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Kera:el caso ovni más extraño en la historia de la humanidad

Info2/16/2017



Desgraciadamente, existe poca información sobre este caso, que perfectamente podía servir como inspiración para una película taquillera. Todo comenzó con una serie de extraños eventos que se dieron el 25 de agosto de 1972, en el área de Kera de la ciudad de Kochi, que es la capital de la prefectura de Kochi, en la isla de Shikoku en Japón. En esa tarde en cuestión, un estudiante de 13 años de edad llamado Michio Seo estaba volviendo a casa de la escuela cuando, supuestamente, y según los informes presentados, capturó un objeto metálico que encontró en un campo de arroz.




De repente, el niño asombrado observó cómo el extraño aparato comenzó a “levitar” en una especie de vaivén, por encima del arrozal. El objeto volador parecía un sombrero de color mate, plateado y con fondo plano así como con borde estrecho. La cúpula curvada encima del borde era relativamente empinada y uniforme en el ápice. El chico, más tarde, comparó los movimiento del objeto a la de un murciélago, similar a realizar curvas cerradas. Pero lo que pasó después no dejó a nadie indiferente…



Seo, que sentía un poco de impotencia al no saber que hacer con el objeto, que se encontraba levitando en la zona, se fue rápidamente de la escena. Cuando volvió a Kera, se reunió con sus cuatro mejores amigos para hablarles de su increíble encuentro. Sus amigos, que no le creyeron del todo, se quedaron intrigados y no tardaron en reunir a un grupo para salir y encontrar al supuesto objeto volante. Sobre las 7 de la tarde, los niños llegaron al campo de arroz e hicieron vigilancia un buen rato hasta que, para sorpresa de todos, el objeto regresó.



Los adolescentes se quedaron un rato mirando al objeto, que empezó a emitir una luz brillante cuando el sol empezó a ponerse. Uno de los jóvenes, presionado por sus compañeros, comenzó a acercarse al objeto. El objeto, entretanto, comenzó a brillar con una tonalidad azulada, así que los jóvenes se asustaron y decidieron volver a sus hogares. A raíz del encuentro, volvieron reiteradas veces al campo de arroz, y el 4 de septiembre, la paciencia dio sus frutos. A las 21.30 de la noche, el objetó volvió al lugar, volando a casi 1 metro por encima del terreno. El objeto comenzó a brillar fuertemente, lo que hizo que los niños salieran despavoridos hacia sus hogares.



Una vez en casa, los muchachos decidieron agarrar una cámara y pasar todo el día en el campo de arroz para poder capturar adecuadamente al objeto volador. El objeto no regresó en toda la noche, sin embargo, al día siguiente, la historia cambió. El 6 de septiembre, cuando regresaron al campo de arroz, vieron cómo el objeto estaba tirado en el suelo, justo en el centro del campo. Los adolescentes, armados con la cámara, decidieron tomar una foto del objeto antes de acercarse a ella. Pero, al recibir el flash de la cámara, el objeto reaccionó y se elevó de nuevo, emitiendo una luz aún más fuerte que las anteriores, pero poco después, volvió a caer al suelo en picado.



Entonces, Hiroshi Mori, de 14 años de edad, se movió cuidadosamente hacia el platillo volador pequeño. El muchacho decidió agarrarlo con sus manos y levantarlo para tomarle una foto. Mientras lo hacía, afirmó sentir como una especie de “motor” en movimiento en su interior. Entonces, una foto de Miro fue tomada mientras sostenía al ovni. Miro lo envolvió en una bolsa de plástico y lo colocó en su mochila. Una vez en casa, los chicos lo miraron con cuidado y lo midieron, diciendo que tenía unos 20 cm de ancho y unos 10 cm de altura. El ovni, una vez quieto, se dijo que podía pesar alrededor de un kilo.



Después de una primera inspección, los chicos lo envolvieron en plástico y se lo llevaron al hogar de Yasuo Fujimoto. Su padre, Mutsuo, era el director del Centro para la Educación Científica en la ciudad de Kochi. Aunque al principio no le dio importancia al objeto, posteriormente lo lamentaría. Sus palabras fueron tal que así: “Las frecuentes noches de los chicos comenzaron a preocupar, le dije a mi hijo si era verdad lo que decía. Era cierto. Era algo así como un cenicero, de hierro fundido pero demasiado ligero para ser de metal. Tenía una tapa posterior que no se podía abrir y en su interior había piezas similares a las de una radio. No le di mucha importancia, pero ahora me arrepiento de no haberlo estudiado de cerca”.



