Las sospechas por el error fatal en los Oscar apuntan a dos trabajadores de PriceWaterhouseCoopers
Pisan la alfombra roja, saludan a los actores y posan ante los fotógrafos con sus preciados maletines. Martha Ruiz y Brian Cullinan, dos empleados de la consultora PriceWaterhouseCoopers, viven como grandes estrellas la gran noche de los Oscar. Son los encargados de llevar hasta el Dolby Theatre de Los Angeles los sobres con los ganadores.

Ambos son los responsables designados por la famosa empresa de consulta para hacer el recuento de votos y mantener bajo absoluto secreto el resultado de las votaciones de los más de cinco mil académicos que conforman la Academia de Hollywood. Para conseguirlo, según Los Angeles Times, se encargan de entregar personalmente los sobres a cada presentador durante la ceremonia.
¿Cómo es posible que se diera este fatal error? Los académicos votan a través de correo electrónico en las 24 categorías que conforman los Oscar. Una vez que se ha cerrado el plazo y todos los votos han sido emitidos, ambos comienzan el recuento. Pese a que la votación se hace por ordenador, Martha Ruiz y Brian Cullinan imprimen todos los votos y los cuentan manualmente. «Así nos aseguramos de que ningún sistema informático contenga los resultados y que seamos nosotros solos quienes los custodiamos», relataban hace unos días a los medios de comunicación.
PricewaterhouseCoopers (PwC), que lleva ocho décadas recibiendo, contabilizando y velando los votos de los Oscar, ha lamentado ya el error y ha abierto una investigación. «Pedimos perdón sinceramente a 'Moonlight', 'La La Land', Warren Beatty, Faye Dunaway y a los espectadores por el error que fue cometido durante el anuncio del Óscar a la mejor película", expresó el comunicado. Tal como confirma la empresa, los presentadores recibieron «erróneamente» un sobre de la categoría equivocada. «Estamos investigando cómo pudo suceder esto y lamentamos profundamente sucedido», indicó la nota de la auditora, que agradeció la «elegancia» con la que los nominados, la Academia de Hollywood, la cadena televisiva ABC y el presentador de la gala Jimmy Kimmel «manejaron la situación».