Que tal amigos a qui de paso solo para dejarles este pequeño post
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eso me ayudaría bastante
Saludos
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Ojo este post es de carácter informativo, espero no herir la sensibilidad de algunas personas por las imágenes gráficas.
“Solamente puedes aprender si tú mismo te abres a diferentes fuentes de información.”
Frank Tankerton
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La posición del perrito
Para los humanos, la posición del perrito tiene una connotación “animal” tremenda. Es la de los mamíferos cuadrúpedos y, por eso, va cargada de fantasías sexuales primitivas que pueden atraer o repulsar. En ellas, la mujer se tumba boca abajo o bien apoyada sobre las rodillas, al tiempo que el hombre la penetra por detrás. Ambos disfrutan de la penetración intensa y profunda que proporciona la postura.
Los movimientos de cadera ayudarán a exprimir al máximo el orgasmo en la mujer, que no debe olvidar apoyarse en los codos para conseguir la máxima estimulación del punto G. Si se desea optimizar el placer, la mujer puede aprovechar sus manos para estimularse. Por su parte, el hombre tocará el pecho o el clítoris de ella mientras disfruta con una de sus posturas favoritas, observando la penetración y dando rienda suelta a la fantasía de dominación.
La inexistencia de contacto visual entre la persona penetrada y la receptora supone una ventaja para la mujer que anhele alejarse de la mirada de una pareja que busca constantemente sus gestos de placer durante el coito. Sin embargo, este hecho supone para algunos practicantes una dificultad a la hora de conectar con su partenaire.
El 69
El hombre y la mujer se colocan pies contra cabeza, lo que claramente simboliza los números 6 y 9 unidos, uno de ellos boca arriba y el otro encima. El 69 es sin duda la postura que evoca más imágenes, aunque no es una posición de penetración vaginal o anal. Consiste en que cada miembro de la pareja una la boca al sexo del otro haciendo una felación y un cunilingus a la vez.
Es una postura que permite la práctica del sexo oral de modo simultáneo, al tiempo que puede ser alternado con caricias, masturbaciones y juegos anales. Ambos miembros de la pareja dan y obtienen placer al mismo tiempo. Puede realizarse de varias maneras, con un miembro de la pareja encima del otro, o bien, si se busca algo más cómodo y relajado, tumbados el uno al lado del otro. Otra forma de llevarlo a cabo, mucho más gimnástica, es abandonando el suelo o la cama y situándose contra una pared, de esta forma el hombre cargará con la mujer, sosteniéndola por las piernas. Aunque pueden intercambiase las posturas entre los miembros de la pareja, hay que tener en cuenta que si el hombre se sitúa encima es más complicado que la mujer consiga estimular su pene erecto.
El 69 es una postura muy excitante, utilizada en el juego previo a la penetración que sin embargo puede conducir, por sí misma, al orgasmo de una forma placentera si las dos personas se implican en el juego y no se olvidan del otro, dejándose llevar por su propio placer.
La posición del barco de vela
¿Listos para la travesía del placer? En la posición del barco de vela, la mujer cede a su compañero el control de la situación. Él se convierte en capitán de una aventura compartida, controlando el timón y levando o echando el ancla a su gusto.
La mujer recostada sobre su espalda, al borde de la cama, eleva las piernas y las coloca con los tobillos cruzados. De esta manera, espera el inicio del juego de su amante, que se arrodilla frente a ella, sujetándola fuerte por los tobillos. Cuando el capitán está listo se aferra a su timón e inicia la travesía. El vaivén del viaje no es otro que balancear el cuerpo de su compañera con gestos suaves de izquierda a derecha, durante la penetración. Si la pareja tiene diferencias importantes en la altura resulta práctico colocar un cojín sobre la espalda de ella. Así aumentamos la comodidad y facilitamos el buen inicio de la actividad sexual.
La buena sincronización en el movimiento de balance será el elemento clave de las sensaciones experimentadas. Las más habituales son: la relajación de la mujer fruto del vaivén y la satisfacción del sentimiento de dominación en el hombre.
La lengua de gato
La lengua ofrece al ser humano su primera experiencia erótica: mamar del pecho. Este primer contacto, la convierte en un instrumento erótico, destinado a satisfacer los deseos sexuales a través del sexo oral. Al igual que el 69, es una postura de sexo oral, independiente de las de penetración vaginal o anal. La lengua de gato expone los genitales femeninos a la boca de él y los deja a merced de sus habilidades.
La mujer eleva las piernas en el borde de la cama, mientras su pareja le espera arrodillado, listo para iniciar el cunnilingus. La parte más privada de ella se entrega a la experiencia de ser lamida, por su amante. Él la degusta con ternura e inicia el recorrido despacio besando delicadamente la parte interna de los muslos, acariciando los labios con la boca. Cada serie de estímulos orales durará unos diez segundos, destinando cinco para lamer cada zona y cinco para abarcar toda la vulva.
Una vez que la excitación aumente, se abren los labios con los dedos y se estimula el clítoris. La lengua, protagonista absoluta, siempre se mantendrá lubricada para un contacto agradable en esta zona tan sensible. Los besos húmedos recorren los labios menores y el monte de Venus. Combinando las lamidas con la succión se alcanza un placer intenso que hará desear otros juegos sexuales.
El hombre de pie
Los grabados que representan posiciones sexuales suelen enseñar variaciones donde la pareja está tumbada, de rodillas, a cuatro patas, sentados, a horcajadas… pero raramente les muestran de pie. De todas formas, el cine, los grabados hindúes y sus estatuas se refieren mucho a esta posición.
