En la noche del 10 al 11 de junio, estuve observando desde Puerto Argentino el espectáculo fantasmagórico que ofrecía la ofensiva británica.
En medio de un estruendo ensordecedor, los montes aledaños eran cruzados por una miríada de proyectiles trazantes e intermitentemente iluminados por bengalas.
Se me estremecía el alma de imaginar que allí, en esos momentos, estaban matando y muriendo muchos bravos soldados argentinos.
Allí, en medio del fragor, la sección de Baruzzo ya se había replegado hacia el Monte Harriet, sobre el cual los ingleses estaban realizando una acción envolvente.
Varios grupos de soldados del 12 y del Regimiento 4 quedaron aislados. El teniente primero Jorge Echeverría, un oficial de Inteligencia de esta última unidad, los agrupa y encabeza la resistencia, Baruzzo se suma a ellos y ve a al oficial parapetado detrás de una roca, disparando su FAL.
Baruzzo despoja a uno de los caídos británicos de su visor nocturno. “Ahora la diferencia en recursos ya no será tan despareja”, piensa.
Con el visor va ubicando las cabezas de los ingleses que asoman detrás de las rocas, y tanto Baruzzo, como su jefe afinan la puntería.
Los soldados ingleses, por su parte, los rocían de plomo e insultos.
Las trazantes pegan a centímetros del cuerpo del oficial, hasta que finalmente éste es herido en la pierna y cae en un claro, ya fuera de la protección de la roca.
Cuando Baruzzo se le quiere acercar, un inglés surge de la oscuridad y le tira al cabo.
Y erra el primer disparo, aunque la bala pega muy cerca, pero antes de que pueda efectuar el segundo, Echeverría, disparando desde el suelo, lo abate.
Otro inglés le tira a Echeverría, pero Baruzzo lo mata de un certero disparo. Cerca de ellos, el conscripto Gorosito pelea como un león.
Los adversarios están a apenas siete u ocho metros uno del otro y sólo pueden verse las siluetas en los breves momentos en que alguna bengala ilumina la zona.
Echeverría está sangrando profusamente: tiene tres balazos en la pierna.
El joven cabo – de apenas 22 años – con el cordón de la chaquetilla del oficial, le hace un torniquete en el muslo.
La pierna de Echeverría parece teñida de negro y también luce negra la nieve a su alrededor. El teniente primero dice empero que no siente nada, solo frío. Baruzzo trata de moverlo.
Echeverría se levanta y empiezan a caminar juntos por un desfiladero, mientras a su alrededor siguen impactando las trazantes.
De repente, de atrás de un peñasco, entre la neblina y las bengalas, surge la silueta de un inglés, quien dispara, y le da de lleno a Echeverría. Baruzzo contesta el fuego y el atacante se desploma muerto.
Esta vez Echeverría había sido herido en el hombro y el brazo: una sola bala le causo dos orificios de entrada y dos de salida.
El teniente primero cae boca abajo y Baruzzo ve que le está brotando sangre por el cuello. “Se me está desangrando!”, se desespera el cabo.
Súbitamente, Baruzzo se vio rodeado por una sección de Royal Marines del Batallón 42.
Sin amilanarse, desenvainó su cuchillo de combate, pero uno de los ingleses con el caño de su fusil le pegó un ligero golpe en la mano, como señalándole que ya todo había terminado. Baruzzo, cubierto de pies a cabeza con la sangre de Echeverría, dejó caer el arma.
De repente, luego de bajar su arma, el inglés se me aproxima y…me abrazó.
Ese abrazo sentí como si fuese el de mi padre, y recibiendo el abrazo de este inglés, me heché a llorar en sus brazos, apretado contra él, me heche a llorar, de impotencia que tenía.
“- OK Argentino”, lo escucho decir, como insinuando: ”- Dejate de joder que esto ya terminó”.
El inglés agarró mi cuchillo que estaba lleno de sangre y lo limpió en su pantalón. Se dió vuelta, miró al resto de sus soldados, levantó el cuchillo, lo mostró y les habló en inglés cosas que yo no entendí.
Todos bajaron sus fusiles y se acercaron a mí despacio, y todos y cada uno vinieron y me palmearon el hombro.
Al amanecer, al ver que no tenía heridas graves, sus captores le ordenaron que, con otros argentinos, se dedicara a recoger heridos y muertos. “Yo personalmente junté 5 ó 6 cadáveres enemigos”, me cuenta Baruzzo. “Pero en internet los ingleses dicen que en ese combate sólo tuvieron una baja!”
Echeverría fue helitransportado por los británicos al buque hospital “Uganda”, sobrevivió, recibió del Ejército Argentino la medalla al Valor en Combate y hoy vive con su mujer y dos hijas en Tucumán (la menor tenía dos añitos en el 82).
Baruzzo también tiene dos hijas, a las que bautizó Malvina Soledad y Mariana Noemí, y vive en su Corrientes natal.
De yapa les dejo un trailer de la pelicula Soldado Argentino solo conocido por Dios
“Soldado argentino, solo conocido por Dios” cuenta la historia de dos amigos, oriundos de Córdoba, que van a la guerra. Ambos tienen distintas ideologías y corren con distinta suerte. También recupera la leyenda del soldado Pedro, quien combatió heroicamente en la noche previa a la rendición y fue el último en ser enterrado en el Cementerio de Darwin, sin ser identificado.
El film cuenta con la actuación de Hugo Arana, Florencia Torrente, Mariano Bertolini, Sergio Surraco, Fabio Di Tomaso y Ezequiel Tronconi. En su línea argumental tiene tres momentos: antes, durante y después de la guerra, con la reinserción de los soldados y la infamia que padecieron. En esta última parte es donde aparece la debutante Florencia Torrente (hija de Araceli González), quien conquista el corazón de Juan Soria, uno de los protagonistas, que también es la línea narrativa del film.
La película comenzó gestarse en 2013 y espera estrenarse a principios de 2016 con la coproducción de Fabio Junco y Julio Midú y el apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).
Ahora el trabajo continuará en Córdoba, donde se realizarán las últimas escenas, luego de haber filmado en la base naval Puerto Belgrano, en Punta Alta y en la misma ciudad de Córdoba.
“La intención es que la gente se encuentre con otra mirada de la guerra de Malvinas, enfocada en los combatientes, el factor humano, que es lo único que se puede rescatar en una tragedia como es la guerra. Pero sobre todas las cosas es un homenaje al combatiente, al que cayó en Malvinas y al que volvió”, destacó Fernández Engler, sobre el mensaje que se pretende llevar con el film.
Estrena el 6 de abril.-