Winston Churchill no fue el primero en usar sus dedos formando una V para indicar "Victoria", es indudablemente la figura histórica más asociada con este gesto. En julio de 1941, cuando Inglaterra todavía luchaba sola contra el avance de Hitler en Europa, Churchill usó ese signo en un discurso ante sus compatriotas para darles ánimo y decirles "venceremos".
Churchill, primero comenzó haciendo el signo de la V con loss nudillos hacia afuera, tal vez porque continuamente sostenía así su cigarro. Su personal tuvo que informarle que ese gesto, con la palma hacia adentro, era ofensivo y propio de la clase trabajadora que lo usaba para expresar desprecio. Una persona de alcurnia como él debía hacerlo al revés, con la palma hacia afuera.
Luego se popularizó la señal, hecha de ese modo, durante todo el resto de la Segunda Guerra Mundial para decir que los Aliados vencerían.
En los años 60, y especialmente durante la Guerra de Vietnam, el movimiento Hippie, el Flower Power y los contrarios a la guerra lo adoptaron como símbolo de paz. Entre ellos destacaba el beatle John Lennon.
En la actualidad, hacer este signo nos puede traer problemas. Con las nuevas tecnologías, mostrar las yemas de los dedos hacia fuera formando la V publicándola en Facebook, Instagram, Twitter o cualquier red social como Taringa!, cualquiera puede ampliarla extraer de ella nuestras huellas digitales. Eso es lo que desde el Instituto Nacional de Informática de Japón (NII) han descubierto. En Japón y en los países asiáticos son muy aficionados ha hacerse fotos con este gesto.
Este problema surge ahora cuando ja tecnología de reconocimiento de huellas digitales se ha utiliza para verificar la identidad de un usuario, por ejemplo, en un smartphone, tableta u ordenador portátil y hasta en cajeros automáticos o accesos a edificios o zonas de acceso restringido.
Las cámaras de nuestros teléfonos son cada vez mejores y tienen mayor calidad y resolución y cada vez subimos más nuestra vida a la red creando un peligro nuevo, nuestra información personal queda a disposición de cualquiera que quiera cogerla. Los investigadores japoneses del NII pudieron replicar las huellas dactilares usando fotos tomadas por una cámara digital a tres metros de la persona.
Esta no es la primera vez que no encontramos con este problema, en 2014 un grupo de hackers consiguió crear un molde de la huella dactilar de la ministra de defensa de Alemania.
Si hace 75 no le hubieran dicho a Churchill que cambiara la posición de su mano, hoy no estaríamos ante este problema porque las yemas de nuestros dedos quedarían mirando hacia nosotros.

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