Para disfrutarla tenemos que partir del conocimiento de que es una postura muy placentera y salvaje, pero mucho más incómoda que aquellas en que estamos sentados o tumbados (misionero, flor de loto…) La clave es encontrar el punto intermedio para que los genitales se encuentren, lo que lleva al hombre a cargar con sus brazos todo el peso de ella. Si esta opción provoca cansancio en el hombre la postura se revelará problemática y poco placentera.
El contexto en el que se practica, tantas veces filmado en el cine, es el de un encuentro espontáneo, salvaje y apresurado, que deja a un lado las miradas o gestos cariñosos. Es un empujón de deseo, sólo apto para atrevidos y parejas sin complejos en la práctica de un sexo puro, centrado en la postura y la penetración.
El soñador apasionado
Mientras él duerme como un niño bueno, su amada le contempla. Su cara refleja la fragilidad del sueño profundo, mientras que bajo la sábana algo parece más que despierto. Su pene endurecido se marca como testigo de su virilidad. ¡Es ahora de hacerlo soñar!
El despertar se hace gradualmente, nunca de forma violenta. El hombre sentirá los dedos y besos de su pareja recorriendo todo su cuerpo. Ella pone el pene en su boca, lo gira dulcemente y lo aprieta con sus labios, introduciéndolo y sacándolo de su boca. También aprovecha para frotarse sobre el cuerpo del durmiente, que comienza poco a poco a despertarse.
Después del juego sexual, la vagina está lubricada y lista para acoger la penetración. Él se despierta, desubicado y excitado, en frente de una amante que busca culminar su placer. Si la postura del soñador apasionado ha sido un éxito ambos tendrán un despertar perfecto.
Sodomía o penetración anal
La sodomía, protagonista de tantos tabúes, se practica en parejas heterosexuales y homosexuales. Es una de las prácticas que más fantasías despierta en el hombre, independientemente de su orientación sexual. Se trata de un juego que brinda sensaciones sexuales intensas, poniendo a prueba la confianza en la pareja. Una de las mejores posturas para sexo anal es con el hombre detrás o en postura de cuchara.
La lubricación es imprescindible para una sodomía satisfactoria. Como el ano no lubrica por sí mismo, se necesita una buena dosis de lubricante. Un consejo para primerizos es tumbarse de lado y pedir a la pareja que se ponga enfrente, lo que le permite ver las reacciones. Después, podrán introducirse uno o dos dedos que permitan acostumbrarse a la sensación.
El sexo anal se inicia con penetraciones de la cabeza del pene, permitiendo que la mujer se relaje. Después, él meterá y sacará el pene suavemente e ira aumentado el ritmo y la profundidad la sodomía al gusto de ambos.
Una nota importante: después del sexo anal no debe practicarse sexo vaginal con el mismo preservativo o sin lavar el pene, ya que las bacterias existentes en el ano pueden ocasionar infecciones
El árbol prohibido
¿Alguna vez has soñado con comer el fruto del árbol prohibido? Si uno de los dos puede hacer el pino, ofrecerá a su pareja una posición sexual inédita para probar el fruto secreto. El árbol prohibido es una forma inusual y algo acrobática de probar el sexo oral. Si es el hombre el que hace el pino contra la pared, la mujer se sitúa enfrente a buena altura, ayudándole a mantener el equilibrio. Nada impide que se inviertan los roles en el árbol prohibido. Dependiendo de quién se sitúe boca abajo llevaremos a cabo una felación o un cunnilingus, cuyos secretos explicamos en otras diapositivas.
El árbol prohibido es una postura sexual en la que se requiera mucha fuera y equilibrio, ingredientes sin los que la práctica puede convertirse en un desafortunado accidente.
El misionero
La posición del misionero es la más frecuente en nuestra civilización. Por eso, tiene la reputación de ser una postura sexual banal y rutinaria. Sin embargo, para muchas parejas sigue siendo una posición cómoda y dadora de sensaciones fuertes. Un preludio para la excitación o, al contrario, la última posición para abandonarse al gozo.
El origen del misionero se remonta a la colonización de América por religiosos españoles. Existen dos versiones. En la primera, los religiosos españoles recomendaban la postura del misionero a los indígenas para que dejaran de hacer el amor “como animales”. En la segunda, era la utilizada por los propios misioneros para fecundar, con la meta de cristianizar, el mayor número posible de mujeres indígenas. Sin embargo, científicamente no se ha probado la relación entre la práctica del misionero y un aumento de las fecundaciones.
En la versión clásica, la mujer se sitúa boca arriba con las piernas algo abiertas y el hombre se coloca encima de ella. El contacto visual establecido otorga la sensación de intimidad característica del misionero. Disfrutamos mientas nos miramos y descubrimos cara a cara. La comodidad que facilita deja abierta la posibilidad de tocar al compañero en las nalgas y a las mujeres en el clítoris, garantizando así un intenso orgasmo.
Es una de las posturas sexuales que más variantes tiene. La mujer puede mover las piernas para darle un toque más picante al clásico y permitir una penetración más profunda. Para los más atléticos la mujer se recuesta sobre la cama y posa uno de sus tobillos en el hombro de su pareja, doblando ligeramente la otra pierna. Él se vuelca sobre ella medio arrodillado.
Las viñas enlazadas
En la posición de las viñas enlazadas, la penetración se efectúa sobre el costado, cara a cara, y permite unas variaciones interesantes. La pareja puede enlazar sus cuerpos apretando el pecho del uno contra el otro o, bien, separarse, acariciarse los senos y besarse en la cara y el cuello.
Al quedar las piernas estiradas la penetración será menor que en aquellas posturas en que quedan flexionadas. Si se busca aumentar el placer ella puede apretar los muslos, experimentando así nuevas sensaciones en los labios y el clítoris. Se disfrutan momentos de sexo tranquilo, rescostado e intimista.
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