La placa base, uno de los componentes esenciales que todo ordenador guarda en su interior. Sea cual sea su naturaleza, todos utilizan una: más grande o pequeña, o con diferentes capacidades para admitir estos u otros elementos cuyo conjunto forma el computador en su totalidad.
¿Qué placa base elegir a la hora de comprar un nuevo equipo? Es la pregunta que seguro muchos se harán, y a la que hoy pretendemos servir de ayuda con este nuevo especial. Hablaremos tanto de lo que debes tener en cuenta a la hora de elegir una placa base, como de las mejores placas base que hoy en día podemos comprar para montar un nuevo PC.
¿Qué es la placa base?
La placa base, o motherboard (placa madre), es un circuito impreso en el que se conectan las diferentes partes de un ordenador y sirve de intermediario entre éstas.
Lo que debes tener en cuenta
Decenas de modelos ocupan las tiendas de todo el mundo, y curiosamente son todos distintos los unos a los otros. Dada la complejidad en las características de una placa base, os vamos a ofrecer unas cuantas sugerencias para tener en cuenta y escoger el modelo que mejor se adapte a vuestras expectativas.
El tamaño sí importa
¿Hay algún campo en el que el tamaño no importe? Con el surgir de los SFF o HTPC para jugar, las placas base están disponibles en una amplia variedad de formatos para adaptarse a estos PC's en formato reducido.
En Wikipedia hay una amplia comparativa donde encontramos todas las características de estos formatos, aunque es cierto que la mayoría de placas domésticas son de formato ATX, de 30.5x24.4 milímetros, pero cada vez son más comunes las "pequeñas" —y cuadradas— Micro ATX, de 24.4x24.4 centímetros.
- ATX 305 × 244 mm
- Micro-ATX 244 × 244 mm
- Mini-ITX 170 × 170 mm
Lo primero que deberás hacer es definir el tamaño de tu nuevo ordenadores. ¿Quieres una torre, o será una gran torre? ¿O tal vez un SFF? Con estas preguntas podrás hacer una primera criba, y continuar.
BIOS
Todas las placas base incluyen un pequeño software (firmware) en su memoria flash llamado BIOS. Este software controla la configuración básica de los componentes del PC así como de la propia placa base y se puede acceder al menú de configuración del mismo oprimiendo la tecla correspondiente en el arranque del PC (varía con el fabricante y con el modelo). Desde este menú podremos cambiar frecuencias, voltajes y opciones en general, aunque se recomienda saber lo que se está haciendo antes de tocar nada.
La mayoría de placas base actuales llevan BIOS UEFI, que para lo que nos interesa es la interfaz gráfica que nos facilita todo. Muchas también vienen con Dual BIOS, por si falla una, cargar la otra
Piensa en el futuro
Un ordenador de sobremesa suele ser una máquina que utilizamos durante largos períodos de tiempo, y precisamente estos equipos también suelen ser actualizados periódicamente. Pequeñas mejoras que siempre vienen bien, y con las que podremos adaptar nuestro ordenador a nuevos tiempos.
Hablamos de renovar la tarjeta gráfica o de añadir más memoria RAM o dispositivos de almacenamiento. Cuando compras una placa base debes mirar hacia el futuro, y estimar tu ritmo de actualización o qué crees que necesitarás dentro de unos cuantos años.
Esto está íntimamente ligado con tu punto de partida: si vas a empezar con 4 GB de memoria RAM, es posible que tarde o temprano compres otros 4 GB, o quizá más. Tu placa base debe tener el espacio suficiente para esta ampliación; lo mismo puede ocurrir con el almacenamiento —relacionado con el número de puertos SATA o M.2 disponibles— o la tarjeta gráfica —tanto por el estándar del PCIe como por el número de estos puertos disponibles, en el caso en el que estés pensando en montar configuraciones multigráfica.
Los ordenadores de sobremesa son altamente configurables y ampliables, y precisamente todas estas ampliaciones irán conectadas a la placa base que, por cierto, suele ser el último elemento en ser reemplazado. Si te quedas corto al principio, mal asunto.
Tarjeta de sonido/red/vídeo integradas
Todas las placas base que se fabrican actualmente contienen una tarjeta de sonido integrada al menos 5.1. Estas tarjetas de sonido ya son suficientemente buenas como para olvidarnos, a no ser que necesitemos un sonido ultra-brillante, en ese caso existen tarjetas de sonido PCI dedicadas. Conforme subimos de gama van mejorando el sonido, y hay ciertos modelos que tienen tarjetas de sonido integradas realmente buenas.
