Me encantan las crisis y me refiero a crisis de todo tipo, económicas, sociales, políticas, emocionales. Son las crisis las que traen oportunidades. Paradójicamente es necesario que las cosas empeoren para mejorar, para cambiar. Y el capitalismo requiere de crisis periódicas cada vez más larga para autogenerarse, para instaurar cambios y eso me gusta porque sé cómo aprovechar estas oportunidades, sin embargo odio el capitalismo, sirve para generar la ilusión de riqueza y fomentar el individualismo y el egoísmo y sirve para corromper las reglas de la democracia y pasar sobre los demás.
La riqueza no es más que una ilusión, porque de nada sirve la riqueza sin comida, agua y sol y cuanto más tengas y menos compartas, más ciego uno está y la ceguera puede hacer que no veas que los que menos tienen para perder, te lo puedan sacar.
Cuanto más rico uno es, más responsabilidades tienen y la sabiduría para manejar esa riqueza puede fallar porque uno carece de los conocimientos para lograrlo.
Las crisis sociales permiten conocer el punto de inflexión y generalmente están acompañadas de las crisis políticas. Se sabe que el neoliberalismo fracasó en todo el mundo, incluso en Argentina y cuando fracase el modelo de gobierno actual, habrá nuevas oportunidades que estoy decidido a aprovechar, mientras tanto me sentaré a ver como la política sigue su curso y la sociedad sigue hundiéndose en el abismo de lo vulgar y el mal gusto, mientras las clases o los diferentes grupos luchan por sobrevivir y me asegurare que el hecho de quedarme a ver sin tomar acción directa no me dañe indirectamente. Algunos lo llamaran destino, otros lo llamaran karma, da lo mismo. La sociedad siempre empeorara su nivel de estupidez y la política siempre será una lucha constante.
La crisis son periodos de incertidumbre, dolor, malestar y lucha, pero son periodos con un principio y un fin, claro está que puede ser días, meses o años, muchos años.
Y las crisis emocionales o ideológicas generan, en lo personal, nuevos puntos de vista, nuevas formas de afrontar una situación y a su vez me permiten renacer con más fuerza.
Siempre aprendo, todos los días aprendo a escuchar, a influenciar, a hablar, a callar. Aprendo de mis errores, aprendo de la historia, etc.