Muy pocas personas se atreven imaginar a sus abuelos teniendo sexo. Para algunos la idea de una pareja de ancianos arrugados, con las pieles colgando como lienzos de pinturas renacentistas en una cama, resulta inconcebible y repugnante. Pero los científicos definen a esos viejos como los “sobrevivientes sexuales”, los triunfadores en una sociedad que con mayor frecuencia intercambia el sexo por pornografía y realidades virtuales.
De acuerdo a The Guardian, el doctor David Lee, de la Universidad de Manchester define a los mayores de ochenta años como los sobrevivientes que todavía tienen el privilegio de gozar de una vida sexual activa. Tras analizar el Estudio Longitudinario de la Vejez Inglés, llegó a la conclusión de que la parte “emocional” del sexo era mucho más placentera y gratificante para las personas durante la vejez.
La disfunción eréctil y otros problemas relacionados directamente con la sexualidad no parecen ser impedimento para muchas parejas longevas. Según sus investigaciones, las personas que se encuentran en ese rango de edad revelaron tener más compatibilidad sexual y cercanía emocional que aquellos de 50, 60 y 70 años.
Así como sucede con las parejas más jóvenes, quienes tienen una creatividad interminable para disfrutar de su sexualidad y evitar caer en la monotonía o el aburrimiento, las parejas más viejas deben hacer lo mismo. Ya sea por algunos impedimentos físicos o por la falta de vigor y energía, la inventiva debe ser el pan de cada día. Y para sorpresa de muchos, el sexo convencional y su práctica tal y como la conocemos no son la única opción.
Lee explica que presenció mucha adaptación en las personas mayores, quienes aseguraron que ya no tenían relaciones sexuales que necesariamente involucraban la penetración. Al contrario, encontraban mayores y mejores satisfacciones al besarse, acurrucarse y con la intimidad en general.
“Mantuvimos una definición muy ancha de ‘sexo’ y descubrimos lo que se define como un comportamiento de adaptación en los miembros más viejos de nuestra muestra”, explicó Lee. Sin embargo, son pocos los que están dispuestos a seguir disfrutando tras superar ocho décadas de vida: Una de cada 10 mujeres de 85 años o más y sólo un 25 por ciento de los hombres tienen una vida sexual activa.
Esto los convierte en una minoría y dentro de ellos, resultó muy interesante observar lo felices que estaban con la situación y por si fuera poco, son precisamente ellos los más sanos dentro del grupo de las personas de edad avanzada.