Bueno la cosa es así. Supuestamente el Nw York Times había publicado varias notas donde se cuestionaban las medidas del presidente Mauricio Macri. La respuesta de sus defensores es que el New York Times nunca hizo eso. Este comentario se dio hace pocos días, y se repitió constantemente por el Call-Center Pro, diciendo que fue una mentira inventada por C5N o algún otro canal de noticias del peronismo, o "Peronchos" como les llaman ellos. Incluso hubo quien dijo que se recorrió "Toda la web" buscando la noticia en Google, y no encontró nada. Como a diferencia de lo que algunos creen, no estoy en ningún partido. Me puse a buscar la noticia del New York Times donde se burlaban de Macri, y que fuera publicada en Febrero 2017. ¿Que creen?. La encontré. Así que supongo que no saben ni buscar en internet (Tal vez buscaron "Lord Macri" ó "Mauricius", y por eso no encontraron ni m****a).
Aunque la noticia también critica a la gestión peronista. Es más importante centrarse en los defectos de Macri, porque son los que los macristas niegan (Ya sé que los peronistas vendrán a decirme que USA odia a los K porque no quisieron pagar una deuda ilegítima. Lo aclaro porque veo venir la aclaración). En fin, a partir del siguiente párrafo les resumiré lo que dijo The New York Times, y si no me creen pueden ir al link y leer la noticia ustedes mismos. También quiero aclarar que no estoy de acuerdo con todas las opiniones del New York Times. de hecho, incluso si no soy K, creo que Cristina (Argentina) y Dilma (Brasil), fueron mujeres luchadoras, dignas de ser todo un ejemplo para el movimiento feminista. Pero ya saben, no es tan fácil gobernar cuando se es mujer. Lamentablemente se consigue más oposición que siendo hombre.
Macri en una rueda de prensa donde dijo que renegociara el acuerdo por la condonación de una deuda millonaria a su padre, por su periodo como concesionario del Correo Argentino (Victor R. Caivano/Associated Press)
22 de Febrero. El presidente M. Macri llega a Madrid. Empieza la visita del estado, probablemente más importante, hasta ahora. Su embajador y amigo Ramón puerta, que presidió su País tres largos días del 2001, dijo a La Nación que "Ahora se da un enamoramiento de España con Macri” y explicó, con rara diplomacia, que ese amor “Más que por mérito propio es por el desastre de la anterior gestión”.
Nunca se sabrá con precisión cuántos argentinos lo votaron hace 15 meses por sus propios méritos y cuántos por horror de sus rivales peronistas; Macri y los suyos aprovecharon los escándalos que la gestión kirchnerista dejó sembrados y que ahora florecen. Aunque a veces parece que se empeñaran en despilfarrar ese capital y permitir el retorno del viejo peronismo Los peronistas cuentan, para eso, con la capacidad de error que este gobierno insiste en exhibir.
Para empezar, su gobierno acaba de proponer que Macri padre salde su deuda multimillonaria con el Estado por su periodo como concesionario del Correo Argentino en una cifra que muchos estimaron demasiado baja. Las protestas arreciaron, así que el mismo presidente tuvo que salir a anular la medida {Nota del resumen: Habla del descuento del 98,2%. No pusieron de cuanto era la deuda, pero a veces se olvida uno de incluir ciertos datos }.
Su gobierno acaba de anunciar que rebajaría las pensiones, ya muy escuetas, para corregir un error en sus cálculos. Las protestas arreciaron, así que él mismo tuvo que salir a anular la medida.
Pelea, además, contra su imagen de miembro de una familia y una empresa que se beneficiaron con la dictadura militar. Sin embargo, su gobierno decidió hace unos días que el 24 de marzo, aniversario del golpe, ya no sería un feriado inamovible. Nuevamente hubo protestas y anuló la medida.
Son solo algunos ejemplos —hay muchos más— y alcanzan para que Mauricio Macri se enfrente con una de las peores pesadillas de un político: Que dejen de tomarlo en serio, que le pierdan el respeto. Macri suele decir que puede equivocarse, que es humano y que mejor disculparse y corregir que persistir en el error; y muchos, comparándolo con la soberbia anterior, se lo agradecen; lo cierto es que toma cuerpo la idea de que falla demasiado. Los principales diarios y editorialistas hablan de sus errores no forzados, sus aliados políticos le piden que se equivoque menos, un cómico en la tele lo llama Juan Domingo Perdón, las redes sociales se mofan del “errorismo de Estado” o de su idea de que la corrección política consiste en cometer un error político para luego corregirlo.
