Las mototaxis son un nuevo transporte público y una solución para hacer frente a los grandes atascos que padecen las ciudades de mayor tamaño. El hecho de que las motocicletas sean un vehículo ligero, rápido y fácil de aparcar, favorece que el usuario pueda recorrer el trayecto en menor tiempo. Además, en algunas ciudades como Madrid, se les permite aparcar en las aceras o disponen de aparcamientos especiales. También muchas calles cuentan con lagunas para motos en los semáforos, de manera que se colocan delante de los coches y pueden salir las primeras cuando el semáforo cambia a verde. Otras ventajas frente al taxi tradicional son la menor emisión de gases contaminantes y la posibilidad de conocer la duración y el importe de la carrera con antelación, aunque carecen de maletero y todavía hay pocos vehículos y compañías dedicados a este fin.
Precauciones antes de contratar
Antes de hacer una reserva, deben tomarse una serie de precauciones e informarse de los costes de la carrera, así como de los derivados de una posible cancelación o de una reserva realizada con poco margen.
Es conveniente preguntar antes de contratar el servicio -o consultar la página web de la empresa-, ya que es habitual que se cobren tasas por reservar con poco tiempo, por retraso del cliente, etc. Una las empresas que presta este servicio incrementa en 5 euros el precio final si se hace una reserva exprés o con menos de una hora de antelación
En caso de retraso del cliente, se facturará 1 euro/minuto después de los 10 primeros minutos -o de 20 minutos en el aeropuerto-. En cuanto a la cancelación, todo trayecto anulado con menos de una hora y media de antelación -o si el cliente no se presenta- se facturará en su totalidad.
Ventajas frente a los medios tradicionales
Las ventajas más valoradas por los usuarios respecto a los transportes públicos tradicionales son las siguientes:
Rapidez. Son más rápidas que otros medios y suponen para los usuarios mayor garantía de puntualidad.
Indicación de la duración del trayecto. Desde el momento en que se hace la reserva, el cliente conoce la duración del trayecto, algo que evita situaciones de estrés y agobios.
Ahorro de tiempo y de dinero. Los clientes no se preocupan por las condiciones del tráfico y aprovechan mejor su tiempo, al evitar la congestión del tráfico. Disminuye el coste económico que suponen los tan temidos atascos, las obras u otras circunstancias que impiden a un taxi tradicional continuar su marcha normal.
Conocimiento del coste aproximado en el momento de la reserva. Al no recoger a pasajeros en la calle, siempre tienen que desplazarse desde la base hasta el lugar acordado con el cliente. Por lo general, facturan por el trayecto que realizan desde el punto de recogida hasta el destino final. En el momento de efectuar la reserva, los clientes conocen el importe del viaje, ya que el tiempo de desplazamiento no influye sobre las tarifas.
Reducción en la emisión de CO2. Con una menor duración de tiempo con el motor en marcha, se disminuye la emisión de gases contaminantes.
Diferentes modalidades de pago. El pago puede realizarse a través de la página web de la empresa o por teléfono, mediante tarjeta de crédito. Si el cliente lo desea, también puede abonar la carrera al piloto en metálico o con tarjeta después del servicio. En algunas empresas, se pueden adquirir abonos dirigidos a los clientes que requieran el servicio de manera periódica.
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