad de información almacenada en la luz se multiplica. Esto a su vez podría aumenta la velocidad de transmisión de datos y la seguridad del encriptado.
Este jueves, un estudio publicado en « Science » ha dado otra vuelta de tuerca al arte de retorcer los rayos de luz. Tal como publican los autores, de la Universidad de Buffalo, Estados Unidos, han sido capaces, por primera vez, de lograr este efecto de giro en un rayo de luz pero en una escala microscópica.
«Los pulsos OAM son actualmente considerados como candidatos para codificar información en sistemas cuánticos y clásicos», escriben los autores del estudio. «Se espera que permitan implementar sistemas completamente nuevos y seguros de alta velocidad para la comunicación óptica y los sistemas de teleportación cuántica ».
Las ventajas son muchas, pero las dificultades son aún un escollo considerable. Aunque ya hay sistemas para retorcer la luz, aún no hay tecnología suficiente como para hacerlo en un pequeño chip, o sea, en un dispositivo que pueda ser usado para aplicaciones prácticas.
Pero gracias al uso de láseres semiconductores, los científicos dicen haber sido capaces de crear una fuente de luz OAM («retorcida») en un artilugio compacto.
Aspecto del dispositvo empleado para desviar la luz y generar la luz helicoidal- Miao; Z. Zhang; J. Sun; W. Walasik; N.M. Litchinitser; L. Feng; S. LonghiTan compacto que mide más o menos lo mismo que unas cuantas bacterias puestas en fila. En concreto, el dispositivo consiste en un cilindro metálico de nueve micras de diámetro (mientras que una bacteria típica, como laEscherichia coli, mide dos micras de largo). Lo interesante es que es capaz de darle a la luz una proyección en un ángulo en concreto, de modo que gira por el interior del cilindro.
Gracias a esto, se ha avanzado en la cantidad de información que en teoría se podría almacenar en un rayo de luz, lo que sin duda tendrá importancia en los sistemas de comunicación óptica del futuro.
Los científicos son capaces de modificar la luz para generar un extraño patrón retorcido -Este mismo verano, un rayo de luz muy peculiar salió del Observatorio del Roque de los Muchachos, en la Palma, y 143 kilómetros después llegó al Observatorio del Teide, en Tenerife. Esto no sería noticia si no fuera porque en aquel rayo de luz las ondas seguían un extraño patrón con forma de hélice que rotaba frente a un eje central.
Desde hace ya varios años, los científicos están empeñados en retorcer la luz de forma controlada. La gran ventaja de conseguirlo es que se puede usar la luz para codificar enormes cantidades de información, dejando muy atrás a los sistemas actuales que, por ejemplo, funcionan en el interior de los cables de fibra óptica. Mientras que normalmente la información se transmite en base a la presencia o ausencia de luz, lo que se traduce en los ceros y unos del sistema binario, si se incorpora a la ecuación el momento angular orbital (OAM), una propiedad que en teoría se puede ajustar con gran precisión y con muchos valores, la cantidad de información almacenada en la luz se multiplica. Esto a su vez podría aumenta la velocidad de transmisión de datos y la seguridad del encriptado.
Este jueves, un estudio publicado en « Science » ha dado otra vuelta de tuerca al arte de retorcer los rayos de luz. Tal como publican los autores, de la Universidad de Buffalo, Estados Unidos, han sido capaces, por primera vez, de lograr este efecto de giro en un rayo de luz pero en una escala microscópica.
«Los pulsos OAM son actualmente considerados como candidatos para codificar información en sistemas cuánticos y clásicos», escriben los autores del estudio. «Se espera que permitan implementar sistemas completamente nuevos y seguros de alta velocidad para la comunicación óptica y los sistemas de teleportación cuántica ».
Las ventajas son muchas, pero las dificultades son aún un escollo considerable. Aunque ya hay sistemas para retorcer la luz, aún no hay tecnología suficiente como para hacerlo en un pequeño chip, o sea, en un dispositivo que pueda ser usado para aplicaciones prácticas.
Pero gracias al uso de láseres semiconductores, los científicos dicen haber sido capaces de crear una fuente de luz OAM («retorcida») en un artilugio compacto.
Aspecto del dispositvo empleado para desviar la luz y generar la luz helicoidal- Miao; Z. Zhang; J. Sun; W. Walasik; N.M. Litchinitser; L. Feng; S. LonghiTan compacto que mide más o menos lo mismo que unas cuantas bacterias puestas en fila. En concreto, el dispositivo consiste en un cilindro metálico de nueve micras de diámetro (mientras que una bacteria típica, como laEscherichia coli, mide dos micras de largo). Lo interesante es que es capaz de darle a la luz una proyección en un ángulo en concreto, de modo que gira por el interior del cilindro.
Gracias a esto, se ha avanzado en la cantidad de información que en teoría se podría almacenar en un rayo de luz, lo que sin duda tendrá importancia en los sistemas de comunicación óptica del futuro.