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Porfiriato: El afrancesamiento Mexicano.

Info10/30/2016


A inicios de siglo, la gran tarea era unificar México: un país que por las guerras y las inestabilidades que había enfrentado desde su independencia lo llevó a estar fragmentado. De aquí surge la figura de Porfirio Díaz, quien después del caos de nuestro país se erige como presidente.

Porfirio Díaz –salvo por una breve interrupción por parte de Manuel González– tomó las riendas de la república desde 1876 hasta 1911, época en la que México floreció bajo el positivismo y el capitalismo manejado por Manuel Dublán y José Yves Limantour.

Esta época fue muy buena para México, ya que por primera vez la deuda externa había sido saldada completamente y existía un avance en materia de tecnología, entre otras cosas. En las bellas artes, hubo un impulso que llevó a realizar exposiciones mexicanas alrededor del mundo.



Sin embargo, el campo era un lugar terrible para trabajar. Los indígenas seguían sufriendo de explotación y maltrato, y el sistema que se utilizaba para sostener a todo un país era sumamente cruel con los que integraban su base. Ejemplo de ello son las tiendas de raya.

En este afán de modernidad, la ideología que se respetaba era la de mirar hacia afuera, es decir, admirar otros países y tratar de llevar a México al mismo status que ellos. Para Porfirio Díaz, Francia era el país al que México debía aspirar gracias a que en ese momento era la capital cultural del mundo.

Las tiendas departamentales

El primer paso del afrancesamiento en México fue la llegada de las tiendas departamentales, las cuales buscaban parecerse a las grandes boutiques francesas. En especial, muchas de ellas traían modistas de París que confeccionaban ropa a la usanza francesa.

En ese tiempo, la mentalidad de la sociedad era la modernidad, el poder ir para adelante, por lo que la admiración que tenían por otros países se reflejaba en preferir productos extranjeros a los mexicanos. En la Ciudad de México existían lugares que eran exclusivos para productos traídos desde Francia; para el cliente más exigente. Entre los productos preferidos por los mexicanos se encontraban ropa, telas, accesorios, cosméticos y objetos suntuarios y de arte.



Entre la gran demanda que ejercía este país en los consumidores mexicanos, también se encuentran los farmacéuticos y los productos de belleza, los cuales tenían un poder hipnótico en el comprador. Las casas cosméticas francesas han tenido éxito en nuestro país desde ese entonces e incluso en la farmacéutica existe el ejemplo de la Farmacia París ubicada en el Centro Histórico.

La ropa, las modistas y los objetos de lujo franceses eran bastante preciados por la sociedad y las tiendas de curiosidades que las vendían el negocio más redituable en aquel momento.

Modales

Francia, como el epicentro de la revolución cultural mexicana, tenía el savoir faire para el correcto desempeño social y educativo que la alta sociedad mexicana requería. Para los mexicanos, la lengua francesa expresaba elegancia y refinamiento. Además se aprendía como idioma oficial en los principales colegios de la ciudad de México.



La influencia francesa se reflejó en casi todos los aspectos de México, especialmente en la ciudad, la cual sería transformada no sólo a nivel de vestimenta y modales, sino arquitectónicamente y económicamente.



México se encontraba en su mayor esplendor artístico y cultural desde hacía décadas, la ciudad comenzaba a cambiar y por las colonias más lujosas de la ciudad se podía observar cada vez más edificaciones bajo el estilo europeo que dejarían huella en colonias como La Roma, La Condesa y la Colonia Centro con sus alrededores.

Estamos en el Porfiriato, una época que marcó a la Ciudad de México de manera permanente tanto cultural como físicamente, también fue una época de contrastes en la que el lujo chocaba con la miseria del campo.

En este segundo y último artículo sobre la influencia de Francia durante el Porfiriato, trataremos el aspecto más notable de esta influencia sobre nuestra ciudad, la arquitectura porfiriana, junto con uno de los tesoros culturales que México adquirió de este país, su gastronomía.



Como se mencionaba en el artículo anterior, durante el Porfiriato la mentalidad que se impulsó era aquella que de cierta manera veía como modelo a seguir a otros países, pero en especial Francia ocupó el lugar como referente aspiracional para los mexicanos de la época.

La influencia de este país sobre México se vio reflejada de maneras diversas, desde la moda, la belleza y hasta los productos farmacéuticos. Por lo tanto no es de extrañarse que nuestra manera de construir y de comer también se viera modificada por esta cultura.

Gastronomía

La gastronomía fue uno de los aspectos donde mejor se manifestaba aquella influencia francesa, los restaurantes se preciaban de contar con chefs o con maitres d’hotel traídos expresamente de París. Tal era el caso del Café Restaurante Chapultepec, que se anunciaba como “El rendez vous de México“. En cualquier restaurante de la calle de Plateros o del Coliseo Viejo se podían degustar platillos de origen francés como por ejemplo: un filete de venado guarnecido con puré de castañas o un tournedo en el restaurante Sylvain Daumont rociado con los mejores vinos de Borgoña o Burdeos. Y ni qué decir de las pastelerías y confiterías donde probar los deliciosos petit-fours y gateaux de todo tipo.




Arquitectura y Espacio Público

En vísperas de las celebraciones del Centenario de la Independencia en el año de 1910 se respiraba en la ciudad un aire de prosperidad afrancesada. Los programas oficiales de expansión y mejoramiento urbano pugnaban para que los nuevos fraccionamientos recordaran a la Ciudad Luz (como comúnmente se conoce a París). Las bombillas eléctricas sustituían a las farolas de nafta y trementina, veloces automóviles y tranvías se dejaban ver a lo largo de la ciudad.



Es en este tiempo que en la zona Centro de la ciudad, en La Alameda Central se inicia la construcción del Hemiciclo a Juárez entre otras edificaciones que mezclaban el estilo clásico con el naciente Art Noveau.

Dentro de las edificaciones más emblemáticas construidas en la época se encuentran el Palacio de Bellas Artes, que hasta nuestros días es una de las construcciones más bellas y representativas de la Ciudad de México, como también el Teatro Nacional.

Algunos ejemplos en Arquitectura:





































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