Para
calcular la sensación térmica (la temperatura que realmente sentimos en determinada situación) son tenidos en cuenta dos factores: velocidad del viento y humedad relativa del aire. Se calcula que la sensación térmica disminuye aproximadamente 1°c cada vez que el viento alcanza una velocidad de 7km/h.
O sea, cuanto mayor es la velocidad del viento, mayor es la cantidad de calor que se retira de la superficie de la piel y, por tanto, mayor es la sensación de
frío. Por ejemplo, una temperatura ambiente de 10°c y vientos de 7km/h generan una sensación térmica de 9°c. La humedad relativa del aire es considerada en días lluviosos, por ejemplo, cuando solemos sentir aún más frío del indicado por la temperatura ambiente.
Cuando la humedad es elevada, el valor de la sensación térmica excede al de la temperatura del aire. En este caso la sensación térmica cuantifica la dificultad que el organismo encuentra para disipar el calor producido por el metabolismo interno y la incomodidad asociada con una humedad excesiva. Si la humedad es baja, la sensación térmica es menor que la temperatura del aire. En este caso el parámetro mide el aumento de la sensación de bienestar, producido por un mayor enfriamiento de la piel debido a la mayor evaporación de la transpiración favorecida por la baja humedad del aire.
Cuando la temperatura es menor que 32ºC (temperatura de la piel), el viento disminuye la sensación térmica. En cambio si la temperatura supera los 32ºC la aumenta.
Cuando la temperatura es menor que 32ºC (temperatura de la piel), el viento disminuye la sensación térmica. En cambio si la temperatura supera los 32ºC la aumenta.
Para leerla, con el valor de temperatura y el de humedad obtenga la sensación térmica por efecto de la misma. Luego calcule cuánto ha de sumarle o restarle a ese valor, de acuerdo a la velocidad del viento en la tabla de la derecha.