Decenas de socorristas luchan contra reloj para mantener con vida a las supervivientes a la espera de que suba la marea, mientras vigilan la situación de las que han sido reflotadas.

Unas 300 ballenas piloto han muerto este viernes en Nueva Zelanda después de que más de 400 quedaran varadas en la remota bahía Golden, en el noroeste de la isla Sur.

Se trata de uno de los mayores incidentes de este tipo que se recuerdan en el país. En la imagen, algunos de los animales muertos en la playa de Farewell Spit.

Andrew Lamason, director regional del Departamento de Conservación, admitió que el panorama era sombrío, porque la mayoría de las más de 100 ballenas que habían sido reflotadas con la marea alta habían regresado y vuelto a encallar.

En febrero de 2015 se organizó un operativo para intentar salvar a 200 ballenas piloto que quedaron atrapadas en la misma zona de Farewell Spit, pero no impidió que la mayoría pereciera en el lugar.

El mayor 'suicidio colectivo' de ballenas en una playa data de 1918, cuando 1.000 cetáceos encallaron en las remotas islas Chatham; el segundo incidente en número ocurrió en 1985 en Auckland, con 450 ballenas varadas.

Se desconocen las razones por las que estas ballenas han quedado varadas, aunque la bahía de Golden, que tiene aguas poco profundas, es conocida por este tipo de incidentes.

La ballena piloto, también llamada calderón común, es un ejemplar de frente abombada y cuerpo robusto que puede alcanzar entre seis y siete metros de longitud.

Voluntarios tratan de mantener húmedo un ejemplar de calderón.

Ejemplares de ballenas piloto muertas en la bahía Golden de Nueva Zelanda.
