InicioInfoChe Guevara, mascota del subdesarrollo

Che Guevara, mascota del subdesarrollo

Info12/19/2015

El Che, el asesino favorito de la izquierda

Casi todas las figuras que la Izquierda mundial ha venerado se ha demostrado que eran grandes asesinos: Lenin, Stalin, Mao, Ho Chi Min... Sólo la leyenda de uno de ellos sobresale en el mar de sangre: el Che.

Che Guevara

En Bolivia , el movimiento social-indigenista ha homenajeado al Che con motivo del vigésimo noveno aniversario de su ejecución. Es asombroso, y aterrador, que Evo Morales, Álvaro García Linera y los demás gobernantes del país aplaudan a un argentino que fue a Bolivia mandado por un dictador cubano para matar bolivianos.

Lamentablemente, la izquierda suele creer que las muertes que causa son admisibles para alcanzar sus objetivos: la redención del proletariado, la justicia universal, la lucha contra el imperialismo, la supresión de la pobreza... En una espléndida biografía sobre este asesino con gabinete de comunicación que fue el Che, conté al menos veinticinco militares bolivianos muertos por él y sus compañeros terroristas durante su invasión. ¿Por qué Morales no acudió al acto montado por los veteranos de la lucha contra la guerrilla? ¿Es que estos muertos no tienen derecho a la memoria y sí su matador?

Para más inri, la hija del Che ha viajado a Bolivia para pedir justicia para su padre.

"Mi padre fue asesinado (sic) aquí. Cuando un hombre cae en combate, luchando por una idea, eso uno lo acepta (...), lo que no es aceptable es que se asesine a un hombre y eso ocurrió aquí."

O sea, su papi, un niño pijo argentino de gatillo fácil (¡le encantaba matar a desertores de sus guerrillas, a adversarios militares y a homosexuales!), invade un país extranjero para matar a sus habitantes, y cuando éstos le pagan con su medicina, estamos ante un asesinato.

Cabe recordar que Ernesto Guevara fracasó en su plan de levantar en Bolivia un foco guerrillero porque ni el Partido Comunista boliviano ni los campesinos ni Castro le apoyaron. En un año su guerrilla fue incapaz de reclutar a un solo campesino.

Un pensamiento escogido del Che:

"El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal."

Y de este matarife ha escrito ese carcamal que es José Saramago lo siguiente, que recogí alucinado en mi Diccionario para entender a Rodríguez el progre:

"Fue visto como un Cristo que hubiese descendido de la cruz para descrucificar a la humanidad, como un ser dotado de poderes absolutos que fuera capaz de extraer agua de una piedra con que se mataría toda la sed, y de transformar esa misma agua en el vino con que se bebería el esplendor de la vida. Y todo esto era cierto porque el retrato de Che Guevara fue, a los ojos de millones de personas, el retrato de la dignidad suprema del ser humano."

Y hoy Izquierda Unida metió en el Congreso de los Diputados a los abuelitos de las Brigadas Internacionales, la unidad que encuadró el genocida de Stalin, más criminal que Hitler. Y Santiago Carrillo, en El Faro del islam, reivindica a Juan Negrín. Al golpe de Estado de octubre del 34, en el que murieron 1.400 personas, lo denomina "movimiento de octubre" y afirma que, de haber triunfado la rebelión, Negrín habría sido ministro.

Esta fascinación por los asesinos que conmueve a la Izquierda sólo me la explico por la violencia de su ideología para crear el Hombre Nuevo, la versión izquierdista del Superhombre nazi.

Suelen olvidar que a veces se encuentran con alguien más fuerte y listo que ellos, como le ocurrió al Che.

consumismo

EL CHE GUEVARA , un mito construido a partir de un estrepitoso fracaso

El 9 de octubre pasado se cumplieron 37 años del fusilamiento del Che Guevara , terrorista internacional, responsable del baño de sangre que asoló a Latinoamérica en las décadas del setenta y el ochenta.

“Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a sus casas, a sus lugares de diversión; hacerla total. Hay que impedirle que tenga un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego…atacarlo donde quiera que se encuentre; hacerle sentir una fiera acosada por cada lugar que transite”.

