La española Ángeles Durán, de la ciudad gallega de Vigo, acudió a un abogado local para que cumpliera su deseo más íntimo: ser dueña del sol.
El profesional, luego de consultar con el Colegio Profesional de Abogados, accedió a la extraña petición en un documento (“acta de manifestaciones”) en el que puede leerse:
El documento legal determina que “la adquisición de la propiedad referida constituye una aprehensión electromagnética y radiactiva al no existir ni conocerse en cinco mil millones de años propietario alguno hasta la fecha y, por ende, Ángeles Durán es declarada “dueña por usucapión”, habiendo hecho propiedad del Sol de buena fe”.
La mujer pretende cobrar por el uso de la energía solar y distribuir los ingresos en partes iguales para que los Presupuestos Generales del Estado de España garanticen el pago de las pensiones mínimas, investigación de salud, disminución del hambre y para sus gastos íntimos.
El profesional, luego de consultar con el Colegio Profesional de Abogados, accedió a la extraña petición en un documento (“acta de manifestaciones”) en el que puede leerse:
El documento legal determina que “la adquisición de la propiedad referida constituye una aprehensión electromagnética y radiactiva al no existir ni conocerse en cinco mil millones de años propietario alguno hasta la fecha y, por ende, Ángeles Durán es declarada “dueña por usucapión”, habiendo hecho propiedad del Sol de buena fe”.
La mujer pretende cobrar por el uso de la energía solar y distribuir los ingresos en partes iguales para que los Presupuestos Generales del Estado de España garanticen el pago de las pensiones mínimas, investigación de salud, disminución del hambre y para sus gastos íntimos.