"Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera. Porque en ti ha confiado". Isaías 26:3
¡Cuánto necesitamos la paz del Señor!
Muchas veces pensamos en la paz mundial que tanto se pregona y tan poco se ve.
A veces oramos al Señor que traiga paz y cuando lo hacemos sinceramente, aunque surge la pregunta: ¿Cómo podría yo contribuir a la paz del mundo, a la paz con los seres humanos que me rodean?
Precisamente al vivir en paz, teniendo paz interior ya estamos contribuyendo a la paz mundial.
Examínese por unos momentos. Qué está pensando ahora, qué está diciendo o haciendo en este mismo momento.
En medio de sus pensamientos, actividad o responsabilidades, hágase otra pregunta: ¿cómo puedo yo en mi vida y a través de lo que hago traer paz, armonía, orden, justicia y belleza a la vida y a mi medio ambiente, sí, en este lugar donde me toca vivir y trabajar?
Amigo, éste es el momento de crecer en Dios y aprender a traer a nuestras vidas y al ambiente en el cual nos movemos, la paz que solamente Dios puede poner en el corazón del ser humano. Si tiene paz, la pueda transmitir a todos y éstos a su vez a otros, y habrá más paz en el mundo.
Diariamente podemos pedirle a Dios su ayuda para traer armonía a nuestras vidas, y dejar que a medida que van transcurriendo los minutos, los días, semanas y meses, la paz se transforme en una práctica cotidiana en nuestras vidas, y al expresar esta paz interna, también podremos tener paz externa.
Sí, nos interesa muchísimo la paz mundial; reciba la paz del Señor, exprésela en su vida y estará contribuyendo a la paz mundial.