Estas palabras, tremendas por el contenido que encierran, no fueron proferidas por ningún líder del Hezbollah, del Hamas o de la Jijad Islámica ni por ningún fanático militante de Al Qaeda o la ETA. Fueron escritas y enviadas a la “Tricontinental”1 en el mes de mayo de 1967 por Ernesto “Che” Guevara, desde el corazón de la selva boliviana. Las mismas reflejan claramente el sentir y las intenciones de quien fuera, junto a Fidel Castro, el número uno de la Revolución Cubana. “Llevar la guerra…a sus casas, a sus lugares de diversión; hacerla total”, es decir, matar en cualquier sitio de manera fría e indiscriminada.

De haber pronunciado Hitler o Bin Laden la misma arenga, lloverían sobre ellos el más genuino rechazo y la justa condena de todo el orbe internacional, pero por el simple hecho de haber sido pronunciadas por Guevara, se las justifica y considera como “justa reivindicación” de la lucha de clases.

Quien llegó a afirmar e incluso poner en práctica el plan de crear “…dos, tres varios Vietams” 2 no dudaba en incentivar a sus seguidores a asesinar inocentes, fueran ellos hombres, mujeres o niños, en cualquier lugar y a cualquier hora. La historia de los pueblos de América a partir de la década del sesenta, habla por sí sola al respecto. Porque queda claro que quien exhorta a llevar la guerra a los hogares, a los sitios de esparcimiento o a los lugares de educación, está hablando de crímenes contra la humanidad; contra la población desprevenida e inocente.

Y así lo hizo: el Che Guevara , profeta del odio y engendro del mal fue inspirador y responsable de la guerra subversiva que bandas terroristas desencadenaron en la Argentina en la década del setenta abriendo una herida que muchos se empeñan en mantener abierta.

Sangrienta represión en Cuba : 4000 muertos

El Che Guevara era un hombre culto e instruido, perteneciente a la más rancia estirpe rioplatense. Por eso el crimen de sus palabras es mayor aún.

Había nacido en Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina, el 14 de junio de 1928, en el seno de una familia patricia entre cuyos ascendientes figuran virreyes, conquistadores, guerreros de la Independencia, gobernantes y fundadores. Incluso, por algunas de sus ramas, se remontaba a lo más conspicuo de la nobleza hispana, como las casas de los Ladrón de Guevara y los Calderón de la Barca.

El Che Guevara fue transformado en un mito internacional cuando, después de unirse a las fuerzas que Fidel Castro preparaba en México para iniciar la revolución en Cuba (1956), asumió el mando de la principal columna revolucionaria y descendió de las sierras para capturar Santa Clara (1 de enero de 1958), después de intensos combates. Desde ese importante punto de la geografía cubana, el ejército del Che avanzó sobre La Habana, ciudad en la que entró triunfante al día siguiente junto a Fidel Castro, Ramón Castro, Camilo Cienfuegos y otros líderes del movimiento. Personalmente dirigió el proceso contra los representantes del régimen depuesto, condenando a muerte a cerca de 4000 personas.



A partir de entonces, Guevara se transformó en un individuo temible, dueño de un poder ilimitado, tan poderoso como el mismo Castro. Nucleó en su persona los cargos más elevados de la nación: presidente del Banco Central, ministro de Industria, comandante de las milicias populares (fuerzas armadas de la isla) y embajador e ideólogo de la Revolución triunfante. Desde ese lugar organizó y dirigió todos los movimientos subversivos que habrían de ensangrentar al continente, adiestrando en las tácticas de la guerrilla y de la muerte que él mismo ideó y expuso claramente en su libro “La guerra de guerrillas”, a combatientes de todos los rincones de la Tierra.

Venezuela, Colombia, Perú y Centroamérica sufrirían en carne propia ese accionar violento que tuvo su origen en la Cuba comunista.

Cuando la Crisis de los Misiles en 1962, el mundo estuvo a escasos minutos del holocausto nuclear, holocausto que el Che intentó desencadenar proponiendo a Castro apoderarse de los misiles rusos para lanzarlos sobre puntos neurálgicos de los EE.UU.
Fracaso de la guerrilla atizada en las selvas de Salta

El Che Guevara no dudó en lanzar una invasión sobre su tierra de nacimiento. En octubre de 1963, una columna guevarista proveniente del sudeste boliviano, penetró en territorio salteño por las comarcas de Tartagal e inició operaciones al mando de su comandante, el ex periodista argentino Jorge Masetti, fundador de la agencia de noticias cubana “Prensa Latina” y el capitán cubano “Hermes” Peña, miembro de la guardia personal del Che.

