
El envejecimiento de la flota de aeronaves de combate y la falta de decisiones concretas orientadas a su renovación van vaciando lenta e inexorablemente las líneas de vuelo militares argentinas. Esta imagen, que data del año 2010, quedaría reducida a casi la mitad de sus protagonistas si no aparece un sustituto para los cazas deltas de Tandil antes de 2016 (foto: Tomás Charrás).

La posibilidad de estudiar el verdadero potencial informativo del movimiento spotter se nos hizo manifiesta a mediados de 2014. El 20 de julio de ese año, el controvertido cronista argentino, Jorge Lanata, dedicó varios segmentos de su programa televisivo Periodismo Para Todos (PPT) a una histriónica y mordaz descripción de lo que el conductor rotuló como “las fuerzas desarmadas” del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
En un relato de tono grotesco y en el cual apreciamos varias imprecisiones, el periodista afirmó entre muchas otras cosas que “la Fuerza Aérea tiene todo su material obsoleto, pilotos que básicamente no vuelan y hay una fábrica de aviones que, por supuesto, no fabrica aviones”. A la hora de repasar la flota de aeronaves disponibles, también incurrió en inconsistencias tales como afirmar que “tenemos sólo 28 aviones de combate” para más tarde desdecirse indicando que “hay apenas media docena [de aviones] en condiciones de levantar vuelo seguro para un total de 250 pilotos que necesitan hacer prácticas”…

¿Cuánto saben de spotting los medios masivos de comunicación?
Lo interesante del contraste entre Lanata y Rossi fue que varios de los datos y contenidos que Lanata mostró en su programa provenían de fuentes donde comúnmente abreva la comunidad spotter (redes sociales, foros, blogs y sitios especializados). Lamentablemente, el uso que hizo de esas fuentes fue desprolijo e incompleto, lo que sin dudas devaluó el impacto que su mensaje pudo haber logrado entre los televidentes con dominio de la materia. Si, por el contrario, hubiese encargado a sus productores una investigación más rigurosa y detallista, habría rescatado datos sólidos y su relato hubiese resultado más serio y creíble para el ojo experto.
La gráfica de distribución por misión ilustra que sólo el 23% de la flota corresponde a aeronaves de combate y misiones especiales, de corte netamente militar, y que el 77% es de aplicación dual civil/militar (Gaceta Aeronáutica, fotos: Gabriel Luque, Armada Argentina, Edgardo Alessio, Armada Argentina, Urgente 24 y Santiago Cortelezzi).

Para ello, construimos una base de datos donde volcamos observaciones y referencias de dominio público que daban cuenta del último avistaje conocido de cada aeronave militar argentina correspondiente a un modelo vigente. Asignando umbrales de obsolescencia a dichas observaciones, proyectamos una condición teórica de cada aeronave en la flota (“disponible”, “en reserva” o “por recepcionar”). Así, todos los aviones que fueron vistos en servicio en los últimos dos años se consideraron “disponibles”.
Analizando la distribución por usuario y condición, se aprecia que la Fuerza Aérea lidera en todos los segmentos y que el Ejército duplica a la Armada en la cantidad de aeronaves que mantiene disponibles (Gaceta Aeronáutica, foto: Gaceta Marinera).

Todas las estadísticas sirven… ¡para quién las manda a confeccionar!
En apretada síntesis, encontramos algunas coincidencias y varias divergencias con las cifras que revelaron ambos referentes. Si bien discrepamos con la afirmación más exagerada de Lanata (“hay apenas media docena [de aviones] en condiciones de levantar vuelo seguro”), sorprendentemente coincidimos con él en cuanto a que el país contaría conmenos de 30 aviones de combate. Estos, además, representan sólo un 15% del inventario total, ya que el 85% restante corresponde a máquinas de funciones que también es posible cubrir con adaptaciones de modelos de origen civil (helicópteros, entrenadores, transportes, utilitarios y varias misiones especiales).
La gráfica de aeronaves de combate ilustra dramáticamente que la influencia francesa va en franca decadencia y que el grueso de la flota se concentra en modelos con 40 o más años de trayectoria (Gaceta Aeronáutica, foto: Armada Argentina).

Profundizando en el análisis, una de las novedades que menos nos sorprendió es que, si bien la disponibilidad total es del 51%, las aeronaves asignadas a la Presidencia o el Ministerio de Defensa alcanzan una tasa del 88% y las de las fuerzas armadas promedian 47%. Lo que más nos sorprendió o alarmó, sin embargo, fue que la Armada mantendría apenas dos decenas de aeron
En el segmento de las aeronaves de misiones especiales se aprecia un mix de modelos tanto específicos como duales y dotaciones prácticamente mínimas para cada especialidad (Gaceta Aeronáutica, foto: Armada Argentina).

