
¿Por qué el papa no puede llevar barba?
El papa Inocencio XII (1615- 1700) será recordado en la historia de la iglesia católica por haber sido el último en llevar barba. Durante mucho tiempo, esta seña de identidad fue considerada inmoral, ya que se creía que era la representación de los pecados cometidos. Por esta razón, en 1119, el Concilio de Tolosa amenazó con excomulgar a todos los clérigos que dejaran crecer su vello facial.
A pesar de que Jesucristo ha sido representado siempre con una espesa barba, en la actualidad no es posible que el Sumo Pontífice sorprenda con un look diferente.
¿dónde hace más calor, en cielo o en el infierno?
Por increíble que parezca, en 1972 un físico decidió utilizar la ciencia para responder a esta pregunta. En un artículo publicado de forma anónima en la revista especializada Applied Optics el investigador exponía el resultado explicando que los cálculos se habían basado en dos pasajes de la Biblia. Para calcular la temperatura del Cielo, el autor acudió a Isaías 30,26, donde dice: "Y será entonces la luz de la Luna como la luz del Sol, y la luz del Sol siete veces mayor, como la luz de siete días?". El autor deduce que el Cielo recibe de la Luna tanta radiación como la Tierra recibe del Sol y, además, 7 por 7 veces más (49). Eso arrojaría una temperatura de 525ºC.
En cuanto al infierno, en Apocalipsis 21:8 podemos leer: "... para los idólatras y todos los mentirosos, su herencia será el lago que arde con fuego y azufre". Si un lago de azufre está fundido su temperatura debe ser igual o menor que el punto de ebullición, que es 444,6 ºC. Tenemos entonces que, la temperatura del Cielo es 525 ºC y la temperatura del Infierno inferior a 445 ºC . Por lo tanto, concluía el artículo, el Cielo estaría más caliente que el Infierno.
Sin embargo hay otras interpretaciones más recientes que defienden lo contrario, argumentando que el paisaje de Isaías se referiría a un único factor de 7, y que en ese caso la temperatura del Cielo sería 231,5 ºC (más "fresca".
¿Existe el antipapa?
Aunque pueda parecer extraño, los antipapas han existido durante gran parte de la historia del catolicismo. Pese a que los últimos antipapas reconocidos por la Iglesia Católica datan del siglo XV, en la actualidad existen más de una docena de antipapas no oficiales, algunos tienen incluso su propia página web.
Pero, ¿qué es un antipapa? Hay tres causas principales que han originado la aparición de antipapas a lo largo de la historia: discordancia en la doctrina, que el pontífice fuera deportado o encarcelado, o que se produjera una doble elección papal. El antipapa aparece por alguno de estos motivos con la intención de usurpar las funciones y los poderes que corresponderían al Papa elegido legítimamente por la Iglesia Católica Apostólica Romana. El controvertido título de antipapa no implica necesariamente profesar una doctrina contraria a la fe católica, sólo la intención de usurpar al Papa su puesto.
La historia de los antipapas, al menos los así reconocidos por la Iglesia, comienza con San Hipólito de Roma, cuyo "antipapado" duró del año 217 al 235, cuando murió como mártir ya reconciliado con la Iglesia.
Hay historias realmente ilustrativas de las luchas por conseguir el poder en el seno de la Iglesia Católica. Entre los años 896 y 904, ante las diferencias entre los partidarios del Papa León V y el antipapa Cristóbal, un tercer reclamante, Sergio III, acabó siendo proclamado papa tras hacer estrangular a los primeros. Mucho más notable fue el llamado Gran Cisma de Occidente. Tras la designación de Urbano VI en 1378, los vicios de su cohorte, su cuestionado comportamiento y su supuesta ordotoxia, los cardenales se volvieron a reunir y eligieron al antipapa Clemente VII. Este cisma se prolongó durante medio siglo y no se resolvió hasta el Concilio de Constanza, donde se depuso a todos los pretendientes y se eligió a Martín V.
Los antipapas en la actualidad
Por sorprendente que parezca, la historia de los antipapas llega hasta la actualidad. En pleno siglo XX, las diferencias doctrinales con el Concilio Vaticano II han originado una tendencia doctrinal llamada sedevacantismo, opuesta a algunas de las conclusiones a las que se llegaron en dicho concilio. Los sedevacantistas niegan la legitimidad de todos los papados desde Juan XXIII, convocante del Concilio Vaticano II y que murió sin que éste concluyera. Califican de heréticas las posturas actuales de la Iglesia Católica imperante, con lo que consideran que la sede papal está vacante.
Por otro lado, actualmente, la lista de antipapas pertenecientes a distintas iglesias escindidas o sectas se extiende por diversos países de distintos continentes. En España, la Iglesia Católica Palmariana, con sede en Sevilla, reconoce como papa a Manuel Alonso Corral, que comparte nombre pontificio con Pedro II de Canadá, Pedro II de Francia, o Pedro II de Dakota del Norte entre otros. Ahitler I de Kenia, Clemente XV de la Iglesia Renovada de Cristo o Adrián VII, antipapa residente en California, son algunos de los últimos antipapas no reconocidos por la iglesia. En Internet se pueden visitar las páginas webs de antipapas como la de Miguel I o la de William Kamm (Pedro II).
¿Hitler creía en dios?
Aunque era oficialmente católico, Adolf Hitler no volvió a pisar una iglesia desde que dejó la casa de sus padres. Sin embargo, pagaba el impuesto eclesiástico y mencionaba a Dios en sus discursos, probablemente como parte de una maniobra política para captar a la mayoría católica alemana.
Según sus más allegados, el Führer tenía una opinión muy negativa sobre el cristianismo, pero tampoco se sentía inclinado hacia el ateísmo. En la Alemania de aquella época, la ausencia de creencias religiosas estaba muy mal vista, ya que se asociaba con la ideología comunista. Quizá la mejor forma de describir a este dictador es como un místico. Creía en algo, pero ¿en qué? Eso todavía no está claro.
Los gorros del papa.
¿Qué es la fumata blanca?
Este modismo se utiliza para referirse a un nombramiento o elección de cargo que, tras largas deliberaciones, era esperado desde hacia tiempo. Procede de la expresión italiana fumata bianca -humareda blanca-, que es el modo con que tradicionalmente se anuncia en el Vaticano la elección de un nuevo Papa.
Desde Gregorio X, los cardenales diáconos se reúnen en cónclave dentro de la Capilla Sixtina para elegir al nuevo Pontífice en total aislamiento. En los días que dura la selección y después de cada escrutinio, se quema heno húmedo en una estufa situada en el lado izquierdo de la capilla. Si el humo que sale por una chimenea visible desde la plaza de San Pedro es negro y espeso, significa que no ha habido consenso; y si es blanco y ligero, la multitud sabe que algún candidato ha obtenido los votos requeridos -dos tercios más uno- y que ha aceptado tomar las riendas de la Iglesia. En la actualidad, el color del humo se consigue con aditivos químicos.
Y para los que llegaron hasta acá
¿Kate Upton?
Rezad niños para que os nade en la pelo esta monja
Cuidado os largais sin comentar...