En momentos en que esta expedición invadía el territorio de Salta, no había “tiranos” ni “opresores” sometiendo al país: gobernaba la Argentina el Dr. Arturo Humberto Illia como presidente constitucional. Esta prueba de la verdadera política expansionista de la revolución comunista molesta a los personeros de la izquierda que intentan, sin conseguirlo, mil excusas para justificarla.

El periodista francés Pierre Kalfon es claro en su libro “Che. Ernesto Guevara, una leyenda de nuestro siglo” al decir “No cabe duda que fue el Che quien incitó a Masetti a optar por la lucha armada en Argentina, porque siempre acarició el proyecto de ver allí una revolución análoga a la que tan bien hizo Fidel Castro en Cuba ” y cuando más adelante agrega: “Masetti, zambullido en su sueño de combate…dirige al nuevo presidente electo ( Illia ) una carta abierta de tono inflamado en la que le exige que dimita. Firma ‘Comandante Segundo’, no tanto para referirse al comandante ‘primero’, Ernesto Guevara, autor intelectual de la operación…sino por identificación simbólica con un personaje de gaucho… Don Segundo Sombra”3.

guevara

La patética guerrilla, suerte de preludio a la que el Che en persona comandaría en 1967, deambuló errante por el nordeste salteño sin encontrar apoyo, víveres y mucho menos, a quien combatir. Su comandante Masetti, totalmente frustrado, se la tomó con sus propios cuadros ordenando fusilamientos sin ninguna razón de ser (uno de ellos el de un joven de 20 años que quiso desertar y otro, el de un adolescente de 19, por manifestar cansancio y debilidad). Recién en 1964 dos guerrilleros se toparon con una patrulla de gendarmería que recorría el sector. En la refriega que tuvo lugar, el cubano Hermes abatió a un soldado y los gendarmes, reaccionando con rapidez, los abatieron. Para entonces, tres de los cuadros de Masetti habían muerto de inanición, otros tantos se rindieron a la gendarmería, el cubano Alberto Castellano, chofer del Che en La Habana, logró evadirse haciéndose pasar por peruano y Masetti, completamente demente, se internó en las selvas de Yuto y desapareció para siempre devorado por las alimañas.
En el Congo, combate sin éxito

El Che, encabezando un centenar de guerrilleros cubanos, partió hacia el Congo a poco de llegar de Praga, después de dar la vuelta al mundo como embajador de la revolución (1965). Su plan era derrocar al líder local Mobutu, apoyando a las fuerzas rebeldes del general Kabila. Permanecería en el lugar cerca de nueve meses, operando en la región selvática oriental próxima al lago Tanganika (por donde había ingresado), combatiendo sin éxito a las tropas gubernamentales e incluso a mercenarios belgas y sudafricanos. Abandonó el África en el más completo fracaso, regresando a Cuba decidido a organizar su incursión boliviana.
Sin apoyo alguno, termina sus días en Bolivia

Lo que sigue es bien conocido. A fines de 1966 el Che llegó al teatro de operaciones, internándose en territorio de Camiri, Vallegrande y Ñancahuazu, al frente de una veintena de cubanos y cuarenta efectivos bolivianos. No encontró ningún apoyo, ni del Partido Comunista local ni de los obreros ni del campesinado, al que pensaba cautivar con su propuesta guerrillera. Obtendría algunos triunfos iniciales sobre las poco entrenadas fuerzas de Bolivia hasta que la VIII División de Ejército al mando del coronel Joaquín Zenteno Anaya y el cuerpo de comandos “Rangers”, al mando del capitán Gary Prado, se lanzaron tras sus pasos y lo emboscaron.

adolescentes

La primera en sucumbir fue la columna de “Joaquín” en la que marchaba la única mujer, la guerrillera argentina Tamara Haydée Bunke Bider, una comunista fanática, dispuesta a todo, nacida en Buenos Aires el 19 de noviembre de 1937. El pelotón de Ejército, al mando del capitán Mario Vargas, emboscó a la fuerza invasora en Vado del Yeso, cuando cruzaba lentamente el Río Grande, cerca de su intercesión con el Masicuri, aniquilándola completamente (31 de agosto de 1967).

