Todos tenemos el poder y la capacidad de seguir adelante sin importar los obstáculos que encontremos. Tenemos el poder, porque tenemos la capacidad de elegir en cada momento lo que hacemos, lo que pensamos y lo que queremos ser.
Pero el dichoso cerebro a veces hace una especie de cortocircuito que nos deja una visión muy poco clara. Llegado ese punto, hay que tomarse un tiempo para formatear el sistema y cambiar nuestra forma de pensar, ver la situación y la vida en general.
Qué hacer cuándo te quedas atrapado, atascado o [Insertar palabra...].
En primer lugar, no debemos seguir haciendo las mismas cosas. Hay que dejar de ser prisionero de los viejos hábitos, y probablemente de nuestro círculo habitual.
Lo bueno de la vida es que cada noche, cuando vas a dormir y despiertas por la mañana, es un nuevo día. Ayer ya se fue, y el nuevo día es tuyo. Tú lo dominas y le das forma. Cada día es un nuevo día lleno de posibilidades y oportunidades. Así que recuerda:
1. Sentirse atrapado es un sentimiento, no un hecho.
Cuando nos sentimos atrapados, normalmente nuestro primer instinto es buscar fuera de nosotros mismos alguien o algo a quién culpar. Pero tu vida es tu responsabilidad. Si va bien o va mal, tú has creado esa situación con tus aciertos o tus errores.
Por tanto, hay que intentar dejar de centrarse en la percepción de la situación externa, y comenzar a centrarse en la forma que tenemos de ver las cosas y cómo cambiar esa percepción sobre nosotros mismos, porque en realidad, cuando nuestra vida no está bien encaminada, en el fondo, creo que todo el mundo sabe que es el responsable de su propia situación. Y cuando se cambia la forma de pensar y ver las cosas, tenemos la oportunidad de cambiar nosotros mismos, y por tanto cambiar nuestro entorno.
2. Las malas noticias de ayer, no las vivas hoy.
No se puede tener un mejor hoy si sigues centrado en los problemas de ayer. Lo que debería haber hecho, lo que podría haber sido, lo que podría haber tenido, lo que tuve y perdí... la mayoría de las personas usan erróneamente esa información del ayer. Los problemas del ayer no deberían ser una carga hoy, sino un aprendizaje añadido con ciertas cosas que no debemos volver a repetir. Eso es la resiliencia.
Un matrimonio fracasado, un trabajo perdido, un negocio cerrado o tres polvos no echados. Todo se soluciona de la misma forma. Desecha las frustraciones de ayer y gasta esa energía en fabricar una nueva vida en la que puedas incluir todo lo que no tuviste o lo que perdiste. Porque hoy es un nuevo día, una nueva semana, un nuevo comienzo.
3. Es hora de hacer un cambio, probablemente radical.
Sentirse atrapado es fallar en las 3 preguntas más básicas sobre la felicidad: "1. ¿Me gusta lo que hago?, ¿me gusta dónde vivo y con quién vivo?, ¿soy feliz?.
Como alguien dijo alguna vez: "Si no te gusta tu vida, cámbiala. Tú no eres un árbol".
Leer: ¿Cómo cambiar radicalmente tu vida?
4. No va a ser fácil, pero al final merecerá la pena.
La mayoría hacemos las mismas cosas durante mucho tiempo. Es lo que llamamos hábitos, y son muchos de esos hábitos los que nos han provocado el "atasco". Por tanto, cuando queremos cambiar, en primer lugar debemos cambiar muchos de nuestros hábitos.
Y ahí comenzaríamos una etapa de transformación que en ocasiones conllevaría un sacrificio hasta que los nuevos hábitos sustituyan a los antiguos. Puede que te sientas incómodo al principio, pero más incómodo te sentirás si permaneces atrapado. ¿Qué hábitos adquirir? - Aquí tienes 25 hábitos de las personas de éxito + 20 hábitos diarios para mejorar tu vida. Traza un plan para el cambio de los hábitos que quieres adoptar.
En tus manos está el convertirte en la persona que quieres ser.
5. Vamos dejando las excusas.
Como se suele decir: "el que quiere llegar busca caminos; el que no quiere llegar, busca excusas". Sólo hay una persona que puede detener tu crecimiento y progreso. Esa persona eres tú misma. Tú eres tu mejor aliado o tu peor enemigo.
Entre las causas más comunes que impiden a las personas alcanzar sus metas, se encuentran el miedo al fracaso o la pereza. Todo el mundo tiene una excusa. ¿Cuál es la tuya?. Ahora deshazte de ella. Ya estás curado
Pero el dichoso cerebro a veces hace una especie de cortocircuito que nos deja una visión muy poco clara. Llegado ese punto, hay que tomarse un tiempo para formatear el sistema y cambiar nuestra forma de pensar, ver la situación y la vida en general.
Qué hacer cuándo te quedas atrapado, atascado o [Insertar palabra...].
En primer lugar, no debemos seguir haciendo las mismas cosas. Hay que dejar de ser prisionero de los viejos hábitos, y probablemente de nuestro círculo habitual.
Lo bueno de la vida es que cada noche, cuando vas a dormir y despiertas por la mañana, es un nuevo día. Ayer ya se fue, y el nuevo día es tuyo. Tú lo dominas y le das forma. Cada día es un nuevo día lleno de posibilidades y oportunidades. Así que recuerda:
1. Sentirse atrapado es un sentimiento, no un hecho.
Cuando nos sentimos atrapados, normalmente nuestro primer instinto es buscar fuera de nosotros mismos alguien o algo a quién culpar. Pero tu vida es tu responsabilidad. Si va bien o va mal, tú has creado esa situación con tus aciertos o tus errores.
Por tanto, hay que intentar dejar de centrarse en la percepción de la situación externa, y comenzar a centrarse en la forma que tenemos de ver las cosas y cómo cambiar esa percepción sobre nosotros mismos, porque en realidad, cuando nuestra vida no está bien encaminada, en el fondo, creo que todo el mundo sabe que es el responsable de su propia situación. Y cuando se cambia la forma de pensar y ver las cosas, tenemos la oportunidad de cambiar nosotros mismos, y por tanto cambiar nuestro entorno.
2. Las malas noticias de ayer, no las vivas hoy.