Por mucho que se hable en los medios de comunicación o las redes sociales acerca de su eventual reemplazo, los aviones de combate aéreo parecen transitar lenta pero inexorablemente hacia su extinción. Como es bien sabido, la dinastía de los deltas franceses está próxima al retiro y sus pares aeronavales franceses, los Super Etendards, registran una tasa de disponibilidad (25%) que pone en duda su subsistencia en el largo plazo. Mientras no se concrete la compra de un caza de reemplazo para los Mirages y Daggers de la VI Brigada Aérea, las funciones de combate deberán ser mantenidas por dos decenas de Fighting Hawks y Pucaráes que también envejecen lenta pero inexorablemente.
En el segmento de misiones especiales, donde agrupamos aeronaves de lucha antisubmarina, patrullaje naval, reconocimiento, aerofotogrametría y guerra electrónica, la flota registraría una saludable tasa de disponibilidad del 57%; aunque el total de máquinas no superaría tres decenas. A diferencia de los cazas, que no tienen horizonte de renovación cierto, en este segmento existen perspectivas de continuidad ya que para este año se espera la recepción de tres Diamond DA42s para reforzar las capacidades de reconocimiento/inteligencia de la Aviación de Ejército.
A pesar del respaldo efectivo que le ha otorgado el Ministerio de Defensa, la flota de transporte sigue estando compuesta por una inorgánica colección de modelos con 30 o más años de antigüedad (Gaceta Aeronáutica, foto: Fuerza Aérea Argentina).

Hercules C-130” (véase
“Agustín Rossi: Rueda de prensa con el Ministro de Defensa argentino”
). Y más hacia el futuro, confirmó la existencia de un compromiso de compra por cargueros/cisternas a reacción Embraer KC-390, proyecto en el cual FAdeA participa proveyendo diversos componentes valuados en 85 millones de dólares.
Al igual que los transportes y los utilitarios, los helicópteros son un tramo que se mantiene activo y con perspectivas de crecimiento. Por un lado, son la categoría más numerosa (28% del total) y duplican a las cuatro clasificaciones que la siguen en el ránking general. También registran una disponibilidad cercana al 50% y han visto o proyectan adquisiciones tanto nuevas como de segunda mano. En sus declaraciones de julio, Rossi señaló haber incorporado “dos helicópteros rusos [Mil Mi-171] que hicieron la campaña antártica” y su Secretario de Ciencia, Tecnología y Producción, Santiago Rodríguez, afirmó a Gaceta Aeronáutica en noviembre que “uno de los temas concretos que están en agenda es adquirir más [Mi-171s]”. El ministro también anunció la compra de “dos helicópteros Bell [412]”; aunque la adquisición más numerosa aún no se concreta y contempla 20 Agusta Bell 206 ex Carabineros italianos que engrosarán las filas de la Aviación de Ejército.
Aún con algunas incorporaciones relativamente recientes, el segmento de alas rotativas sigue siendo dominado por el caballito de batalla de la Guerra de Viet Nam, el UH-1H Huey (Gaceta Aeronáutica, foto: Tiempo Inestable).


¿Cómo quedar bien con Dios y con el Diablo?
En resumen, concluimos que ninguna de las dos fuentes que incitaron esta investigación parecía decir toda la verdad. El ministro sin dudas manejaba cifras mejor estructuradas; pero adornadas con licencias literarias que alimentaban un relato difícil de sostener bajo la “lupa spotter”. Lanata, por su parte, estuvo también alejado de la realidad; pero algunos de los testimonios que mostró en cámara daban cuenta de los obstáculos que enfrentan nuestras fuerzas armadas y la industria aeronáutica nacional para reemplazar aeronaves con hasta cinco décadas al servicio de la Nación. De lo que no nos queda duda, sin embargo, es que el movimiento spotter va ganándose un espacio cada vez mayor como fuente de información reconocida, imparcial y confiable a la hora de evaluar la realidad de la aeronáutica argentina.
En el segmento de los aviones de instrucción se aprecia claramente la fase de transición en que se encuentra esta misión vital. Si bien los Pampas y Grobs marcan el futuro, los Tucanos y Turbo Mentors siguen siendo componentes esenciales del sistema de entrenamiento de pilotos militares argentinos (Gaceta Aeronáutica, foto: Juan C. Cicalesi).