Fue un golpe tremendo para la guerrilla. Allí el Che debió haber abandonado territorio boliviano pero enceguecido por su torpeza y herido en el amor propio, se empeñó en el suicidio, conduciendo a la muerte a sus seguidores. El 8 de octubre su columna penetró en el desfiladero de Yuro donde los “Rangers” del capitán Prado dieron cuenta de ella en un combate feroz. Los pocos sobrevivientes, entre ellos el mismo Che, herido en una pierna, fueron conducidos a aldea de La Higuera para ser fusilados en el interior de su pequeña escuela el día 9.

Habían llegado para invadir una nación soberana y no habiendo encontrado apoyo ni de su población ni de sus dirigentes de izquierda (que se lo negaron), perecieron en su ley.

Enemigo de la Fe

El Che Guevara fue mensajero de la destrucción y enemigo de la Fe católica porque al intentar propagar por el mundo el flagelo del comunismo ateo, en abierta contradicción con las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia, pretendió instaurar un régimen intrínsecamente perverso en naciones nacidas bajo el influjo sagrado de la Civilización Cristiana.

Como expresa la “Oración a Nuestra Señora de Fátima”, escrita por el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira, el régimen comunista niega todos los mandamientos de la Ley de Dios: incita a los hombres a la blasfemia y crea obstáculos para entorpecer la normal y pacífica celebración del culto, en detrimento de los tres primeros Mandamientos (“Amar a Dios por sobre todas las cosas”; “No tomar su santo nombre en vano” y “Guardar los domingos y fiestas de precepto”); socava el “Honrar padre y madre”, al intentar destruir los vínculos filiales entre padres e hijos, entregando su educación al Estado; combate el “No pecar contra la castidad” y el “No desear la mujer del prójimo” al negar el valor de la virginidad y promover el amor libre; ignora la sagrada enseñanza de “No robar” y “No codiciar los bienes ajenos”, al desconocer la propiedad privada y su importante función social; hace caso omiso del “No matar”, al emplear la guerra y la conquista como medio de su expansión ideológica, al tiempo en que promueve crímenes y revoluciones en todo el mundo, y se mofa del “No levantar falsos testimonios”, dado que dos de sus principales herramientas han sido siempre la mentira y el engaño, utilizados sistemáticamente como armas de propaganda.

Por eso es necesario alzar nuestras oraciones para rogar a la Madre de Dios “Haz, ¡Señora!, que, cerrando resueltamente las puertas de la infiltración comunista, nuestra Patria y todos los pueblos del Occidente cristiano puedan contribuir para que se acerque el día de la gloriosa victoria que predijiste en Fátima con estas palabras tan llenas de esperanza y dulzura: Por fin Mi Inmaculado Corazón Triunfará”.

Che Guevara, mascota del subdesarrollo
Che Guevara , moda para adolescentes y revolucionarios de Facebook

Para Michael Reyes, usar una camiseta con la imagen del Che Guevara significaba sólo una declaración de moda más. No sabía que lo podía meter en una pelea a puñetazos.

Para Roberto Dume, exhibir la imagen de la controversial figura revolucionaria es una muestra de solidaridad con el sueño de Guevara de unificar a toda Latinoamérica.

Para Victor Gonzales, llevar la imagen de “una persona cool” en su camiseta le parecía correcto, aunque admite que sabía muy poco sobre Guevara.

Sin embargo, para Lisa Fernández, el barbudo y emboinado, Ernesto “Ché” Guevara, no es nada más que el vivo retrato de un asesino.

Obviamente “El Ché”, un argentino que luchó junto a Fidel Castro en la revolución cubana para derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista, significa cosas muy distintas para diferentes personas.

En teoría, mientras algunos apoyan lo que “El Che” quiso conseguir para el pueblo cubano, otras personas, que sufrieron dolor y angustias por culpa de él, son incapaces de juzgarlo bajo la misma luz.

Es por eso que la moda de plasmar su imagen en toda clase de ropa y accesorios resulta tan ofensiva para los cubano-americanos mayores. Ellos recuerdan a los centenares de víctimas ejecutadas por sus pelotones de fusilamiento, cuando el Ché y Castro tomaron el control de Cuba en 1959. Aún así, son muchos los jóvenes estadounidenses a quienes simplemente no les interesa la cara que esté impresa en sus camisetas. Lo que les importa es que se vea bien, que esté a la moda.