Después de la comprobación del padre, lo volvieron a meter en plástico, pero para sorpresa de todos, al día siguiente, vieron que el objeto no se encontraba en la mochila. Aunque no sería la última que el objeto sería visto, o recuperado. A lo largo de las dos semanas siguientes, los chicos afirmaron haber visto al objeto al menos seis veces más. El mismo Fujimoto lo vio en tres ocasiones, de hecho, el grupo se las arregló para capturarlo una segunda vez, aunque el objeto siempre terminaba en paradero desconocido. Los chicos intentaron pensar qué podía determinar la desaparición del objeto, y llegaron a la conclusión de que la clave podía estar en los días de lluvia.



Al parecer, el objeto nunca aparecía en días de lluvia, tal como si “temiera” al agua. Fue entonces cuando se trazó un plan para capturar al dispositivo extraño. El 19 de septiembre, el grupo volvió al campo de arroz a probar suerte, esta vez con una gran cubeta de agua y algunos trapos viejos. La suerte hizo que se toparan con el objeto tumbado en el suelo, inmóvil. Lo cubrieron con los trapos y vertieron el agua sobre él. Intentaron llenar todas las “aberturas” del extraño objeto con agua para intentar debilitarlo. Pero tan pronto como el agua entró en el dispositivo, este comenzó a emitir un ruido desagradable, similar al zumbido de una cigarra. El interior del objeto también comenzó a brillar.




Debido a la reacción del objeto, los chicos se sintieron intimidados por una posible reacción del mismo, por lo que decidieron arrojarle piedras. El objeto permaneció tirado en el suelo, así que los chicos volvieron a capturarlo. Cuando llegaron a casa y lo comprobaron, vieron que en su interior había pequeños mecanismos y cables, así como dibujos extraños. Los chicos trataron de abrir la inserción de un cable en uno de los agujeros que vieron para intentar manipularlo. Colgaron al dispositivo boca abajo por un alambre, y la gravedad hizo que se separaran la secciones superior e inferior del objeto. En su interior, afirmaron ver un material viscosos no identificado. ¿Podrían haber sido los restos derretidos de un supuesto piloto debido al contacto con el agua?



La banda llegó a la conclusión de que el dispositivo podría ser probablemente algún tipo de mecanismo de vigilancia “por control remoto” de origen tecnológico. Lo quisieron enseñar a sus amigos de clase, por lo que lo envolvieron en trapos creyendo que podía evitar que el objeto filtrara alguna “radiación maligna”. Pero, una vez más, se quedaron consternados al ver que al día siguiente, no había nada debajo de los trapos. Después de buscarlo, tuvieron que pensar que de nuevo se había ido por sus propios medios. Un día, mientras jugaban a la pelota, Kojima se encontró al objeto inmóvil en el suelo de nuevo, así que lo agarró y volvieron corriendo a casa.




Decidieron pintarlo de otro color para comprobar que efectivamente, si volvía a escapar, se trataba del mismo. Los chicos metieron al objeto en una bolsa llena de agua, además de atarle una cuerda al nudo de la bolsa para asegurarse de que no pudiera escapar. Aunque salieron de paseo con las bicis y se ataron la cuerda a la muñeca para evitar que el objeto se escapara, el chico que tenía el turno de llevar el objeto atado a la muñeca, afirmó sentir una fuerza tirándole de la muñeca, por lo que los chicos se detuvieron para comprobarlo. Cuando abrieron la bolsa y quitaron la cuerda, vieron que el objeto no estaba. Desgraciadamente, esta sería la última vez que los chicos verían al objeto.





Surgieron muchas teorías acerca del hallazgo del supuesto objeto volante, pero la verdad es que nunca se ha sabido nada exacto acerca del mismo. Si analizamos la historia, esta “máquina” se resistió a todos los intentos realizados por los adolescentes para retenerlo. Y aunque ninguna de lo mencionado anteriormente es la prueba de que las acciones del objeto eran un ejemplo de vida inteligente, cabe mencionar que la idea es bastante intrigante. Tal vez estamos tratando aquí con un dispositivo de vigilancia no terrestre, una especie de dron tecnológico. Se ha dicho también que alguna entidad con tecnología desconocida lo envió desde otro mundo o tiempo o dimensión o incluso desde las profundidades del océano para hacer algo concreto… ¿Pero qué? De momento, son sólo teorías.






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