En sus declaraciones, Antonio reconoce haberla amenazado y violado desde que era bebé.
"La mente es una basura", dice Antonio Cisneros, un argentino que abusó sexualmente de su hija, Romina Balaguer, durante 18 años.
Hoy, a sus 35 años, ella se niega a usar el apellido de quienes le dieron la vida y acude a un centro de apoyo para tranquilizar el daño psicológico que le causaron.
Romina logró que su padre confesara frente a una cámara la tortura emocional y física que le propinó. En sus declaraciones, Antonio reconoce haberla amenazado y violado desde que era bebé.
Las confesiones transcurren mientras el responsable come tranquilamente en un restaurante de la localidad de Olavarría, Argentina.
Según la chica, su propia madre contribuyó al abuso al quedarse callada y su hermanastro la golpeaba y se masturbaba en su presencia.