Información sobre la vida, ideales, dificultades, logros e incluso sobre la controversial muerte de Ernesto “Che” Guevara en 1967 – se encuentran con facilidad en internet, en películas y en libros.

La nueva pelicula “Che”, dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por Benicio del Toro se estrenara el 9 de enero en los teatros de Nueva York. Aunque no ha sido introducida del todo a la audiencia norteamericana, su existencia ya ha causado gran conmocion, y ha levantado grandes expectativas

Che Guevara

A través de la comercialización de su imagen, el Ché se ha convertido en un símbolo internacional de la contracultura. Más de cuarenta años después de su muerte–combatiendo en una guerra de guerrillas en Bolivia – el “Culto del Che” es más fuerte que nunca. Sólo basta entrar a la tienda más pequeña de ropa o incluso a las de ropa de segunda mano en el Bronx para encontrar gorras, camisas, broches, suéteres, sacos y pañuelos con su imagen.

Cada vez con mayor frecuencia vemos a jóvenes latinos vestirse con imágenes del Ché. La mayoría declara que sólo es una moda. Algunos usan su imagen sin saber quién era ni lo que representaba. Ni tienen idea de que algunas personas encuentran aquella imagen bastante ofensiva.

Reyes era uno de ellos. Su camiseta del Ché sólo era una prenda que él vestía para estar a la moda.

Cuando Reyes se puso su camiseta en un reciente viaje a Miami–la capital de los cubanoamericanos que odian al Ché–él y su amigo fueron enfrentados por un grupo de jóvenes universitarios cubanos que se sintieron ofendidos por las preferencias de Reyes en cuestiones de moda.

“Me dijeron que en aquellos lugares no querían al Che, porque fue un tirano. Me preguntaron si yo conocía la verdadera historia del Ché”, recuerda Reyes. “Yo no sabia que vestir una camiseta me resultaría en un moretón en el ojo”.

Reyes y su amigo se dieron cuenta de que eran demasiados contra ellos dos. Así que Reyes respondió de la manera más calmada y honestamente posible, diciendo “Ché tenia ciertos ideales buenos pero sí mató a personas en las que no podía confiar o aquellas que no lo siguieron”.

En Miami esa era la respuesta equivocada.

La discusión se tornó violenta y pronto se transformó en una brutal pelea. “Todo por la política”, recuerda Reyes. Los jóvenes cubanos le hicieron trizas su camiseta y ahora no puede ponérsela. Y aunque el moretón en el ojo ya desapareció, él conserva la camiseta destrozada como recuerdo de aquella pelea.

Para Gonzales, que aprendió mas sobre Guevara después de que ya vestía en su pecho la imagen del líder revolucionario, su camiseta ahora es un símbolo de la liberación humana. Para él, Guevara fue “el primer liberador”.



“Me gusta mi camiseta porque representa todo aquello en lo que yo creo”, dice Gonzalez. “Yo estoy de acuerdo con Ché en que se puede matar a un hombre pero no se puede matar al ideal. Su imagen ya no representa la de un hombre sino la de un ideal”.

Gonzales dice que si se encuentra con una persona que se siente ofendida por la imagen del Ché, “Le diría a esa persona que esto se trata de opiniones y que no hay manera de batallar con opiniones. Yo soy bastante tolerante”, añade él. “Yo pienso que cualquier persona tiene el derecho de pensar lo que quiere y descubrir las cosas a su debido tiempo”.

Aún así Gonzales, dejó de ponerse la camiseta con la imagen del Ché. No porque tuviera miedo de que le sucediera lo mismo que a Reyes sino porque “Me he dado cuenta de que los niños pobres de Suramérica, por los cuales él peleó, son probablemente los que producen esas camisetas que yo he visto”.

che

Gonzales dice que aunque el “Culto de Che” esta dando a conocer más a su héroe plasmando su imagen en toda clase de ropa y accesorios, “también es la peor cara del capitalismo”.

“Pienso que por una parte la moda es positiva porque lo están dando a conocer”, dice Gonzales. “Pero por otra parte están vendiéndolo y eso no es lo que el Ché deseaba. En general, creo que esta nueva tendencia, esta nueva moda es estúpida”.

Recomendaciones:









guevara
adolescentesChe Guevara, mascota del subdesarrollo





Che Guevara
Datos archivados del Taringa! original
95puntos
539visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
4visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

E
EmanuelB15🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts156
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.