
- Estamos inmersos en una sociedad de consumo desenfrenado, casi enfermizo. No puede pasar un periodo más largo de dos años sin que estemos pensando en que necesitamos cambiar nuestro móvil. Cinco años y nuestro portátil ya es una antigualla. La ropa de moda, los regalos de cumpleaños, los accesorios… Todo forma parte de este negocio de lo que “verdaderamente” necesitamos comprar en cada momento. Despertando de esta falacia nos encontramos a muchas personas en la actualidad.
- No es de extrañar que una persona medianamente sensata quiera escapar de esta especie de rueda que nos obliga a lo fungible. Aunque una forma de manipulación tan bien formado como el que impera en la actualidad se ha preparado para los “antisistemas”, de modo que nos lo pone muy difícil si queremos evitar la tortura de la moda y del dinero. Es precisamente este último recurso el que más trajo de cabeza al joven Raphael Fellmer.
- No es que fuese una persona sin posibles o sin ganas de hacer nada, es simplemente que decidió que su vida no iba a girar en torno al estándar de ganar dinero para poder acumular posesiones a lo largo de su vida. Fue durante un viaje a México, tras finalizar su carrera universitaria, cuando comenzó a reflexionar sobre el concepto de renta básica universal y sobre una idea aún más rebelde. La idea de poder vivir sin ningún tipo de moneda en su bolsillo más allá de su interés por ayudar a cambio de algo de comida o un techo en el que vivir.
- Este berlinés, tal vez amparado en una versión propia del "Arbeit macht frei” (El trabajo libera) que encontrábamos en las puertas de alguno de los campos de concentración nazis, decidió que con su trabajo ganaría directamente lo que necesitara. Nunca aceptó dinero ni lo entregó y desde hace ya varios años ha conseguido vivir tan sólo con comida que iba encontrando o recibiendo por caridad o a cambio de algún trabajo que pudiese realizar él mismo.
- ¿Les parece suficientemente arriesgado? A él no le supuso un reto suficiente. Decidió que quería demostrar algo aún mayor e inició una travesía desde Cuba hasta México sin emplear ni una miserable moneda en el camino. Lo más sorprendente es que consiguió cruzar los 25.000 kilómetros que separaban ambos puntos. En el camino conoció a muchas personas y entre ellas a la española Nieves, quien ahora es su pareja y con la que tiene dos hijos en común.
- Aún era demasiado poco para una persona que quería dar ejemplo de lo que supone vivir en un mundo capitalista sin necesitar ni una sola moneda. Se autoimpuso una dieta vegana, pues decía que la industria cárnica producía demasiados excesos y aún podía reclamar más con su experiencia. Simplemente fue un paso más allá y procurar alimentarse exclusivamente de lo que daba el suelo gracias a la generosidad de la gente con la que compartía en ese momento el techo.
- Por supuesto esta persona no era ajena al hecho de que para que él pudiera vivir era preciso que otros ganaran el dinero necesario con el que pagar el alquiler, la luz y el agua que iba consumiendo. Pero esta actitud no significa que él estuviese todo el día tumbado en un sofá esperando a que los demás trabajasen por él, simplemente él pagaba sus servicios con su propio trabajo personal, ayudando en todo lo posible a la economía de la persona que lo sustentaba a él y a su familia.
- En la actualidad el trabaja un promedio de entre cuarenta y cincuenta horas semanales, que viene a ser entre lo mismo o más de lo que suele trabajar una persona normal. Sólo que él emplea su esfuerzo en causas sociales, con el fin de luchar por la desigualdad social que hay en la actualidad. Busca la forma de crear una especie de banco de alimentos con el que dar de comer a las personas más desfavorecidas, gracias al apoyo de muchas empresas locales y particulares que donan alimentos que en muchos casos acabarían en la basura.
- Su demanda se ampara en su propio conocimiento y experiencia personal, pues ha podido publicar varios libros donde relata lo que ha ido viviendo y lo que ha podido aprender. También ha impartido varias charlas a nivel mundial a nivel divulgativo para fomentar su movimiento social. Por supuesto por ello no ha solicitado ningún tipo de remuneración económica, aunque siempre ha acabado por conseguir más colaboradores para su propia causa, pues siempre hay gente dispuesta a participar en un proyecto como el que le ocupa.
- Gracias a la fama que ha alcanzado se ha propuesto crear un pequeño pueblo en el que pueda seguir fomentando su forma de abordar la vida. El proyecto, que nace bajo el nombre de Eotopía, aún está en fase de estudio, pero ha planteado la posibilidad de realizarlo en algún lugar al sur de Europa. Quieren hacer una zona con animales sin encerrar, vegano, autosostenible y con energías renovables propias y no contaminantes. Más de mil personas apostaron por su proyecto y se han apuntado como voluntarios. Puede que en breve se inicie un movimiento mayor gracias a su sueño.