No se puede tener un mejor hoy si sigues centrado en los problemas de ayer. Lo que debería haber hecho, lo que podría haber sido, lo que podría haber tenido, lo que tuve y perdí... la mayoría de las personas usan erróneamente esa información del ayer. Los problemas del ayer no deberían ser una carga hoy, sino un aprendizaje añadido con ciertas cosas que no debemos volver a repetir. Eso es la resiliencia.
Un matrimonio fracasado, un trabajo perdido, un negocio cerrado o tres polvos no echados. Todo se soluciona de la misma forma. Desecha las frustraciones de ayer y gasta esa energía en fabricar una nueva vida en la que puedas incluir todo lo que no tuviste o lo que perdiste. Porque hoy es un nuevo día, una nueva semana, un nuevo comienzo.
3. Es hora de hacer un cambio, probablemente radical.

Sentirse atrapado es fallar en las 3 preguntas más básicas sobre la felicidad: "1. ¿Me gusta lo que hago?, ¿me gusta dónde vivo y con quién vivo?, ¿soy feliz?.
Como alguien dijo alguna vez: "Si no te gusta tu vida, cámbiala. Tú no eres un árbol".
Leer: ¿Cómo cambiar radicalmente tu vida?
4. No va a ser fácil, pero al final merecerá la pena.

La mayoría hacemos las mismas cosas durante mucho tiempo. Es lo que llamamos hábitos, y son muchos de esos hábitos los que nos han provocado el "atasco". Por tanto, cuando queremos cambiar, en primer lugar debemos cambiar muchos de nuestros hábitos.
Y ahí comenzaríamos una etapa de transformación que en ocasiones conllevaría un sacrificio hasta que los nuevos hábitos sustituyan a los antiguos. Puede que te sientas incómodo al principio, pero más incómodo te sentirás si permaneces atrapado. ¿Qué hábitos adquirir? - Aquí tienes 25 hábitos de las personas de éxito + 20 hábitos diarios para mejorar tu vida. Traza un plan para el cambio de los hábitos que quieres adoptar.
En tus manos está el convertirte en la persona que quieres ser.
5. Vamos dejando las excusas.

Como se suele decir: "el que quiere llegar busca caminos; el que no quiere llegar, busca excusas". Sólo hay una persona que puede detener tu crecimiento y progreso. Esa persona eres tú misma. Tú eres tu mejor aliado o tu peor enemigo.
Entre las causas más comunes que impiden a las personas alcanzar sus metas, se encuentran el miedo al fracaso o la pereza. Todo el mundo tiene una excusa. ¿Cuál es la tuya?. Ahora deshazte de ella. Ya estás curado