Nos tranquiliza más pensar que nos gobiernan grandes mentes perversas, maquiavélicas, antes que personas bastante comunes que se equivocan una y otra vez. Pero es cierto que la política es una actividad desprestigiada: no parece que los mejores elijan dedicarse a ella y, así, quienes lo hacen cometen más errores que los que querríamos suponer. Nos negamos a verlo; cuando se vuelve demasiado evidente, puede ser más que preocupante.
Mientras tanto, las relaciones internacionales del gobierno argentino, que incluyeron la semana pasada una charla “amistosa” con Donald Trump, se mantienen prósperas; Su tour comprende mucho roce real, palacios, homenajes, besamanos, encuentros culturales, reuniones futboleras, revista de tropas y tentativas de negocios. La buena voluntad de Mariano Rajoy parece asegurada: los dos presidentes se dicen amigos y sus partidos pertenecen a la misma organización, la Unión Demócrata Internacional, donde también están los republicanos de EE. UU. y los conservadores ingleses.
Los negocios pueden ser más complicados, pero son la parte decisiva de la apuesta. Mauricio Macri lleva un año prometiendo inversiones que no llegan. Según todas las declaraciones oficiales, este viaje pretende conseguirlas. Si lo logra, deberá convencer a sus compatriotas de que les convienen: el recuerdo de los fracasos del capital español en la Argentina de los años 90 todavía está muy vivo.
Solo que, para conservar cierto poder de convicción, el presidente argentino debe empezar a corregir los errores antes de que se conozcan, no después: convencer a los suyos de que su gobierno sabe y puede. Es, de ahora en más, su tarea más urgente.
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Ese es todo el resumen de la nota del New York Times, aconsejándole a Macri que no se equivoque tanto. También dice que su gobierno es mejor que la gestión anterior. Pero bueno, la verdad estoy en desacuerdo con esa parte. En la gestión anterior no había tanta gente pasando hambre como la hay ahora. Esperemos que Massa se vuelva a presentar, ya que el fue el único que prometió el verdadero cambio. Personalmente me gustaron mucho sus propuestas, y espero que las vuelva a presentar en 2019. Recordemos que fue él quien sacó a los estafadores de jubilados en la ANSES e hizo que muchos pudieran cobrar la plata que les debían esperando a que se murieran. Claro que lo terminaron despidiendo, pero ese sería precisamente uno de los motivos por cual lo votaría. Es que muchos no conocen esa historia.
Aunque la noticia también critica a la gestión peronista. Es más importante centrarse en los defectos de Macri, porque son los que los macristas niegan (Ya sé que los peronistas vendrán a decirme que USA odia a los K porque no quisieron pagar una deuda ilegítima. Lo aclaro porque veo venir la aclaración). En fin, a partir del siguiente párrafo les resumiré lo que dijo The New York Times, y si no me creen pueden ir al link y leer la noticia ustedes mismos. También quiero aclarar que no estoy de acuerdo con todas las opiniones del New York Times. de hecho, incluso si no soy K, creo que Cristina (Argentina) y Dilma (Brasil), fueron mujeres luchadoras, dignas de ser todo un ejemplo para el movimiento feminista. Pero ya saben, no es tan fácil gobernar cuando se es mujer. Lamentablemente se consigue más oposición que siendo hombre.
Macri en una rueda de prensa donde dijo que renegociara el acuerdo por la condonación de una deuda millonaria a su padre, por su periodo como concesionario del Correo Argentino (Victor R. Caivano/Associated Press)
22 de Febrero. El presidente M. Macri llega a Madrid. Empieza la visita del estado, probablemente más importante, hasta ahora. Su embajador y amigo Ramón puerta, que presidió su País tres largos días del 2001, dijo a La Nación que "Ahora se da un enamoramiento de España con Macri” y explicó, con rara diplomacia, que ese amor “Más que por mérito propio es por el desastre de la anterior gestión”.
Nunca se sabrá con precisión cuántos argentinos lo votaron hace 15 meses por sus propios méritos y cuántos por horror de sus rivales peronistas; Macri y los suyos aprovecharon los escándalos que la gestión kirchnerista dejó sembrados y que ahora florecen. Aunque a veces parece que se empeñaran en despilfarrar ese capital y permitir el retorno del viejo peronismo Los peronistas cuentan, para eso, con la capacidad de error que este gobierno insiste en exhibir.