Con la tarjeta de red pasa lo mismo, actualmente todas las placas base integran una suficientemente buena, y solo merece la pena comprar una PCI si necesitamos internet inalámbrico, aunque también hay placas concretas que lo integran y suele salir más barato.
En cuanto a las tarjetas gráficas, son ya pocas las placas base que integran una, y si lo hacen es para ordenadores de gama muy baja.
Otro tema diferente (y no hay que confundirlos) es si la motherboard soporta gráficos integrados, pero del procesador. En este caso depende del chipset de la placa, pero salvo casos muy concretos todos los chipsets lo permiten.
¿Estándares? ¡Los estándares!
Decíamos antes que las placas base están plagadas de características que pueden ser realmente complicadas de entender para un novato en la materia. Dado que la placa es el componente en el que se interconectan todas las "piezas" del ordenador, es necesario que existan una serie de estándares que hacen posible esta comunicación.
Por ejemplo, en almacenamiento tenemos los SATA, M.2 o los conocidos USB (1.1, 2.0, 3.0 o 3.1), junto con toda la variedad de RAID disponibles; en el apartado gráfico dedicado, de PCI Express 2.0 o 3.0 (X16, X8, X4...); o muchas cosas más. Basta con ir a la pestaña de especificaciones de una placa base para sorprenderse con lo complejas que pueden llegar a ser.
La clave es saber qué estándares vas a aprovechar, y cuáles no. Generalmente las placas más versátiles en cuanto a la compatibilidad con componentes son también las más caras, con lo que viene bien adaptarse lo más posible. Y, de nuevo, como decíamos en el anterior punto, mirar de cara al futuro para estimar lo que podemos necesitar.
¿Y el chipset?
No nos podíamos ir de aquí sin hablar del chipset, el "corazón" de la placa base. Los fabricantes de micros (principalmente Intel y AMD) aderezan las características de sus procesadores con unas cuantas opciones para los chipsets, con los que buscan adecuarse a los diferentes requisitos de los compradores... tanto técnicos como económicos.
El chipset debe estar adaptado a lo que vayas a necesitar, o mejor dicho, a utilizar en tu equipo. Dependiendo que procesador vamos a adquirir ( o ya hemos adquirido) va a determinar que motherboard utilizar, ya que cada "modelo" de procesador utiliza un chipset diferente.
El más potente, el Z170, es una maravilla para los 'high-end users' para procesadores Intel de sexta generacion (en este ejemplo) pero sobra por todos los costados al resto de compradores que, reconozcámoslo, son mayoría en el mercado. Es fácil encontrar páginas especializadas que comparan todos los chipsets y discuten sobre tanto sobre las posibilidades de cada uno como lo que debe cumplir el comprador objetivo de cada uno de ellos.
Detalles finales
- Si no quieres comprar una placa ya anticuada, asegúrate que tiene USB 3.0.
- Thunderbolt es otro conector que ofrece velocidades de transmisión superiores al USB 3.0, aunque hay pocos dispositivos que lo implementan todavía, está pisando fuerte para estandarizarse. Aquí vemos un cable Thunderbolt.
- M.2 es una interfaz que están empezando a implementar las placas base. Elimina los cuellos de botella que provoca SATA III al dar una velocidad de transferencia de 10Gbps en lugar de 6Gbps. Esto hace que los SSD M.2 funcionen mucho más rápido que los SATA.
- Si nuestra intención es hacer CrossFire/SLI hay que asegurarse que la placa base lo soporta.
- Otra cosa a tener en cuenta al poner varias gráficas es el funcionamiento de los puertos PCIe. Lo ideal al colocar 2 gráficas, por ejemplo, es que funcionen a 16x/16x, pero esto solo la hacen las de gama muy alta. Lo que hay que evitar es que funcionen a 16x/4x o inferior, mucho mejor a 8x8x.
- Las fases y la calidad del VRM es algo a tener en cuenta, sobre todo en las de gama alta. Aquí os mostramos una placa Gigabyte con 24 fases.
- Mira a ver si las salidas de audio de la placa son adecuadas para tu equipo de audio.
- Asegúrate que la placa te proporciona conectores SATA suficientes para tus discos.