Para empezar, su gobierno acaba de proponer que Macri padre salde su deuda multimillonaria con el Estado por su periodo como concesionario del Correo Argentino en una cifra que muchos estimaron demasiado baja. Las protestas arreciaron, así que el mismo presidente tuvo que salir a anular la medida {Nota del resumen: Habla del descuento del 98,2%. No pusieron de cuanto era la deuda, pero a veces se olvida uno de incluir ciertos datos }.
Su gobierno acaba de anunciar que rebajaría las pensiones, ya muy escuetas, para corregir un error en sus cálculos. Las protestas arreciaron, así que él mismo tuvo que salir a anular la medida.
Pelea, además, contra su imagen de miembro de una familia y una empresa que se beneficiaron con la dictadura militar. Sin embargo, su gobierno decidió hace unos días que el 24 de marzo, aniversario del golpe, ya no sería un feriado inamovible. Nuevamente hubo protestas y anuló la medida.
Son solo algunos ejemplos —hay muchos más— y alcanzan para que Mauricio Macri se enfrente con una de las peores pesadillas de un político: Que dejen de tomarlo en serio, que le pierdan el respeto. Macri suele decir que puede equivocarse, que es humano y que mejor disculparse y corregir que persistir en el error; y muchos, comparándolo con la soberbia anterior, se lo agradecen; lo cierto es que toma cuerpo la idea de que falla demasiado. Los principales diarios y editorialistas hablan de sus errores no forzados, sus aliados políticos le piden que se equivoque menos, un cómico en la tele lo llama Juan Domingo Perdón, las redes sociales se mofan del “errorismo de Estado” o de su idea de que la corrección política consiste en cometer un error político para luego corregirlo.
Nos tranquiliza más pensar que nos gobiernan grandes mentes perversas, maquiavélicas, antes que personas bastante comunes que se equivocan una y otra vez. Pero es cierto que la política es una actividad desprestigiada: no parece que los mejores elijan dedicarse a ella y, así, quienes lo hacen cometen más errores que los que querríamos suponer. Nos negamos a verlo; cuando se vuelve demasiado evidente, puede ser más que preocupante.
Mientras tanto, las relaciones internacionales del gobierno argentino, que incluyeron la semana pasada una charla “amistosa” con Donald Trump, se mantienen prósperas; Su tour comprende mucho roce real, palacios, homenajes, besamanos, encuentros culturales, reuniones futboleras, revista de tropas y tentativas de negocios. La buena voluntad de Mariano Rajoy parece asegurada: los dos presidentes se dicen amigos y sus partidos pertenecen a la misma organización, la Unión Demócrata Internacional, donde también están los republicanos de EE. UU. y los conservadores ingleses.
Los negocios pueden ser más complicados, pero son la parte decisiva de la apuesta. Mauricio Macri lleva un año prometiendo inversiones que no llegan. Según todas las declaraciones oficiales, este viaje pretende conseguirlas. Si lo logra, deberá convencer a sus compatriotas de que les convienen: el recuerdo de los fracasos del capital español en la Argentina de los años 90 todavía está muy vivo.
Solo que, para conservar cierto poder de convicción, el presidente argentino debe empezar a corregir los errores antes de que se conozcan, no después: convencer a los suyos de que su gobierno sabe y puede. Es, de ahora en más, su tarea más urgente.
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Ese es todo el resumen de la nota del New York Times, aconsejándole a Macri que no se equivoque tanto. También dice que su gobierno es mejor que la gestión anterior. Pero bueno, la verdad estoy en desacuerdo con esa parte. En la gestión anterior no había tanta gente pasando hambre como la hay ahora. Esperemos que Massa se vuelva a presentar, ya que el fue el único que prometió el verdadero cambio. Personalmente me gustaron mucho sus propuestas, y espero que las vuelva a presentar en 2019. Recordemos que fue él quien sacó a los estafadores de jubilados en la ANSES e hizo que muchos pudieran cobrar la plata que les debían esperando a que se murieran. Claro que lo terminaron despidiendo, pero ese sería precisamente uno de los motivos por cual lo votaría. Es que muchos no conocen esa historia.